16 enero, 2022

El Milenio

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Lourdes Flores Olariaga: Campeona por derecha

A través de un juego que aún busca perfeccionar, Lourdes Flores Olariaga se abrió paso en las canchas de pádel y luchó hasta llegar al Mundial de Menores y Juveniles. Su participación le valió no sólo el triunfo nacional, sino una experiencia inolvidable que se convierte en el primer paso de una incipiente, pero prometedora carrera.

Colaboración: Milagros Villanueva y Ramiro Picco (4to IMVA). Abril Flores y Abril Seydell (6to IENM).


Con tan sólo 13 años, Lourdes Flores Olariaga se consagró campeona en el 13º Mundial de Pádel de Menores y Juveniles que se disputó en Torreón, México. La joven cordobesa comenzó a introducirse en el deporte hace cinco años, como una forma de pasar tiempo en familia.

“Mis papás jugaban mucho y con mi hermana, Celeste, nos metíamos en los entretiempos a pelotear un rato, nos divertíamos”, rememoró sobre sus inicios. “Al principio lo tomábamos como un hobby, pero como nos encantaba tanto, empezamos a meterle garra y a jugar torneos”, continuó.

Así, poco a poco, los partidos empezaron a tomar un matiz más profesional y las hermanas encontraron su gran pasión. Desde entonces, ambas forjaron su camino como dupla, hasta que surgió la posibilidad de participar en las clasificatorias para la competencia internacional y, por la edad que las separa, no pudieron competir juntas. 

“Veníamos bien parejas y nos hubiera encantado participar en conjunto, pero tuvimos que separarnos a principios de año, ya que ella tiene 16 y le corresponde otra categoría”, explicó Lourdes. Tras pasar la instancia selectiva, la joven obtuvo su pase para jugar en la categoría sub 14 junto al equipo argentino.

Desde la posición de drive, que, como explicó, consiste “sobre todo en armar el juego para que el compañero defina”, la joven formó parte del medallero nacional, ya que la selección femenina ganó también en las categorías sub 16 y sub 18. 

El Milenio: ¿Cuáles considerás que son tus puntos débiles y tus fortalezas dentro de la cancha? 

Lourdes Flores Olariaga: En los entrenamientos siempre intento dar todo, siempre. Me siento muy cómoda pegando de volea, es lo que mejor me sale y me gusta mucho porque siento que voy avanzando. 

En cuanto a debilidades, diría la salida de pared para dar las vueltas, porque es algo mecánico, que se debe practicar constantemente para salir como corresponde. Estoy trabajando en eso.

EM: ¿En qué consiste tu rutina de entrenamiento y preparación física?

LFO: Los entrenamientos dependen de los horarios escolares que tenemos con mi hermana, ya que es algo que hacemos juntas. Entrenamos con Marcos Lercari y Tomás Monsalvo, dividiendo los ejercicios en físicos y aquellos destinados exclusivamente a la técnica del pádel, que nos enseñan a poner todo de nuestro cuerpo para rendir correctamente. También abordamos lo mental, es decir imaginamos situaciones o utilizamos elementos como conos para mejorar la ligereza. 

En cuanto a lo que es deportivo, actualmente lo hacemos martes, miércoles y jueves al salir del colegio. Cualquier cancha que tenga césped y blindex nos sirve para ese momento, pero generalmente jugamos en el Complejo Sol de Mayo, el Suquía y el Arco Pádel. A veces salimos a correr o caminar a alguna plaza como complemento.

EM: ¿Cómo te sentiste al saber que ibas a ir al mundial? ¿Qué tuviste que superar para llegar a esa instancia?

LFO: Cabe aclarar que, generalmente, hay torneos selectivos que suelen hacerse en cuatro fechas y una quinta que es un máster para definir quiénes clasifican. Este año, por la pandemia, sólo pasó una fecha y los ganadores fueron directo al mundial.

Nosotras año a año jugábamos los selectivos, entrenábamos un montón y no se daba. Cuando finalmente ocurrió, estábamos súper felices, fue muy lindo y le empezamos a meter un montón de pilas. Allá nos hicimos muchos amigos, tanto en la selección argentina como en las de otros países, inclusive jugábamos mezclados. Fue una gran experiencia.

Respecto a lo de superar, nos pasó que con los selectivos íbamos a lugares de Argentina donde había mucho nivel (por ejemplo, San Luis) y nos exponíamos a jugar ahí para aprender más, aunque la competencia nos fuera a ganar seguro.

A su vez, nos metíamos en la cabeza que teníamos que ganar porque estábamos representando nuestro país y nos agarraba miedo, muchos nervios. También pensábamos en el cambio que implicaba, pasar de estar jugando con nuestra familia a un mundial, era mucho. Por suerte una vez que empezábamos ya nos calmábamos y nos sentíamos bien, podíamos relajarnos y no importaba si había gente afuera o no, uno se enfoca en sí mismo. 

EM: ¿Cómo compatibilizás tu día a día con las exigencias de la competencia de alto rendimiento? 

LFO: En esta etapa lo único que pienso es en el pádel y vivo la cotidianeidad de manera normal. Cuando tengo un problema, si tengo que jugar, me enfoco en ganar y me olvido de todo, sólo me concentro en lo lindo que es el deporte y el poder dejar atrás todo lo demás, aunque sea por un rato. Y si me toca un partido mientras vivo algo lindo, mejor.

EM: ¿Qué pensás de la posibilidad de profesionalizarte como jugadora?

LFO: Creo que siempre hay que darle para adelante a lo que uno quiera y meterle garra. Si te lo proponés y sabés que podés alcanzarlo, mientras luches por eso, vas a tener lo que querés. Yo de un momento para el otro entrené, jugué, perdí más de lo que gané y llegué a un mundial, así que pienso que todo se puede conseguir. 

Ahora, mi idea es llegar al World Paddle Tour, que se realiza en España y allí se encuentran jugadores profesionales muy buenos. En este campeonato hay chicas de 20 años que están saliendo campeonas y son de Argentina, jugaron mucho, lo dan todo y comenzaron como yo, por lo cual voy por esa meta y hacer mi propio camino.

EM: ¿Qué consejos le darías a quienes se quieren iniciar en el pádel?

LFO: Los deportes son únicos por la sensación que provocan. A veces te olvidás de todo lo que está afuera y te centrás en eso solamente. En el pádel, en particular, hay muchas amistades y un gran aspecto sociable. Todos ayudan, podés comunicarte y comprenden. Además, es hermoso contar con un compañero que te banca. Los invito a probar porque es una muy buena actividad.