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Mucho más que una merienda

Junto a su familia, Alejandra Márquez abrió un merendero en el patio de su casa en El Manzano. Además de servir una copa de leche tres veces a la semana, “Todos por una sonrisa” brinda apoyo escolar, compañía, juegos y actividades deportivas a más de 50 niños y niñas. Con apenas tres meses de vida, el espacio busca el apoyo de la comunidad sierrachiquense para mantener a flote su propuesta solidaria.

Colaboración: Julia González y Mateo Cabrera (4to IMVA). Berenice Mercuri y Catalina Scangarello (4to IENM).


Alejandra Márquez tiene 47 años y un objetivo claro: “Ayudar a los niños, verlos bien, que se diviertan”, tal como afirma en su charla por videollamada con El Milenio. El proyecto del merendero “Todos por una sonrisa” nació a principios de abril, junto a la alegría de El Manzano que vio cómo surgía la solidaridad en el kilómetro 23 de la ruta E53.

La propuesta empezó como una idea del grupo La Poderosa y se transformó en el proyecto de la familia Márquez, que abrió las puertas de su propio hogar para recibir a niños, niñas y jóvenes de la comunidad. “El merendero me provoca mucha felicidad. Yo veía cómo mis compañeras de Canteras El Sauce (localidad cercana) ayudaban a los más pequeños y ahora que lo hago yo, siento esa felicidad que ellas tenían cuando me ayudaban a mí”, valoró Alejandra.

“Me gusta apoyar a los niños. Muchos no reciben atención de sus padres y se pasan todo el día en la plaza jugando a la pelota o en la calle. Cuando vienen al merendero se divierten entre ellos, intentamos sacarlos adelante, brindarles un espacio y ayudarlos un poco más”, explicó la vecina de El Manzano sobre el escenario del que ella y su familia son testigos día a día.

“Algunos realmente vienen porque lo necesitan y otros lo hacen para divertirse y pasarla bien un rato. Atendemos a niños de dos barrios, La Quema y el Polideportivo, ya que sólo nos divide una calle”, aclaró la dueña de casa que hoy genera un soporte infaltable para los hogares de la comunidad.

Un patio para la solidaridad

Todos por una sonrisa recibe a más de 50 niños y niñas durante los días lunes, miércoles y jueves. “Mi casa es muy chiquita y humilde. Solo tiene dos piezas, cocina y baño, pero el patio es bien grande”, comentó la mujer y compartió que, a pesar del clima y las dificultades, muchos de los asistentes llegan antes del horario “de apertura” (a las 15:30) para encontrarse, pasar más tiempo juntos, divertirse, hacer la tarea y aprender algo nuevo.

La familia de Alejandra ya se acostumbró a desplegar en su patio cuatro mesas con sus respectivos bancos para que los niños puedan merendar cómodos y tranquilos. Además, dispusieron todos los elementos necesarios para que quienes concurren puedan higienizarse adecuadamente antes de sentarse a comer.

Sin embargo, el trabajo del merendero no se termina con la copa de leche, ya que también ofrecen un espacio de apoyo escolar, para acompañar el aprendizaje de los niños y niñas con la panza llena. En las últimas semanas, además, sumaron una escuelita de fútbol, que funciona los miércoles por la siesta en el polideportivo de la comuna. “También hacemos juegos didácticos para que se entretengan”, añadió Alejandra.

Así, cada adulto del espacio hace su aporte. “Mi rol es estar en la cocina”, aclaró Alejandra y detalló con orgullo: “Preparo la leche, la chocolatada, el té o el mate cocido, siempre hago dos cosas. Mientras tanto, mis hijas y primas ayudan con el apoyo escolar y mi hijo se encarga de la escuelita de fútbol. La verdad que en el merendero trabaja toda la familia”, reconoció la mujer con alegría.

En particular, Alejandra destacó el acompañamiento brindado a cinco niñas con discapacidad que fueron invitadas a formar parte de las numerosas actividades que encara el merendero. “Ellas están felices porque esto es como una distracción, nunca han ido al colegio y acá van aprendiendo mediante el sistema de apoyo escolar, avanzan muy bien”, afirmó la coordinadora y aclaró que otros niños y niñas se dividen en grupos según la edad o grado escolar para recibir ayuda con sus estudios.

¿Cómo ayudar?

En su perfil de Facebook, Alejandra comparte las donaciones de las personas que acercan su granito de arena al merendero. “Té, leche, mate cocido, cacao, azúcar, galletas, etc. También pedimos vasos, revistas, hojas, útiles escolares, colores y juguetes. En resumen, que traigan lo que puedan, todo nos viene bien. Aparte tenemos un roperito comunitario”, detalló la vecina.

“Ahora estamos necesitando con urgencia ollas grandes y jarras, junto con lonas o chapas para proteger a los chicos del frío. Todo lo que llegue será bienvenido, porque esto lo hacemos con plata de nuestro bolsillo y con las donaciones que nos mandan básicamente”, señaló Alejandra.

Lamentablemente, la ayuda estatal no es una opción esperanzadora para Todos por una sonrisa. Según apuntó Alejandra, las autoridades comunales no han prestado apoyo a otros espacios similares en el pasado, situación que les hizo desistir del pedido y apelar directamente a la solidaridad de las personas que habitan Sierras Chicas.

“En Cantera del Sauce funciona un merendero hace ya tres años y siempre que le pidieron ayuda al jefe comunal del pueblo, no obtuvieron respuesta”, apuntó la coordinadora y deslizó: “Pedimos prestado el polideportivo y rebotamos. Tuvimos que pelear para que nos permitieran llevar a los nenes para jugar al fútbol. Nosotros sabemos que, si vamos a pedir algo al presidente de la comuna, no vamos a recibir ayuda, porque siempre tiene un «pero»”.

A pesar de las carencias y adversidades que afectan a quienes concurren al merendero (la falta de contención social, las dificultades económicas, la situación sanitaria, el frío, los desafíos de la educación a distancia en un entorno con poca conectividad, etc.), Alejandra y sus hijos están decididos a sostener un espacio que hoy en día es un refugio y un faro de luz para los niños, niñas y adolescentes de El Manzano.


Los interesados en donar pueden comunicarse con Alejandra Márquez a su perfil de Facebook o por WhatsApp al 3543 541794. Se reciben todo tipo de elementos, aunque se precisan con más urgencia chapas y/o lonas para combatir el frío, ollas grandes, jarras y alimentos para la merienda (leche en polvo, cacao, mate cocido, té, galletas, etc.).


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