7 abril, 2026

El Milenio

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El yoga, un modo de vivir la vida

El método Iyengar propone trabajar la alineación del cuerpo con la ayuda de diferentes elementos, lo que habilita que todas las personas puedan practicarlo. A través de encuentros grupales, se busca favorecer la meditación en acción, favoreciendo mejoras físicas y emocionales.

Sociedad

Por: Catalina Gos y Guadalupe Bustos 6° IENM – Candelaria Staricco y Mia Tabares 6° IMVA.


Buscando originalmente mayor destreza física para la danza, Eliana Martín y Elodie de Weck se acercaron al yoga hace más de 15 años. Así, Unquillo fue el lugar de encuentro, donde una mendocina y una suiza forjaron su amistad y comenzaron a dar clases.

“Muchas personas se acercan al yoga para sentirse mejor con el cuerpo, como fue nuestro caso. Pero, en el camino nos fuimos dando cuenta que era mucho más que eso”, asegura Elodie, quien además de ser profesora de yoga estudió sociología. 

Al respecto, Eliana amplía: “Así como pasan cosas con el cuerpo cuando estamos practicando, pasan cosas en la cabeza como sucede en la vida. Por eso, esta disciplina nos habla del cuerpo como una puerta de entrada a la mente”.

En este marco, sostienen que, siguiendo a su maestro B.K.S Iyengar, su práctica además de ser una ciencia, una filosofía y un arte milenario, es un modo de vivir. De esta manera, en la vorágine diaria donde no es fácil sentarse a respirar al menos diez minutos, este método “nos aporta mucha conciencia sobre cada parte del cuerpo, desde una meditación en acción” -explica Martín-

La metodología de enseñanza incluye demostración clara de las posturas, uso preciso del lenguaje e instrucciones específicas para su comprensión.

Finalmente, relatan que nació en India, poniendo el énfasis en la precisión y alineación de cada asana (postura) junto con la intensidad de implicación de la mente.

El Milenio: ¿Cómo surge éste método y cuáles son sus características?

Elodie De Weck: El método Iyengar lleva el nombre del maestro que lo inventó (Bellur Krishnamachar Sundararaja Iyengar), pero es importante decir que él no dijo «voy a inventar un método y le voy a poner mi nombre». Él se formó con otro maestro que era su cuñado y fue descubriendo, en su propia práctica, algunas características de lo que más tarde se transformó en un método. Debido a diferentes situaciones fuertes que le sucedieron en su cuerpo, es que fue encontrando la manera de acompañar a personas con diversas posibilidades y condiciones. Por ejemplo, en un momento donde no podía hacer ciertas posturas, utilizó un ladrillo que había en la calle y se dio cuenta que con eso lograba hacerlas. De allí, surge el uso de diversos elementos (soportes) como tacos de madera, cinturones, cuerdas, mantas, que posibilitan el acceso a las posturas buscando la alineación del cuerpo.

Eliana Martín: Es una práctica muy efectiva porque, al estar el cuerpo alineado, toda la circulación energética, desde lo más estructural (físico) a lo más sutil, se potencia. Esto permite practicar una postura de mil maneras diferentes, poniendo el foco en algo distinto dentro de la misma postura; es como poner un zoom en cada parte del cuerpo. A su vez, el uso de los soportes habilita a que cualquier persona pueda practicar de forma segura. No hay limitación, alguien de 90 años puede hacer lo mismo que uno de 20.

El Milenio: ¿Qué beneficios aporta la práctica grupal?

EDW: Una gran riqueza: que cada persona aporta, distintos cuerpos, de distintas edades y con distintas condiciones. Particularmente en las prácticas de yoga Iyengar las posturas se adaptan dependiendo de cada uno/a. También lo rico es poder ver lo que sucede en cada cuerpo, para poder entender y luego corregirse a una misma/o.

EM: Practicar con otras/os nos ayuda también a trabajar la voluntad tanto individual como colectiva. A veces hay que hacer cosas muy desafiantes y por ahí el estar con otras/os que también se están animando, que están tirando para adelante, nos ayuda a intentarlo. Nos anima a superar nuestros miedos, nuestras frustraciones. 

El Milenio: ¿Cómo organizan la dinámica para cada clase? ¿Qué aspectos se tienen en cuenta a lo largo del mes? 

EM: Una de las formas de pensar, en el método Iyengar, la secuenciación a lo largo del mes, para poder abarcar todas las familias de posturas, es: la primera semana las posturas de pie, la segunda las posturas de sentado y de flexiones hacia adelante, la tercera semana las extensiones hacia atrás (arcos), y, por último, en la cuarta semana se practican las posturas restaurativas y pranayama (ejercicios respiratorios que conducen a la concentración y control del prana o energía vital). Las posturas invertidas (donde el corazón se ubica por encima de la cabeza), que son muy importantes en este método, se van trabajando en cada clase.

Y ese esquema no incluye otras familias como por ejemplo las torsiones, los equilibrios de brazos o las abdominales (barcas), que vamos incorporando en las clases en función de lo que trabajamos. También, como ocurre a veces, podemos salir de esta secuenciación semanal porque decidimos enfocarnos en un tema, una parte del cuerpo o una acción en particular.

Al pensar en una clase también sucede que luego nos encontraremos con la realidad del grupo y los niveles de práctica. No va a ser lo mismo trabajar con un grupo principiante que con personas que tienen más experiencia. Por eso las clases se organizan por niveles: nivel 1, nivel 2, general, etc. (se puede eliminar para agregar el destacado con info de servicio).


El Milenio: ¿A qué se refieren con el término economía energética, y por qué ‘no hacer’ es más difícil que ´hacer´?

EDW: Estamos en tiempos de mucha agitación y perturbación mental. Entonces decir ‘no hago nada, me quedo quieta/o’, es como ir en contra de lo que el mundo nos está proponiendo y demandando todo el tiempo. Durante la práctica se busca equilibrar justamente eso, para lo cual la respiración siempre es una gran aliada. Por ejemplo, observar la respiración nos permitirá sentir que estoy haciendo algo o darle una ocupación a mi mente para dejar de “hacer”. Si nos dicen que nos quedemos quietos/as y no pensemos, difícilmente lo lograremos. De hecho, Iyengar decía que la postura más difícil es la del cadáver (savasana), porque en realidad cuando el cuerpo deja de hacer se empieza a activar la mente y el objetivo del yoga es aquietarla. Como lo dice uno de los textos fundamentales, el Yoga Sutra de Patañjali (I.2): «El yoga es el cese de las fluctuaciones mentales» (Yogah cittavrtti nirodhah). 

EM: Hay algunas posturas desafiantes que requieren de mucha voluntad y acción, pero a su vez se busca que con el tiempo se vuelvan completamente cómodas, sin que el cuerpo se agote. Para eso, como dijimos anteriormente, es necesario que el cuerpo esté alineado y sean los huesos y la respiración quienes sostengan la postura, más que la fuerza muscular lo cual  nos permitirá que se regenere la energía vital de la que también nos habla el yoga.

El Milenio: ¿Por qué recomendarían a las personas practicar yoga?

EDW: Recomendamos practicar yoga como la posibilidad de mantenernos en movimiento, trabajar la flexibilidad, ya que hay varios deportes, como por ejemplo andar en bici, que acortan las piernas. Por eso, muchas personas comienzan a practicar, como un complemento ya que nos permite elongar y fortalecer muchísimo la postura. En mi caso, además, considero que el yoga me ayuda a vivir, a ser una mejor persona, a conectarme con mi mejor versión. 

EM: Nos aporta una conexión con algo más trascendental también, a entender que hay algo que nos trasciende y que cada quien le puede poner el nombre que quiera. Para algunos, será Dios, para otros, será una energía suprema, conciencia universal, etc. Hacer contacto con la posibilidad de algo superior a nosotras nos hace llevar la vida de otra forma, con otro sentido, más profundo.


Para aquellas personas interesadas en sumergirse en las prácticas del yoga Iyengar, las profesoras ofrecen clases grupales en Espacio Dandara (Rep. Argentina 710, Unquillo). Además de los encuentros regulares, también realizan prácticas  el 1° y 3° sábado de cada mes (de 9 a 11hs), como una oportunidad de entrar en la disciplina con otros tiempos y disponibilidad mental, buscando profundizar en cada encuentro distintos aspectos y temas a trabajar. 

Interesados en sumergirse en la práctica, comunicarse al número: 0351 804 6841 o mediante su cuenta de Instagram @dandara.yoga.iyengar. 


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