4 abril, 2026

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Del Rey y la Reyna: Entre tijeras y letras, el taller literario en la peluquería

Del Rey y la Reyna surgió hace 5 años y fusionó dos mundos que parecía imposible que compartieran algo. En ese interín, dos amigos de la infancia crearon, asimismo, el libro ‘Matices’, para condensar el trabajo de numerosos encuentros de escritura y lectura.

Cultura

  • Por: Camilo Roldán y Alma Antoun 4° IENM – Elián Lanfranco y Bautista Ferrer 4° IMVA.

Una amistad compartida desde la infancia devino, con el tiempo, en un proyecto conjunto: un taller literario que funciona en una peluquería. Del Rey y la Reyna está a cargo de Ariel Alonso, dueño del espacio -que se encuentra en Manuel Pizarro 1661, en Villa Allende- y Marcela Montemurro, quien coordina el taller. 

Así, se trata de una peluquería diferente. Ambientada con objetos antiguos, cuenta con varios sectores de distintos usos. Uno de ellos, el zoom, se destina a la literatura y variadas actividades. Según explicaron, nació en la búsqueda de tener un rincón de expresión, de diversión y también de fidelizar al cliente. “La peluquería es un espacio de relaciones públicas”, sostuvo, entre risas, Alonso. 

De esto ya pasaron cinco años y desde entonces, este último tiempo “estuvo lleno de alegrías, de cosas lindas y positivas” -expresó Montemurro-. Los encuentros son todos los sábados de 15 a 17 horas, alternando entre la lectura y la escritura. La encargada señaló que “la idea es que cada persona lleve un texto para compartir, ya sea un poema, un cuento o un fragmento de una novela”. “Entre todos comentamos algo, cómo nos impacta, qué emociones surgen o qué ideas u opiniones nos atraviesan en función de eso”, amplió. 

En cuanto a la hora de escribir, prepara un tema en función de un autor, lectura o de algún movimiento literario, procurando siempre que haya un hilo conductor. Aún así, destacó que cada uno tiene la posibilidad de elegir lo que quiere leer y que en otras clases siempre se puede rescatar lo que compartieron en encuentros anteriores.   

Ahora, por ejemplo, y perfilando el proyecto de fin de año, están trabajando a partir de un evento histórico: la huelga de los inquilinos, en el barrio de La Boca, en Buenos Aires, en 1907. En este marco, piensan personajes y los caracterizan de acuerdo a ese contexto, brindándoles impronta y voz. “Estamos en un trabajo preliminar con eso, para armar entre todos una novela”, adelantó. 

Sinergia materializada



“Vos entrás a la peluquería y sentís una calidez especial, se escuchan voces del taller mientras trabaja y el cliente te pregunta ¿Qué hay ahí?”, relató Alonso. Esta unión entre los dos mundos crea un ambiente especial, permitiendo que ambos se retroalimenten.

Asimismo, aseveró: “Son arte los dos”. Y reflexionó: “En la peluquería cuando empezás a jugar con un corte, cuando lográs que alguien se sienta bien, haces arte y con la literatura es lo mismo, jugás, te hace sentir bien, son espacios creativos ambos”.

Además, reveló que, a raíz de esta unión, también han surgido espacios como el rincón del trueque, donde la gente puede dejar sus libros y llevar los que quiera. Este es el primer año del espacio en el que se acercan múltiples aficionados y de variada edad, siendo actualmente 12 integrantes. 


Si bien el taller está orientado a personas adultas o adultos mayores, se han sumado personas jóvenes también. “El taller tiene apertura, pero con pautas: no hablamos de política, religión, ni de ningún tema candente que pueda generar alguna aspereza; y si lo hablamos es mínimo y con respeto, porque a veces, inevitablemente, la literatura nos atraviesa enteros, en todos los contextos sociales y todas las épocas”, aclaró Montemurro.  

Por otro lado, indicó que “no es necesario tener ninguna base ni de gramática ni de literatura, simplemente ganas de expresarse y un interés genuino por leer”. Por lo tanto, incluso si no quieren sumergirse en la redacción, la opción es ir a leer o a escuchar las lecturas. A su vez, Marcela destacó la importancia de la constancia en el tiempo, “ya que si es de vez en cuando, no les va a permitir estar en consonancia con los encuentros” -indicó-.

Y comentó: “Las personas que asisten al taller de alguna manera se van a sumar a diferentes proyectos”. Por ejemplo, el trabajo más grande que han realizado hasta ahora ha sido editar un libro de antologías, Matices, confeccionado por los participantes. “A la corta o a la larga también vamos a tener otro proyecto para editar y siempre hay propuestas en capilla”, agregó.

Más allá de leer y escribir



Por su parte, Alonso valoró: “Nuestro libro fue la frutilla del postre” y su compañera reveló que ”desde el primer momento la idea del libro estuvo presente y aunque la obra no tiene fines comerciales, lo más significativo fue el desafío de producirlo, editarlo y armarlo, para ver el trabajo de años finalmente reflejado en papel”.

Respecto al proceso, relataron que mientras seleccionaban el material que formó parte de la antología, surgió la posibilidad de ilustrarlo, a través de estudiantes de la Escuela de Arte de Deán Funes. De esta manera, y ad honorem, en una jornada especial, realizaron dibujos inspirándose en cada texto del libro.

Luego, presentaron este trabajo en la Legislatura, con el acompañamiento de un coro. Además, llegaron a participar en la Feria del Libro de Villa Allende y han leído fragmentos en escuelas. “Empezamos con la idea de poder llegar a esto, que es hacer un libro, pero en el camino nos encontramos con un montón de otras cosas que hemos ido logrando”, explicó Montemurro. 


En esta línea, otro proyecto que han llevado a cabo fue un encuentro de talleres abierto al público, para que pudiera concurrir aquel que no está en ningún taller y que tampoco tiene tiempo de ir a uno, pero que le gusta leer y escribir. Otra iniciativa a futuro es trabajar los textos de su libro en formato teatro, dentro de la Casa de la Cultura.  

Por último, y celebrando el 5º aniversario, el pasado sábado 1º de junio realizaron una tarde de lecturas, abierta al público en el Museo Histórico y Cultural de Villa Allende. El fin del evento fue compartir con autores, ahondar en nuevas tendencias, enriquecerse culturalmente y seguir aprendiendo.


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