La Quebrada: reserva pionera

La Quebrada: reserva pionera

Por India Lallana y Bruno Del Boca (4to IENM). periodico@elmilenio.info


Mientras se desempeñaba como senador provincial, José Del Boca visitó Bariloche junto a su esposa y tuvo la oportunidad de ver uno de los parques nacionales más hermosos del país, el Nahuel Huapi. En ese momento, no existía en Córdoba ninguna reserva natural y, siendo vecino de Sierras Chicas, le preocupaba cómo proteger la cuenca hídrica del Dique La Quebrada y su entorno. Así, el viaje familiar le sirvió de inspiración al funcionario para redactar la ley que permitió la creación de la Reserva Hídrica Natural Parque La Quebrada en 1985.


El Milenio: ¿Qué elementos tuvo en cuenta a la hora de elaborar este proyecto?

José Del Boca: La idea principal era conformar una reserva en La Quebrada para proteger lo que en aquel momento era el agua potable que se distribuía entre Río Ceballos, Unquillo y Mendiolaza. Para redactar el proyecto, tuve en cuenta varias cuestiones, empezando por los actores involucrados. 

La Quebrada pertenecía a la Dirección Provincial de Hidráulica, todo el campo y sus alrededores correspondían a Recursos Hídricos, y el resto dependía del Ministerio de Agricultura y Ganadería. El agua del dique era manejo de la Empresa Provincial de Agua Potable (EPAP) y en aquel entonces también existía el Ministerio de Medio Ambiente.

A su vez, cada área tenía diferentes posturas o intereses. Hidráulica quería proteger la obra del dique, a EPAP le interesaba cuidar especialmente el agua, Agricultura y Ganadería quería resguardar todo lo que estaba fuera del agua, la gente de Medio Ambiente quería alambrar cada sector y la Dirección de Turismo pretendía hacer hoteles o espacios similares dentro de la reserva.

Además, consulté a las autoridades de Río Ceballos y se debatieron las diferentes opiniones de los encargados del cuidado de La Quebrada. Entre todos empezamos a darle forma a un proyecto de reserva hídrica y finalmente, entre ideas y propuestas, llegamos a un acuerdo.

EM: ¿Qué condiciones se establecieron a partir de la creación de la reserva?

JDB: Fueron varias, pero por mencionar alguna, no se podía tener más de un animal cada cinco hectáreas, ya que las vacas y caballos van quitando las pasturas de su entorno. 

También se planteó la idea de expropiar los terrenos de la cuenca hídrica, pero no había suficiente dinero. Lo que se pretendía era impedir cualquier tipo de edificación, como hoteles, fábricas, comercios o casas, para evitar la contaminación que eso produciría en el agua y encarecería el proceso de potabilización. 

EM: ¿Cómo afectó esto a la población de Colanchanga? 

JDB: Se creó un artículo especial para los alrededores del Dique La Quebrada, como Colanchanga, por el cual no se podía construir más del 10% de la superficie de cada terreno, es decir, si tengo 1000 m2(tamaño promedio de los lotes de la zona), puedo edificar sólo 10 m2. Este artículo se hizo especialmente para evitar la contaminación por desechos cloacales que podría producir una construcción no moderada en los alrededores del dique.

EM: ¿Por qué no se permiten los vehículos a motor en el espejo de agua? 

JDB: Por la misma razón. El punto número uno era proteger el agua, evitar que llegue al estado que hoy vemos en otros diques de la provincia, como el San Roque. Por eso se prohibieron las lanchas, motos de agua y cualquier otro vehículo a motor, ya que una gota de aceite contamina 10 m3 de agua.

EM: ¿Qué actividades habituales cambiaron en el dique luego de que sancionara la ley?

JDB: Además de prohibir la circulación en vehículos a motor, en el dique se hacían muchas carreras de motocross, las cuales se prohibieron, al igual que las carreras de rally habituales. Se trataba de preservar todo el ecosistema, hasta los pájaros y animalitos que prácticamente habían dejado de existir. 

“El orgullo más grande para mí es que se hayan creado 1.874 nuevas reservas basadas en el proyecto de La Quebrada, tomando como ejemplo la ley que escribí en conjunto con otras entidades”

José Del Boca

EM: ¿Sabe si actualmente se aplica la ley en su totalidad? 

JDB: Sí, la normativa se aplica desde el día uno. Para mi sorpresa, el Ministerio de Agricultura y Ganadería tenía guardaparques que acababan de recibirse en Bariloche y ellos fueron los primeros en instalarse en Pozos Verdes, apenas salió el decreto, y fueron los encargados del cuidado de toda la reserva. El primer día, quitaron 43 tramperos para pájaros y animales, que se prohibieron en su totalidad. Tampoco permiten sacar plantas o árboles de la reserva, en la cual mantienen un cuidado excelente.

Además, abajo del paredón del dique, en el playón de la antigua zona obrera (donde actualmente se encuentra la punta de línea de los colectivos), hicimos una reforestación con plantas autóctonas que hoy en día se aprecia como un bosque muy lindo.

EM: ¿Cómo reaccionó la comunidad de Río Ceballos al nuevo espacio protegido?

JDB: Para mi grata sorpresa, todo el pueblo tomó consciencia de la importancia de la reserva, en particular los chicos de los colegios, que fueron los que más impulsaron todo esto, desde no tirar basura hasta cuidar de los animales y plantas. Muchos vecinos también estuvieron presentes para combatir los grandes incendios que sufrió la Reserva La Quebrada. 

EM: Por último, ¿algo que le gustaría destacar de este proyecto?

JDB: El orgullo más grande para mí es que se hayan creado 1.874 nuevas reservas basadas en el proyecto de La Quebrada, no sólo en Argentina, sino en varios países como Brasil, Uruguay y Chile, tomando como ejemplo la ley que escribí en conjunto con otras entidades.

Yo hice las cosas por el bien de todos y porque era mi obligación como senador de la provincia. Para mí, saber que existe la reserva y que tuvo bastante éxito, además de acercarme y ver un pajarito que, de chico, en mi ignorancia, lo cazaba con una hondera, es muy importante. Hoy en día podés encontrar, por toda la reserva, muchos animales que antes era imposible ver. 

Redacción El Milenio

Periódico El Milenio y la página web www.elmilenio.info son un Proyecto Comunicativo Escolar de la FUNDACION JOSEFINA VALLI DE RISSO, que gira con el nombre de fantasía Instituto Educativo Nuevo Milenio e Instituto Milenio Villa Allende.

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