27 septiembre, 2026

El Milenio

Noticias de Sierras Chicas

Gastón Jalil: Héroe de carne y hueso

Gastón Jalil, mejor conocido como “El Capitán América de Córdoba”, se ha convertido en un verdadero héroe local al recolectar juguetes y golosinas para llevar a merenderos y hospitales de la región. «No hay nada mejor que sacarles una sonrisa a los más pequeños», afirmó. Su historia y labor, en el Mes de las Infancias.

Sociedad

Colaboración: Martina Cagliero, Martina Gomez y Lautaro Gianola 4° IENM – Paula Sanmartino y Lola Amuchástegui 4° IMVA.


Existe un dicho que asegura que los héroes pueden aparecer de los lugares más humildes, incluso desde el corazón de las Sierras Chicas. En Río Ceballos, un carnicero de 29 años llamado Gastón Jalil demuestra que esto es más que cierto. Hace poco más de dos años ha asumido una misión especial: sacar sonrisas a los niños hospitalizados. Para ello, los visita disfrazado de uno de los superhéroes más populares del momento, el Capitán América.

Según explicó a este medio, todo comenzó por una experiencia en su niñez, cuando un grupo de voluntarios visitó el hospital donde él estaba internado. “Llegaron y se pusieron a dar regalos a los chicos que estábamos ahí, fue una hermosa experiencia que quise replicarla de grande”, detalló.

Aunque comenzó solo, ahora recibe ayuda de amigos y otros voluntarios, incluyendo una payasa y otros superhéroes locales. Al respecto, contó: «La mayoría de las veces suelo ir solo a merenderos u hospitales. Ahora también me acompañan una payasa amiga mía, Adriana, y a veces el Batman de Unquillo y la Superchica de Córdoba».

Asimismo, celebró que la iniciativa “está creciendo cada vez más en el país”, con mayor fuerza en Buenos Aires, pero en los últimos tiempos también en otras provincias. Finalmente, en torno a su labor, comentó que coordina cada acción con las autoridades de los lugares con el objetivo de llevar alegría y esperanza a quienes más lo necesitan. “Lo más importante es sacarles una sonrisa y que pasen una tarde diferente. No se imaginan la diferencia que puede hacer un juguete o incluso una golosina”, aseguró.


El Milenio: ¿Cómo es tu rutina de trabajo como el Capitán América?

Gastón Jalil: Siempre me preparo con, más o menos, una semana de anticipación para ir viendo qué actividades o juegos puedo proponer. Siempre hago algo diferente. Por ejemplo, cuando voy a los comedores en Córdoba o a los hogares de niños, siempre preparo alguna actividad para que jueguen los chicos, como por ejemplo, «Simón dice». 

Al menos para que se diviertan un rato y darles un premio, como un juguete o una bolsita de caramelos, como recompensa por haber jugado. Me ha pasado que he estado un día antes, a las 3 de la mañana, acomodando todos los juguetes de último momento.

EM: ¿Elegís los lugares a donde vas o a veces te llaman? 

GJ: A veces yo llamo para ir y muchas otras veces me llaman a mí. Por ejemplo, hace poco me llamaron de un merendero  de barrio Tortosa (Unquillo). Otro día me llamó un peque de la Casa McDonald’s, que le dieron el alta y quería ver al Capitán América.

EM: ¿Existe algún mensaje que te gustaría transmitir con estas acciones que realizas?

GJ: Mi mensaje es transmitirle a más gente que se cope a hacer esto, que se animen a invertir algo de su tiempo en este tipo de acciones. Los chicos siempre se ponen felices de ver a su superhéroe favorito. En Sierras Chicas estoy yo, el Guasón y el Batman de Unquillo.

EM: ¿Ellos hacen la misma tarea que vos?

GJ: Si, Batman no hace mucho que está, es chófer de colectivo de Córdoba, pero se esfuerza mucho en darles una alegría a los niños y niñas. Con cinco minutos de tu tiempo ya le podés alegrar una semana a un grupo de chicos que por ahí no están atravesando un buen momento.

EM: ¿Cuáles son los mayores desafíos que afrontás en este trabajo?

GJ: Uno de los desafíos que enfrento es que la gente mayor se ría de mí cuando salgo de mi casa disfrazado. Sin embargo, eso no me afecta mucho, porque mientras un niño sea feliz, para mí eso es más que suficiente. Con los menores, al menos, no he tenido esos problemas.

Cuando voy a un comedor o merendero, primero me presento a los padres y les explico lo que hago. Muchas veces, antes de contactarme, les paso mis redes sociales para que puedan conocerme un poco más. Ya me ha ocurrido, por ejemplo, en un comedor en Río Ceballos, que al preguntar si podía ir, me pidieron fotos de lo que hacía, porque habían tenido la mala experiencia de que un payaso fue y les robó todo.

Siempre que voy a un lugar, comparto mis redes sociales: mi Instagram, que es «el capi de Córdoba», y mi Facebook, «una sonrisa para los peques». Aunque no uso mucho Facebook, sino que subo más contenido en Instagram. Me presento a los padres en los merenderos para darles confianza, y hasta ahora no he tenido problemas.

EM: ¿Cómo te manejas con las colectas de juguetes? ¿Qué le dirías a la gente que quiere ayudar?

GJ: Muchas veces, hay jugueterías que me han donado juguetes, como el Kiosco del Valle, el Super Kiosco de Barrio Loza y la juguetería Toy Feliz en Unquillo también me han hecho donaciones en alguna ocasión. Además, mucha gente me ha donado juguetes de forma individual. Igualmente, con la situación actual del país, la recolección se ha vuelto bastante difícil.

Si alguien quiere donar algo, puede contactarme por Instagram en @Elcapidecordoba o a mi número de teléfono: 3543600266. Generalmente, yo mismo me encargo de recoger las donaciones. Muchas veces, me ayuda un fletero, Flete Raúl, quien siempre se ofrece a llevarme a los hospitales o donde sea necesario. 

No siempre recibo juguetes nuevos, pero me donan muchos en buen estado, tanto usados como peluches. Además, ahora también he comenzado a recibir golosinas para llevar en caso de que no tenga juguetes o peluches disponibles. Aunque no recibo dinero, en dos o tres ocasiones me han dado plata, lo cual invierto para comprar golosinas y esas cosas.

EM: ¿Qué logros crees que te falta alcanzar con esta acción solidaria?

GJ: Me gustaría mucho que se difundiera más lo que hago, porque no muchas personas me conocen. En la zona de Unquillo y Río Ceballos me conocen, pero fuera de estas áreas, como en Córdoba o Villa Allende, no es así. 

La gente solo me ha visto cuando voy a alguna misión o evento. Creo que, una vez que se sepa más sobre mi labor, recibiré más apoyo. Muchas veces pido que compartan lo que hago, pero no siempre lo hacen. Me ocurrió que una amiga de un conocido tenía juguetes para donar, pero como no sabía que yo estaba llevando adelante esta campaña, los entregó en otro lugar. 

La difusión permite conectar a personas que están haciendo o pensando en algo similar, creando una red de gente que se anima a dar alegría a los niños en situación de vulnerabilidad.

Ahora, por ejemplo, estoy buscando a dónde ir para ayudar a los chicos que están en situación de calle, aquellos que no tienen acceso a un juguete. Estoy considerando ir a hogares o merenderos donde sé que realmente no tienen la posibilidad de recibir un juguete. 


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