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Agos Barborini: cuestionando el estereotipo de “infancias felices”

Hasta el próximo sábado se podrá visitar la muestra “Niñas posibles – memoria móvil”, donde por medio de unas muñecas de cerámica, la artista busca cuestionar el concepto de infancias felices para repensarlas desde una óptica más realista. La exposición podrá visitarse de forma gratuita en la Galería Marchiaro de la ciudad de Córdoba de martes a jueves en múltiples horarios.

Colaboración: Joaquín Carrasco (IENM)


Hasta el próximo sábado 11 de septiembre se podrá apreciar la muestra cultural “Pasada, presente, futura” donde participa la artista Agostina Barborini con su exposición de “Niñas posibles –memoria móvil”.

La misma estará en exhibición en la Galería de arte Marchiaro ubicado en barrio Güemes de la capital cordobesa desde el pasado 18 de agosto.

“Sentí mucha felicidad de volver a habitar espacios de encuentro que me conmueven y me interpelan y junto a personas que quiero y admiro mucho”, comentó la artista a El Milenio, sobre la exposición, recordando que por la pandemia hace mucho tiempo que no estaban abiertos estos espacios culturales.

“Pensar que existan espacios como este que realicen proyectos en tiempos tan complejos es un riesgo hermoso que agradezco enormemente”, expresó.

“Parece que, de a poco, muchas cosas se van activando y eso me parece que renueva el clima que estamos viviendo. Esta muestra llegó como un regalo que me recordó lo hermoso que es producir”.

Junto a la citada artista, también se podrán ver obras de autores como Eduardo “Boyo” Quintana, Cuquejo, Farina, De Monte y Palamara.

Infancias felices/reales


“La serie partió de la necesidad de contar una mirada posible sobre la memoria de la infancia”, comenzó a explicarnos la entrevistada sobre el origen de su trabajo.

De esta forma, La serie “Niñas posibles –memoria móvil” comenzó en el año 2018 durante el paso de Barborini por la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Córdoba.

En aquella oportunidad, se trataba de un trabajo final para la materia Plástica Experimental y fue, precisamente, el espacio donde la artista afirma que pudo “experimentar y explorar intereses personales”.

“Desde hacía un tiempo  que tenía dando vueltas la idea de crear personajes apropiándome de la estética Playmobil y durante el proceso la obra fue mutando y empezó a vincularse también con intereses que tenían que ver con mi cotidianeidad, con lo que estaba viviendo dentro del contexto público y también del ámbito de lo íntimo y privado”, explica Barborini.

Según comentó fue en ese momento que comenzó a interesarse en realizar el ejercicio de reconstruir su propia historia personal desde su actual posición de mujer adulta.

En cuanto al por qué usar muñecos para representar la cotidianeidad, Agos sostiene que se debe a un proceso de “apropiarse” del concepto de los famosos muñecos Playmobil, como una manera de representar aspectos de su propia vida.

“Los muñecos Playmobil tienen la particularidad de representar profesiones propias del universo adulto, en este sentido parten de una visión adulto-centrista: el minero, el bombero, la médica, la veterinaria, etc. A partir de observar esto me interesó apropiarme de su estética para traicionar este discurso y pensar niñas posibles, diversas y reales”.

En cuanto a la decisión de trabajar con cerámica, la entrevistada explica que este material  tiene la particularidad de requerir mucha paciencia, de espera, de tiempos que hoy escasean y que, al mismo tiempo, de un momento a otro, puede quebrarse, agrietarse o caerse y volver a empezar. “Encontré mucha correspondencia en este modo de trabajar, entre la fragilidad de la cerámica y la de la memoria”, sintetizó.

“Cuestionar el estereotipo reduccionista de “infancia feliz” para empezar a pensar otras maneras de concebir las infancias, maneras que se acerquen un poco más a experiencias reales”.

En esta dirección, la elección de la paleta de colores y la vestimenta de cada una de sus muñecas propone un ida y vuelta entre lo personal y sensible de cada historia en contraposición a lo impersonal y genérico como modos de representar ciertos estereotipos que incorporamos desde la niñez.

En ese sentido, explicó que su acercamiento más profundo con el arte fue cuando llegó a la Universidad y conoció las diferentes técnicas y herramientas que existen, por lo que en su obra también buscó plasmar ese reencuentro con sus primeras obras infantiles y lo que significó las mismas para ella.

“El dibujo más antiguo hecho por mí que recuerdo es de mi carpeta de jardín de infantes, donde tenía predilección por los colores flúo y los pelos hacia arriba, me acuerdo que no comprendía otra forma de hacerlos para que no se vieran como pelos flotando y eso me generaba mucha preocupación”.

Sobre la exposición

Finalmente vale recordar que la muestra podrá verse hasta el próximo sábado 11 de septiembre, de martes a viernes de 10 a 13 horas y de 17 a 19 horas y los sábados de 10 a 13 horas en Galería Marchiaro (Belgrano 609 – Güemes). No es necesario cita previa y la entrada es libre y gratuita.

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