12 abril, 2026

El Milenio

Noticias de Sierras Chicas

Cien años de historias, en los pasillos del Jorge Newbery

La escuela Jorge Newbery cumplió 100 años y la fiesta fue total. Nacida ante la necesidad de combatir el ausentismo escolar en Sierras Chicas, hoy la institución cuenta con más de quinientos estudiantes. Su directora; María de los Ángeles Federico cuenta a El Milenio un poco de su historia y los desafíos que aún quedan por resolver.

SOCIEDAD

  • Por: Emilia Valles y Matías Guzmán 4° IMVA – Amador Cantos, Jenaro Atea y Luca Brisciese 4° IENM.

El pasado domingo 27 de octubre, no fue una tarde más para los vecinos de Sierras Chicas. Ese día hubo una fiesta en la bella ciudad de Unquillo en honor a los 100 años de la escuela Jorge Newbery. En dicha celebración estuvieron presentes no solo las correspondientes autoridades de la institución sino también una enorme cantidad de exestudiantes, vecinos y vecinas que colmaron de color y música toda la jornada.

Por supuesto que también se hicieron presentes autoridades municipales, regionales y provinciales, destacando las palabras de admiración y agradecimiento del propio intendente local; Guillermo  Valli. “Espero que podamos seguir acompañándonos por muchos años más. ¡Feliz cumpleaños número 100, escuelita Jorge Newbery!”, comentó mientras que se revelaba una placa conmemorativa.

Y por si fuera poco, el evento también contó con la participación del popular grupo Dúo Coplanacu quienes deleitaron a los presentes con su repertorio musical. Sobre la jornada, la actual directora de la institución, María de los Ángeles Federico sostuvo: “Hemos puesto todo de nosotros para que sea una gran fiesta. Ha venido mucha gente a hablarles a los chicos y a contarles cómo era la escuela cuando ellos eran estudiantes”.

Es importante destacar que todo lo recaudado ese día fue directo a seguir mejorando la escuela y su propuesta educativa. “Lo que tenemos ahora en la escuela es gracias al enorme  esfuerzo y trabajo de las cooperadoras”, agregó la directora.

No faltó nadie, en los festejos se dieron cita exestudiantes de diferentes promociones, antiguos profesores y muchos artistas locales. 

En cuanto a los inicios de la institución, Ángeles narró: “En el año 1923, el vecino José Greco, a través de un censo escolar que se hizo de estudiantes que no concurrían a ninguna escuela, elevó al Consejo Nacional de Educación la necesidad de crear una escuela en Unquillo”.

Y continuó: “Ese pedido fue contestado en el mismo año de forma negativa, pero lejos de bajar los brazos, Greco siguió insistiendo hasta que por fin aceptaron la idea”. De esta manera, surgió, originalmente la «Escuela Nacional número 230», únicamente como primario y jardín. “Dicen que la primera alumna de la escuela tenía 20 años, -agregó la entrevistada- porque eran otras épocas, donde la educación no era para todos”.

Igualmente, las primeras clases oficiales no fueron en un edificio propio, sino en una casa que se encontraba atrás de la actual terminal de colectivos y que el propio Greco prestó para que funcione el nuevo centro educativo. La misma contaba con una sola habitación, que congregaba a niños y niñas de los grados.

Con los años, la escuela se fue trasladando por varios lugares a medida que iba creciendo la matrícula. “De todos estos lugares donde funcionó la escuela, la que era más grande, y estaba más acomodada, fue la que estaba en la Avenida San Martín, antes de los semáforos de la Spilimbergo”, detalló Ángeles.

En tanto, gracias a los insistentes reclamos de la comunidad, en el año 1999 la escuela pudo tener su espacio definitivo. Al respecto, Federico aclaró: “Obviamente al principio solo funcionaba una parte, después se fueron aumentando las aulas”.  Finalmente, recordó que, tras la toma del colegio, se logró el acceso a un nuevo inmueble. “Fue gracias al compromiso estudiantil y ese suceso bastante fuerte”, valoró.


El Milenio: ¿Por qué lleva el nombre de Jorge Newbery?

María de los Ángeles Federico: Por el Servicio de Inteligencia de la Aeronáutica Regional Córdoba. En ese momento sus integrantes venían a las escuelas y colaboraban con diferentes tipos de arreglos y reparaciones. Vinieron varias veces a esta escuela para arreglar los techos y en un momento se le pidió que fueran nuestros padrinos.

EM: ¿Hay alguna persona que haya sido estudiante o docente que destacarías?

AF: En estos cien años de vida han aparecido muchísimas personalidades destacadas. Desde que nosotros comenzamos a investigar la historia de estos 100 años en las redes -tenemos un Facebook y un Instagram- pudimos conectarnos con muchísimos exestudiantes que hoy son grandes profesionales. No obstante, y más allá de personalidades y nombres propios, creo que es muy importante destacar que muchos de estos exestudiantes, hoy en día, eligieron el camino de la docencia.

La institución lleva ese nombre en homenaje al Servicio de Inteligencia de la Aeronáutica Regional Córdoba. 

EM: ¿Cómo definirías la impronta actual de la escuela?

AF: Desde el 2016 esta escuela tiene jornada extendida: los chicos entran a las ocho y se van a las dos de la tarde (el turno mañana), mientras que el turno tarde entran a las dos y se va a las seis.

El ambiente y el clima institucional son dos cuestiones muy importantes además. Es como cuando entrás a una casa: querés que esté agradable más allá de que esté limpia. Tanto para los  estudiantes como para los docentes, no es lo mismo llegar a una edificación que esté llena de humedad a tener una limpia y acogedora.

Es por eso que desde hace un par de año comenzamos con el proyecto de los murales. Cada año pintamos un mural distinto, uno grande y que se encuentre al ingreso de la institución, expresando el trabajo de los chicos de sexto grado y que sirva como una especie de cierre de su paso por la institución.

Ahora la escuela está llena de murales y cuando todo el mundo entra se admira, te mira y te dice «wow». Esa es la impronta que le dimos a la escuela; el poder mirar y que parezca una obra de arte, que impacte a la vista.


EM: ¿Qué objetivos o deseos tienen para estos próximos años en el colegio?

AF: En lo que es infraestructura, lo que estamos pensando ahora es en tener un patio cerrado y techado. El gran problema que tenemos es cuando llueve ya que no tenemos más que ese patio abierto y los chicos no tienen donde jugar más allá del espacio que existe en los pasillos. Eso ocasiona que sea muy complejo el cuidado que debemos tener para que no se lastimen. Tenemos 250 chicos en la mañana y otros 250 chicos a la tarde, entonces hay que tener mucho cuidado de que no se golpeen. 

EM: ¿Cuáles son tus deseos para la institución?

AF: La educación es un derecho y también una prioridad para todos los estudiantes. La escuela pública en sí misma es un derecho y por eso la quiero y defiendo. Es muy importante que podamos brindar educación de calidad para que nuestros chicos no queden en el camino y que puedan seguir adelante, peleando por un futuro mejor ¿Qué más quiere uno como docente que verlos seguir en la universidad? 


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