SOCIEDAD
- Por: Josefina Floridia y Santino González 4° IENM – Sofía Genestar y Federica Ordoñez 4° IMVA. Redacción: Mabel Tula.
Un grupo de personas que hacía ya mucho tiempo estaban sosteniendo el legado de Guido Buffo, conformó la Fundación que lleva su nombre en 2016, aportando su tiempo y su dinero para el desarrollo de la misma.
En estos ocho años que llevan trabajando, siempre estuvieron colaborando con el patrimonio, ya sea a través de la reconstrucción del teatrino, la restauración de La Turris Eleonórica, los techos y pintura de la casa Museo, la señalética informativa, la réplica del Menhir, la recuperación de obras y de varios libros originales escritos por los tres integrantes de la familia Buffo-Allende.
Karina Rodriguez, docente de artes visuales, presidente y fundadora de la organización, hace un recorrido por los logros y detalla los últimos aportes a la comunidad: la donación a la municipalidad de un terreno de mil metros cuadrados que permitirá un ingreso directo al predio y la instalación del icosaedro en el campanario de la capilla, el cual forma parte del proyecto ‘Un faro para la humanidad’.

El Milenio: ¿Cómo fue la historia del terreno que la Fundación donó a la municipalidad?
Karina Rodriguez: Este lote era el paso original a Villa Leonor de los Quebrachitos. Cuando vivía Guido Buffo se ingresaba por allí y posteriormente a su fallecimiento y con el paso del tiempo se cerró.
La Fundación, mediante gestiones impulsadas por Rodolfo Leone, el primer presidente de la misma, en el año 2019 lo adquiere con su aporte voluntario y el de los bonos contribución de los visitantes que recibe la Municipalidad de Unquillo.
EM: ¿Cuáles fueron las razones para ceder esta propiedad y qué condiciones pusieron?
KR: Todo lo que hacemos siempre es para el beneficio de la comunidad, para las presentes y futuras generaciones. Esto es un paso público, por lo tanto la única cláusula que ponemos es que no se pueda utilizar para otra cosa, esto tiene que ser un lugar de tránsito hacia el legado de Buffo. Lo que faltaría es el compromiso por parte de las autoridades de colocar un puente sobre el arroyo para que en épocas de lluvias fuertes no quede inaccesible el acceso vehicular, ya que el vado ha sido destruido en varias oportunidades.
EM: En relación al proyecto “Un faro para la humanidad” ¿Por qué se decidió encararlo?
KR: Concretada la instalación del Menhir, comenzamos a estudiar unos bocetos de Buffo de un prisma que él había colocado sobre la torre de la capilla. El padre Efraín Etulain –que de niño conoció a Buffo- dice haberlo visto y también el efecto que causaba sobre una pared de La Turris.
Como sabemos, en el 2020 hemos pasado como humanidad, se podría decir, una noche oscura, surgieron nuevos sentidos de vida, entonces pensamos que se necesitaba un faro.
Estamos sanando nuestro patrimonio, nuestra historia y también a su vez estamos cumpliendo la voluntad de él porque dejó escrito que continuáramos con sus estudios y éste era uno de ellos.
EM: ¿Cómo fue el proceso?
KR: Para este proyecto se armó un grupo interdisciplinario compuesto por Román Dagna músico y artesano; Gustavo Diaz, investigador; Juan Margonari, diseñador industrial; Gabriel Citcovich, gestor cultural; Sebastián Toledo quien hizo el diseño de base y colocación, miembros de la fundación y colaboradores. Todo desde el corazón aportando su tiempo y conocimientos. En tanto, los materiales fueron adquiridos por donaciones.
Realizamos distintas maquetas, de papel, de madera y al final llegamos a la de vidrio. El icosaedro tiene veinte aristas, cada una mide once centímetros, esto está construido dentro de lo que es geometría en relación a los sólidos platónicos.
Además los vidrios son biselados, cuando reflectan los rayos del sol se transforman en diferentes colores y así aparece el faro. Tuvimos dos años para realizarlo, en el momento en que se colocó pudimos ver que es orgánico, que se fusiona con la obra, es maravilloso porque se refractan como códigos, si bien eso es algo propio del vidrio, cada uno lo siente como un mensaje personal y es como un faro; ahí sentimos que la misión está cumplida.

EM: ¿Cuándo lo instalaron?
KR: Nos dimos cuenta que tenía que ser el 25 de julio porque en el calendario maya es el día fuera del tiempo. La obra de Buffo está muy relacionada con los mayas porque Leonor amaba esa arquitectura, en el hacedor de mundos es un día puente, invita un cambio de trabajar desde un nuevo año, de alguna forma se colocó para comenzar un ciclo nuevo para la humanidad.

EM: ¿Cómo son los nuevos proyectos de la fundación para el 2025?
KR: Estamos en una etapa de transición. Nos interesa principalmente recuperar “La Machi”, una pintura del año 1914 de Buffo que está en Rosario. Hay que tratar de adquirir esa obra no solo porque fue pintada por él, sino que la misma hace referencia a una maestra, a una sacerdotisa que es parte de nuestros ancestros, como la madre tierra. Solicitamos a los que poseen obras o bocetos de la familia Buffo Allende se pongan en contacto con la fundación.
También se está formando un equipo de trabajo para restaurar la parte musical de la Torre de la Capilla, este es un nuevo capítulo y está pendiente el proyecto “Humedal Escuela” que sería un beneficio para el espacio.

EM: ¿Cómo obtienen los fondos para estas iniciativas?
KR: Actualmente no hay socios benefactores. Cuando necesitamos algo, buscamos padrinos al proyecto puntualmente. «La Turris», por ejemplo, se restauró en el año 2019 y fue a través de un fondo de nación, la obra estuvo a cargo del arquitecto Rubén Whelan y él la dirigió gratuitamente, como lo hacen la mayoría de quienes se suman al colectivo.
Ahora estamos viviendo una transición y es un proceso donde reconocer el pasado es lo que nos permite las bases del presente, con la confianza de que seguimos adelante sobre cimientos sólidos y parte de esto es aceptar los costos de mantención.
Las acciones son coherentes con nuestra visión , misión y valor y particularmente esta Fundación responde al legado de Buffo que donó todos sus bienes al estado y que muchos organismos comparten el mismo territorio, por lo cual mancomunar esfuerzos y mantener el diálogo es fundamental para una buena convivencia.

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