26 junio, 2022

El Milenio

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Ingeniería argentina for export

Unquillense de corazón, Adolfo Felippa fue uno de los grandes ideadores de la emblemática pick up Oroch de Renault. Hoy instalado en Francia como director de proyectos de la marca a nivel mundial, Felippa recuerda sus inicios y cómo fue el proceso de desarrollo de la camioneta que actualmente muchas familias argentinas eligen para transportarse.
  • Colaboración: Georgina Grasetti y Santiago Carrer (4to IENM). Camilo Bajo y Juan Spina (4to IMVA).

Adolfo Felippa es cordobés y, aunque ha trabajado en todo el mundo, se podría decir que ideó una camioneta pensando en los conductores de su país, pero, sobre todo, en el desarrollo de la ingeniería nacional. 

Su vocación por los autos arrancó en la niñez. “Hice mis primeras incursiones en el universo automotriz con un karting que había en el fondo de mi casa y que yo restauré. Era chico y ya decía que algún día quería tener mi motor Felippa”, recuerda con una sonrisa el actual ingeniero industrial.

Desde barrio Ayacucho “emigró” a Unquillo a los 14 años, aunque decidió seguir yendo a su colegio técnico en Córdoba, el Ipet 249 Nicolás Copérnico, donde finalizó sus estudios secundarios. Desde joven conoció los desafíos, ya que más pronto que tarde empezó a trabajar para mantener sus estudios y cumplir su deseo de entrar a Fiat.

Al finalizar la secundaria, una entrevista de trabajo lo acercó a cumplir ese sueño, pero la respuesta de la marca italiana nunca llegó. Sin embargo, Felippa no se rindió y siguió con su búsqueda laboral en empresas automotrices.

“Nuestro objetivo era que crezca la ingeniería del país y así fue. Hoy en día, cada vez que veo una pick up pienso que por lo menos tiene un granito de nuestras manos, que son argentinas”

Adolfo Felippa

En 1992, Renault firma acuerdos para exportar autos a Brasil, lo cual motivó que empezaran a buscar jóvenes para trabajar en la fábrica de Santa Isabel. “Un muchacho llamado Gaspar Correa, quien trabajaba como ayudante del Instituto Técnico Renault y era conocido de mi padrastro, me invitó a una charla para ver si podía ingresar a la empresa”, recordó Felippa. “Me preguntó cuáles eran mis expectativas y le respondí que quería entrar allí, así sea para limpiar los baños, y de paso seguir estudiando en la UTN”, continuó.

Así, una reunión en el centro de Unquillo finalmente lo llevaría a ingresar a la planta en abril de 1992 como operador en la línea de montaje del R12. “Quería aprender todos los puestos, así que comencé a adaptarme a cada uno de ellos y de a poco me fueron ascendiendo”, contó el unquillense.

Hoy se podría decir que Felippa cumplió su sueño y, tras pasar por países como Brasil, Rumania, España o Irán, trabaja en Francia hace cinco años, donde se desempeña como director de proyecto. Aunque trabajó en modelos como Sandero y Megane, entre otros, su orgullo es la camioneta Oroch, la novedosa pick up doble cabina de Renault, lanzada en 2016 y concebida en Córdoba, que tuvo a Felippa como uno de los principales autores.


El Milenio: ¿Cómo fue que se les ocurrió diseñar una pick up?

Adolfo Felippa: Con un amigo hablábamos mucho esto de hacer crecer la ingeniería de Renault en Argentina. En una de las vueltas de Francia para Córdoba, justo resulta que nos venía a visitar a Santa Isabel la número uno de ingeniería de la marca a nivel mundial y pensamos que esa era nuestra oportunidad de hacer algo diferente, demostrar que se podía hacer ingeniería en este país.

En ese momento, Renault no contaba con un modelo pick up. Si bien en Rumania habíamos hecho algunas, más que nada eran autos modificados. Entonces creamos un grupo con los chicos de ingeniería de Argentina y en empezamos a tirar ideas, trabajando fuera de nuestro horario laboral. 

Lo cierto es que no estábamos autorizados a hacer eso, pero finalmente les gustó la idea. Después de tres o cuatro meses lo aprobaron y la empresa decidió seguir adelante con el proyecto que hoy conocemos como Oroch. Nos encargaron a nosotros el desarrollo y a mí me nombraron director.     

EM: ¿Qué necesidades del público argentino cubre la Oroch?

AF: En esa época, si bien existían las camionetas de Toyota o Ford, se trata de modelos grandes, con una capacidad hasta de una tonelada, más las cinco personas que podés transportar. Después había pick up más chicas como la Fiat Strada, que carga hasta 400 kilos, pero tiene solamente dos lugares y está más pensada para lo laboral.

Nuestra idea fue hacer algo diferente que se posicione entre las dos, con una capacidad de 400 a 600 kilos, pero con lugar para transportar a toda la familia. De hecho, es el nicho al que apuntamos y el público que más compra actualmente la Oroch.


EM: En lo personal, ¿qué te generó cuando la viste en el mercado y el éxito que tuvo para la empresa? 

AF: Fue una satisfacción enorme pero no solamente personal, porque en el proceso participó todo un equipo de ingenieros argentinos. Además, nuestro objetivo era que crezca la ingeniería de nuestro país y así fue, porque el sector de ingeniería en Renault pasó de tener 80 empleados a tener 400. Cada vez que veo una pick up pienso que por lo menos tiene un granito de nuestras manos argentinas.

EM: ¿Sentís que cumpliste tus objetivos cuando entraste a Renault?

AF: Mi proyecto desde el primer día que entré, era ser director. Los chicos que habían entrado conmigo se reían, incluso una vez que estaba almorzando por casualidad con mi jefe, se lo dije. Claramente me dijo que no podía todavía (tenía 19 años), sin embargo, lo logré.


EM: ¿Cómo ha sido el acompañamiento de tu familia en tu vida laboral?

AF:  Fueron quienes más sufrieron. Si bien al principio fuimos todos juntos a Brasil, después nos separamos, yo me vine a Francia y ellos se volvieron a Argentina. Uno de mis hijos nació cuando yo estaba afuera. Fue difícil para ambas partes, pero sin ellos no podría haber hecho nada. Ahora dos de mis hijos están en Europa y uno en Unquillo. 

EM: ¿Está en tu deseo volver a Sierras Chicas y seguir con tu trabajo desde acá?

AF: Hoy no veo la posibilidad de volver a instalarme en Argentina, pero está en mi deseo, amo Argentina. Europa no tiene la vida que tenemos nosotros, sobre todo quienes estamos acostumbrados a vivir en una ciudad o un pueblo como es Unquillo. Para mí Sierras Chicas es otra vida, la gente es diferente. Mi presente es muy lindo pero extraño los asados con amigos, la rutina unquillense, el estar cerca de mi gente.