Por: Simon Camussi y Benjamin Roman (4TO IMVA)
Redacción: Mabel Tula
Con más de una década de formación y tan solo 16 años, Martina Lucrecia Maldonado acumula grandes hitos en su carrera como integrante de dos de las compañías de danza contemporánea más destacadas de Córdoba.
También conocida como “Mar”, Martina inició su camino en el baile por impulso de su madre, aunque el entusiasmo no fue inmediato. “Yo salía llorando de las primeras clases y le decía: ‘No, no quiero volver’, después me quedé por voluntad propia”, recuerda sobre los comienzos de una vocación que hoy lleva casi 11 años. Nativa de Mendiolaza, hoy distribuye su vida entre la localidad de Sierras Chicas y Córdoba capital debido a sus prácticas y ocupaciones.
EM: ¿En qué competencias importantes de Danza contemporánea has participado a lo largo de tu carrera?
MM: No hay competencias que sean más importantes que otras en la danza por cómo es la disciplina en sí misma, no es como el deporte que vos tenés los Juegos Olímpicos, que probablemente es a lo que todo deportista aspira, sino que hay torneos o eventos particulares que por ahí tienen un prestigio mayor por la cantidad de gente que va o qué personas asisten. Hay un certamen que se llama “Danza tu danza», al que fui muchos años. También hace poco fuimos a uno llamado “Gran Centro de República Danza» y este fin de semana tenemos uno que se llama “Somos Danza”, para el que hicieron una audición limitada para una cantidad de personas a nivel nacional.
EM: ¿Qué puertas te abrió el premio a mejor bailarina 2025 en “La competencia»?
MM: Con una mano en el corazón, ninguna, pero porque así funciona el mundo de la danza. Es que al ser una disciplina es muy difícil que una sola cosa te permita hacer otras, no es como los atletas de gran rendimiento donde un evento en su carrera es lo que les impulsa o les permite hacer otras, sino que es muy común que los bailarines tengan altibajos en lo que van haciendo, en la carrera que van formando.
EM: ¿Cómo surgió la idea de crear la compañía “Luna”?
MM: Se formó cuando yo era muy chica, tenía 10, 11 años, era plena pandemia y existía desde antes una compañía que se llama Equinoccio, en la que actualmente estoy; Equinoccio era como “la compañía” del lugar donde yo bailo. Eran unas chicas muy grosas, tenían un nivel muy alto para la época. Entonces, mi directora, que es la misma para ambos grupos, dijo: «necesito gente que cuando las Equinoccio se me vayan o se hagan más grandes, tomen el lugar de ellas.» Así creó “Luna”. Pero pasó que Luna creció demasiado rápido y terminó siendo una compañía con esencia propia. Entonces, ambos cuerpos de baile se mantuvieron al mismo tiempo con propuestas diferentes. Actualmente nada más que tres personas somos parte de las dos.
EM: Sabiendo que uno de tus objetivos a futuro es ingresar al ballet del teatro San Martín en Buenos Aires. ¿Qué representaría para tu carrera?
MM: Lo que tiene el Teatro San Martín es que además de ser un ballet -porque sino todo el mundo entraría al Colón-, es una compañía de danza contemporánea.
Lo que pasa es que se creó hace muy poquito y sucede que poca gente puede entrar, sobre todo por el rango etario que necesita, vos puedes empezar a audicionar a partir de los 17 hasta tus 21 o 22 años. O sea, sos muy chico y para un montón de personas representa como una movilización muy grande porque mucha gente es del interior, entonces se mudan a Buenos Aires, es dar todo su futuro en función de un sueño. Por ejemplo, hay mucha gente que no quiere bailar toda la vida en el San Martín, pero que cuando se mudan a otros lugares como a compañías de Europa, si tenés hecho el seminario del ballet contemporáneo de San Martín, es muy probable que entres por el prestigio que tiene; es de las compañías más importantes del país después del Colón. Y hay muchos referentes relevantes de la danza contemporánea que la dirigen o que dan clases ahí, además es relindo. El San Martín es una locura, la estructura es fascinante, la mayoría de los bailarines a nivel nacional aspiran a ser los mejores y éste teatro te lo permite.
EM: También sos profesora. ¿Podés contar sobre esta tarea?
MM: Doy clases a niños chiquitos de entre 3 a 5 años en el mismo lugar donde tomo mis clases. Doy Iniciación a la danza, al movimiento, ya sea al conteo, al palet que son técnicas o estructuras necesarias.
EM: ¿Qué nos podés decir de la obra que se viene ahora en octubre?
MM: Ya estrenamos el año pasado “Un cajón de limones” con Luna, que es mi compañía. Y este fin de semana en el torneo que tenemos, competiremos por “Mejor obra» y también presentamos un proyecto que se llama «María Antonieta». Es como un viaje inmersivo, (le decimos nosotros). acerca de todo lo que se ha vivido de una manera más metafórica.
Y en octubre con Equinoccio vamos a presentar la obra “La luna en una copa”, trata mucho acerca de la intimidad en función de una noche de soledad con un vino de por medio, todas esas cosas que en la introspección se pueden llegar a despertar, sobre todo porque la mayoría que está en Equinoccio son mayores de edad, yo soy la única menor.
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