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La comunidad contra el fuego

Tras un 2020 fatídico en materia de incendios, Sierras Chicas asiste a la creación de múltiples brigadas forestales. Con una lógica de organización horizontal y autogestiva, decenas de voluntarios se avocan a combatir las llamas que amenazan el escaso bosque nativo de Córdoba y los intereses humanos que las encienden. Tal es el caso de Chiviquín, un colectivo que defiende la protección del monte a través de la articulación territorial comunitaria.

Por Amira López Giménez y Lucía Argüello


Recientemente, un grupo de investigación del Instituto Gulich, dependiente de la UNC y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, reveló que entre 1987 y 2018, el 58% de la geografía serrana fue afectada por las llamas. El panorama se agrava notoriamente si se contemplan las 340 mil hectáreas que ardieron en Córdoba durante 2020, uno de los peores años registrados en materia de incendios.

Los profesionales no se detienen en las estadísticas y ponen la lupa sobre las causas, señalando la quema de basurales y el desmonte de zonas naturales para su urbanización o la realización de obras públicas como principales amenazas.

Tras un 2020 tan fatídico, la sociedad civil respondió a través de la organización y la autogestión. Así, Sierras Chicas asiste hoy en día a la creación de múltiples brigadas forestales, integradas voluntariamente por vecinos y vecinas que trabajan de manera independiente para prevenir y combatir el fuego, como es el caso de Colibrí (La Granja), Chavascate (Agua de Oro), Kamchira (Villa Cerro Azul) e Isquitipe (Río Ceballos), entre otras.

En Unquillo, donde el fuego del año pasado provocó la pérdida de al menos 300 hectáreas de la Reserva Natural Los Quebrachitos, nació la Brigada Forestal Chiviquín. “Decidimos transformar la impotencia y la injusticia en acción: organizarnos, equiparnos, capacitarnos y entrenarnos. Queremos hacer todo lo necesario para cuidar nuestro monte, en este caso a partir del combate y prevención de incendios forestales”, comentó la agrupación en diálogo con El Milenio.

De abajo hacia arriba

Mientras los bomberos apuntan al combate del fuego en cualquier ámbito, los brigadistas se especializan en incendios forestales, concentrándose en “la defensa, cuidado y regeneración del monte como principal objetivo de trabajo”, en palabras de Chiviquín.

La agrupación, actualmente integrada por 30 personas, defiende además su carácter comunitario. “Es otra lógica de construcción organizativa. Nos debemos a la comunidad, nos estructuramos de manera horizontal y funcionamos autogestivamente a través del apoyo de la sociedad”, explicaron desde este colectivo que conjuga “la técnica de las brigadas forestales tradicionales y las formas organizativas de un movimiento social”.

“Decidimos transformar la impotencia y la injusticia en acción. Queremos hacer todo lo necesario para cuidar nuestro monte, en este caso a partir del combate y prevención de incendios forestales”

Esta forma de articulación “de abajo hacia arriba” no va en detrimento de la respuesta inmediata y efectiva que demanda un incendio forestal, situación ante la cual la brigada adopta una estructura vertical para el Sistema de Comando de Incidentes.

Otro aspecto fundamental de su trabajo tiene que ver con la articulación territorial, que incluye a todo tipo de actores que pueden intervenir ante un foco, desde los agentes estatales o institucionales, hasta los vecinos de la zona, propietarios de campos, comunidades originarias y baqueanos.

Movimiento emergente

Aunque las normativas actuales en materia de gestión de incendios no contemplan estas novedosas formas de organización, desde Chiviquín apuntaron que mantienen un vínculo constante con la Reserva Los Quebrachitos y con el área de Defensa Civil de Unquillo, así como con los distintos cuarteles de bomberos de Sierras Chicas.

“Por ahora, la participación de las brigadas se respalda en la creación de una personería jurídica y la contratación de un seguro de vida propio. Eso nos deja en un vacío legal, por eso demandamos el reconocimiento de las brigadas forestales comunitarias y su ordenamiento a través de figuras normativas específicas”, apuntó Chiviquín.

Durante su recorrido, la agrupación ha asistido a múltiples capacitaciones. “El primer curso que tomamos fue de Conductas Seguras para el Combate de Incendios Forestales, dictado por la brigada forestal Defensa Verde-Asociación Civil. También nos formamos en Primeros Auxilios en Zonas Agrestes, Primeros Auxilios Psicológicos, Cartografía, Radiocomunicaciones y Ofidios”, detallaron.

A pesar del trabajo de formación constante, desde Chiviquín apuntan que su principal deseo es no llegar a combatir incendios. “El fuego significa la pérdida drástica de la ínfima porción de bosque nativo que nos queda. Su devastación atenta directamente contra la vida. Sabemos que el 90% de los incendios son provocados por personas y se inscriben en una lógica ecocida de limpieza territorial que estamos dispuestos a combatir”, sostuvieron con resolución.

“Por eso subrayamos la importancia y la necesidad del trabajo en prevención y educación para que los incendios no ocurran, ofreciéndonos voluntariamente para trabajos de campo, como picadas cortafuegos perimetrales, o realizando jornadas de educación y concientización a la comunidad”, concluyeron.

¿Cómo ayudar?

Una de las últimas actuaciones de la Brigada Chiviquín fue en el incendio de Candonga desatado a principios de agosto. El aporte del grupo unquillense se concentró en la limpieza del perímetro y la guardia de cenizas.

“El incendio se desató en un predio donde impunemente se desarrolla un emprendimiento inmobiliario ilegal, en zona roja de bosque nativo, en la cabecera de la cuenca del Río Chavascate”, explicaron desde Chiviquín.

Para sostener sus actividades y conseguir el equipamiento necesario, la brigada apela al aporte de la sociedad. “Realizamos diversas acciones para recaudar fondos, así adquirimos los recursos necesarios para llevar adelante nuestro trabajo voluntario. El apoyo de la comunidad es indispensable para nuestro funcionamiento”, indicaron.

Las colaboraciones se pueden efectuar mediante los contactos de Ale (3543-579367) y Vicky (351-7051856). “Las nuevas voluntades que quieran sumarse al proyecto serán bienvenidas, y ante un incidente cercano, nuestra base será el Centro Vecinal de Cabana”, añadieron.


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