22 abril, 2026

El Milenio

Noticias de Sierras Chicas

Crecen las colonias felinas en Sierras Chicas

Ignacio Pousa y Olivia Córdova (IENM)


¿Qué son las colonias de gatos? Las colonias de gatos son grupos de felinos que habitan edificios abandonados o terrenos baldíos, lo que se convierte en una problemática presente en todas las ciudades del mundo, incluida Córdoba. “Son grupos de gatos domésticos que no tienen un dueño específico (gatos ferales o comunitarios) y que viven juntos en un entorno determinado donde encuentran refugio y, generalmente, una fuente de alimento”, comentó Juliana Bernabé, desde el área municipal de zoonosis de Villa Allende.

Sierras Chicas es una región que no escapa a esta problemática. Mientras que en Río Ceballos existen tres colonias identificadas, en Villa Allende no se llegó a un número concluyente, pero se sabe que existen en barrios como Las Polinesias, Villa Brizuela, La Cruz, Industrial, Lomas Sur y Español.

Bernabé explicó a este medio que realizan muchos esfuerzos por controlar el crecimiento de estas colonias, por ejemplo, a través de castraciones: “En lugar de remover a los animales, se sigue un protocolo específico. Se capturan utilizando jaulas trampa (que no los lastiman) y luego se los esteriliza. Un veterinario realiza la cirugía y se les hace una pequeña marca en la oreja para identificar visualmente a los gatos operados”.

Una vez concluida dicha intervención, el animal es devuelto a su territorio original. De este modo se evita el efecto vacío, donde nuevos gatos sin castrar ocuparían el lugar de los que fueron retirados.

Dentro de la colonia

Una curiosidad interesante de estos agrupamientos es que tienen una estructura matrilineal: es decir, se forman alrededor de núcleos de hembras emparentadas (madres, hijas, hermanas, tías) que cooperan en la crianza compartida (cuidan y alimentan crías propias y ajenas) y la defensa territorial contra intrusos para proteger recursos y cachorros.

Mientras que los machos ocupan áreas amplias, cubriendo varias colonias, con una jerarquía de dominancia no siempre agresiva: usan señales visuales o sonoras antes que peleas físicas para priorizar el acceso a comida o parejas.

Asimismo, explicaron que se dividen el territorio en zona de seguridad (descanso grupal), zona de caza/exploración (periféricas patrulladas) y zonas de eliminación (alejadas de comida y sueño para higiene y evitar depredadores).

Una solución comunal

Desde el área de zoonosis también explicaron que los gatos nacidos en estas condiciones suelen tener comportamiento agresivo hacia los seres humanos y una gran desconfianza. “Son expertos en ocultarse y suelen ser más activos durante el crepúsculo o la noche, cuando se sienten más seguros”, expresó Bernabé. Sin embargo, en una colonia controlada, la agresividad disminuye drásticamente. Sin el impulso del celo o la competencia por aparearse, los gatos conviven de manera mucho más pacífica.

No obstante, también existen los gatos ferales (es decir, sin contacto humano) que son muy desconfiados, con amplia distancia de huida; por eso no es recomendable acercarse a ellos por el riesgo de transmisión de enfermedades o de ser atacados.

Para concluir, comentaron que existen formas de ayudar a evitar la proliferación de estas colonias. Los vecinos sí pueden colaborar atrapando y llevando a castrar y vacunar contra la rabia a cachorros o gatitos propios, participando de las jornadas y programas gratuitos de la municipalidad.


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