18 mayo, 2022

El Milenio

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De Unquillo a Boca Juniors: la historia de Benjamín Marques Cardozo

El estudiante del Instituto Educativo Milenio de Unquillo se está formando como jugador en el Club Boca Juniors en la Provincia de Buenos Aires desde el pasado 16 de enero. En una entrevista con El Milenio, el joven contó su experiencia deportiva y más.

Con tan solo 16 años de edad, el joven oriundo de la localidad de Mendiolaza, recorrió varios clubes hasta llegar donde está hoy. Empezó en Instituto, donde estuvo un año, luego en Club Social, siguió con Deportivo Lasallano y luego finalizó en Unión Florida. “Creo que todos me dejaron enseñanzas pero en Florida es donde más pude mostrar lo que aprendí”, comentó Benjamín.

Después de varias oportunidades, Marques llega a Boca por el llamado del Club Unión de Santa Fe, quienes lo convocan a jugar y eso despierta interés en otros conjuntos. “Por la buena relación que tiene el encargado de visorias de Boca y el presidente del que era mi equipo, nos invitaron a hacer una sesión de entrenamiento de tres días; luego de eso me dieron la noticia de que me querían y que iba a quedar en pensión”, relató el deportista, además.

Así fue como el pasado 16 de enero se instaló en la provincia de Buenos Aires, específicamente en la pensión xeneize con jóvenes de su misma disciplina y edad. Marina Cardozo, madre del jugador, señaló: “nos dejaron en claro que es obligatorio que asistan a todas las clases, tienen profesores dentro de la residencia para ayudarlos en las materias de bajo rendimiento”, y agregó: “están muy bien contenidos por todo el personal, tanto psicólogos como otras personas para poder ayudarlos en los que necesiten”.

Si bien no hay un tiempo definido para la permanencia del joven, cabe destacar que desde la institución han pedido el pase, y una vez que se firme, Benjamín pasaría a ser jugador oficial de la sexta. 

Con una posición comprometida como es ser volante central, Marques manifestó: “me gusta mucho tener la pelota en los pies y tener que hacer jugar al equipo, es decir, ser una pieza para el funcionamiento del grupo”.

En cuanto a los cambios en su rutina que implicó esta experiencia, reflexionó: “mi vida cotidiana está afectada en que me voy a vivir a 700 kilómetros de mi casa y de la gente que yo quiero. Y en el sentido futbolístico lo veo como cumplir un sueño o la posibilidad de estar cerca de cumplir un sueño”.

Asimismo, reveló sus expectativas para lo que se viene: “espero crecer tanto como jugador y como persona. Voy a ir a entrenar para jugar, sé que me va a costar pero voy a tener unas semanas o meses de adaptación, pero ante todo disfrutar y aprender al máximo.”

Con el objetivo claro de llegar a desempeñarse en primera, Benjamín no deja de recordar a su referente en todo esto, su padre, Aníbal, quien es el motor de sus sueños. A su vez, recalcó su agradecimiento a quienes nunca le soltaron la mano. “Una mención especial para Ignacio San Emeterio que me acompañó durante todo el año y me dio la oportunidad y las herramientas para crecer y siempre estuvo conmigo, si bien algo tiene que ver con mi esfuerzo, creo que este presente es gracias a sus enseñanzas”, concluyó.