26 mayo, 2026

El Milenio

Noticias de Sierras Chicas

Casita Verde: Un refugio para la comunidad

Casita Verde cumple 10 años de abrir sus puertas para distintas propuestas culturales, siendo un claro ejemplo de que el trabajo mancomunado supera los límites de lo soñado. Siendo el corazón del barrio Alto Alegre, este espacio nació para ser un punto de encuentro de vecinas y vecinos.

CULTURA

  • Por: Martina Cagliero, Martina Gomez y Lautaro Gianola 4° IENM. Paula Sanmartino y Lola Amuchástegui 4° IMVA.

En el año 2013, la Municipalidad de Unquillo lanzó el programa “Unquillo decide”, una propuesta para comenzar a trabajar en conjunto con 4 de las 7 zonas programáticas de la ciudad. Una de ellas es donde se encuentra ubicada actualmente Casita Verde, en Bella Vista y Cerro de la Cruz, en barrio Alto Alegre. 

En ese momento, la comunidad de la zona, que además abarca a barrios como La Loma, Parque Serrano y algunos vecinos de Corral de Barrancas, ya se encontraba organizada y se reunían en el cuartel, según relató Soledad Quadri, quien actualmente se desempeña en tareas de Comunicación y Difusión dentro de la comisión del espacio.

Fue en esos encuentros, que al principio eran quincenales, que comenzaron a surgir iniciativas.  “Tuvimos seis meses para trabajar con los vecinos y después un año para hacerlo específicamente con los proyectos y con el inicio del desarrollo de algunos de ellos”, rememoró Quadri.

Más tarde, se dio la posibilidad de que el municipio invirtiera un 9% del presupuesto municipal a proyectos gestados por la comunidad. Así, se construyeron tres salones comunitarios, siendo Casita Verde uno de ellos. 

Desde y para la comunidad


 La comisión está integrada por seis personas, mientras que aproximadamente son 10 los talleristas que forman parte del espacio. 

Continuando con el sello del trabajo comunitario, Casita Verde todos los años abre la convocatoria para diferentes talleres culturales, recreativos y formativos. Quadri resaltó que estos son de bajo costo y muchas veces si alguien no puede pagar, los docentes hacen una salvedad, ya que “la idea es que todas las personas que quieran asistir puedan hacerlo”.

Algunas de las propuestas que tienen lugar, o que han pasado por Casita Verde, son Chi Kung; danza para niños y adultos; guitarra; percusión; equilibrio; yoga; folklore; apoyos escolares y muchos más, siempre atendiendo a la demanda de la comunidad. También desarrollan otras actividades de manera colectiva junto a otras organizaciones, como lo son los Carnavales Barriales y la Fiesta de Festivales de Talleres. 

Según expresó Quadri, el evento de Carnaval es el fuerte de Casita Verde. “No solamente son trabajados de manera comunitaria, sino que además de manera colectiva. No son los carnavales de la Casita Verde, sino que son los carnavales que articulamos junto a otras organizaciones”, señaló. Y añadió: “Es un momento en el que nos encontramos todos y que necesitamos de alguna manera celebrar, celebrar que podemos, que estamos juntos y que lo colectivo tiene más fuerza que cualquier otra cosa”.

A su vez, muchas actividades del espacio siguen el eje de diferentes ciclos: el Ciclo de Títeres para la familia, en articulación con Tres Tigres Teatro; el Ciclo Casita Verde en Familia y el Reverdecer que es para personas adultas y que aborda música y teatro.

En tanto, aunque el municipio fue un empujón al principio, desde allí el espacio se mantiene únicamente por la autogestión. Igualmente, la entrevistada aclaró: “Firmamos una carta de acuerdo donde nosotros nos hacemos cargo de presentar notas a la Municipalidad contándole qué es lo que estamos haciendo, cómo vamos trabajando y demás detalles”.

De esta manera, cada año, la comisión abre sus puertas a que vecinas y vecinos se sumen, para así aportar más miradas a la gestión. Por otro lado, en el espacio físico también se han hecho reuniones para analizar problemáticas, como por ejemplo, la seguridad. “El salón viene a cumplir esa función de espacio para convocar a los vecinos o para que los vecinos se convoquen, está siempre abierta esa posibilidad”, expresó Quadri.

Acuerdos para seguir creciendo



Algo que caracteriza al sitio es que ninguna de las personas que lo integran, ni de la comisión ni los talleristas, cobran un sueldo. “Es un trabajo comunitario, -señaló Quadri- una forma de devolver a la comunidad todo lo recibido. Nos sentimos cómodos con esa forma de gestionar”, detalló. 

Aun así, hay acuerdos entre la comisión y talleristas, que permiten una sana convivencia. Al respecto, amplió: “Lo importante es la palabra y la presencia, porque la virtualidad es un amor y resuelve un montón de cosas muy rápidamente; pero hay otras cosas que necesitan su tiempo y se resuelven en comisión, porque se pueden malinterpretar en el grupo de WhatsApp”.

Una vez al mes tienen un encuentro todas las partes y es allí donde se deciden distintos aspectos que hacen al funcionamiento de la Casita: limpieza, arreglos, obras y dinámicas de trabajo.

Más allá de estas cuestiones cotidianas, Quadri remarcó la capacidad de trabajo que pueden lograr cuando se unen todos. Por ejemplo, recordó cuando en la pandemia hicieron el piso de madera y se encargaron de realizar las mediciones, presupuestar, cortar las maderas, lijar hasta pintar. “Siempre que vamos necesitando hacemos nosotros las cosas, muy a pulmón pero también comunitariamente”, expresó. 

Sobre eso, puntualizó que el objetivo central de Casita Verde es seguir apostando a la participación. Y reflexionó: “Creo que cada vez más gente se da cuenta de que tiene un valor muy importante para resolver cuestiones que hacen a la vida en sociedad y no pensar tanto en lo individual”.

En lo que refiere a proyectos a futuro, comentó el deseo de contar con una plaza. “La Casita Verde está emplazada en lo que fue originalmente, según la división del barrio Alto Alegre, un lugar destinado para la plaza de la ciudad”, detalló. Además, ahora cuentan con un teatro abierto, que está en una pendiente. “Armamos un escenario abajo, entonces cuando hacemos eventos toda esa ladera se llena de gente y queda abajo el escenario, como si fuese en un teatro griego”. Por lo tanto, les gustaría armar unas gradas, reveló con emoción. 

Por lo pronto, en noviembre cumplen 10 años y ya tienen pensado una juntada de mates con quienes fueron parte de la construcción del salón comunitario. “Nos parece que recuperar la historia es una parte central en la construcción de cualquier proceso comunitario, -valoró- por eso reunirse con quienes fueron parte de su construcción es una gran forma de honrar ese legado y fortalecer los vínculos de la comunidad”. Por último, concluyó:  “Espero que la juntada de mates sea un momento muy especial para compartir recuerdos y reflexionar sobre el impacto que ha tenido este espacio en la vida de las personas”. 


Descubre más desde El Milenio

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Descubre más desde El Milenio

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Descubre más desde El Milenio

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo