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La casa del arte colectivo

Tras un largo período sin sede física, La Vertiente Cultural volvió a instalarse en la casona de barrio La Quebrada donde nació allá por 2013. Convertido en galería de arte, el espacio será sede del 10° Encuentro de Pintores Populares, previsto para junio. Carolina Daas, propulsora de ambos proyectos, apuesta al trabajo mancomunado como eje para preservar el arte en los tiempos que corren.

Colaboración: Florencia Gotta Corral y Ezequiel Gallego Vega (4to IENM). Trinidad Belloni y León Martínez Dalke (4to IMVA).


Cuando recuerda su infancia, Carolina Daas afirma que ya desde chica le gustaba poner en práctica su creatividad. “Amaba sentarme a dibujar, hacer manualidades, tarjetas y artesanías para pasar el tiempo”, contó la artista visual detrás de La Vertiente Cultural y el Encuentro de Pintores Populares. 

Históricamente aficionada al arte, se alejó temporalmente de su pasión durante la adolescencia, aunque finalmente ingresó a la Escuela Superior de Bellas Artes José Figueroa Alcorta y a partir de entonces, no frenó más.

En el trayecto, decidió radicarse en Río Ceballos hace ocho años y encontró una nueva vocación: la gestión cultural. “La participación y organización comunitaria es la forma que más me interpela a la hora de trabajar, creo que lo colectivo es la mejor manera de hacer las cosas”, afirmó la artista y gestora en diálogo con El Milenio.

Así, desde su vivienda en barrio La Quebrada, Daas empezó a promover espacios de labor artística a través del trabajo colectivo. Un salón hogareño se convirtió en el refugio de actividades tan diversas como el teatro, el circo, el yoga o la música, dando origen a La Vertiente Cultural.

Más tarde, cuando Carolina se mudó, el colectivo artístico debió trasladar su base de operaciones a un nuevo sitio. Sin embargo, las dificultades económicas obligaron a La Vertiente a abandonar su espacio físico, aunque como afirma Daas, “el grupo se mantuvo firme”. 

Tras permanecer un tiempo sin sede, hoy la propuesta se reivindica en su lugar de origen. Y es que, a fines de marzo, La Vertiente Cultural volvió a alquilar aquella histórica casona de La Quebrada donde inició todo, convirtiéndola en una galería de arte.

En ella tendrá lugar la décima edición del Encuentro de Pintores Populares, un evento que nació junto con La Vertiente y que reúne a más de 150 pintores de la región. La jornada está prevista para el fin de semana del 19 de junio, si la situación sanitaria lo permite, con convocatoria abierta para colaboradores y anfitriones. 

“Será como una fiesta de cumpleaños. Me siento feliz de seguir apostando a este camino, viendo resurgir y sostener el arte colectivo. Este proyecto artístico me transmite paz, me hace bien. Es mi manera de aportar algo al mundo”, celebró Daas.

El Milenio: ¿De qué se trata el Encuentro de Pintores Populares? 

Carolina Daas: Es un evento que se realizó históricamente durante todos esos años vertiginosos de La Vertiente, sosteniéndolo de una u otra forma, con mucho trabajo a pulmón. Está motivado por la premisa del encuentro comunitario y consiste básicamente en un concurso donde distintos referentes se reúnen y compiten con obras de gran tamaño y calidad, relacionadas a Río Ceballos.

Este año está muy difícil la gestión de los premios y además está todo muy enfocado en la salud, pero, aunque sea modificando el formato, queremos sostenerlo, de manera autogestiva. El 80% del apoyo que tenemos es de particulares y de nuestras familias, es un espacio de empuje personal y colectivo.

EM: Respecto a la galería, ¿cómo se dio su apertura? 

CD: Abrimos en pandemia. Se me ocurrió adaptarnos a lo virtual y entonces gestamos una plataforma web donde se dictan talleres y se hacen muestras y sorteos, entre otras actividades. 

Hace poquito decidimos alquilar un espacio para sostener lo virtual y lo presencial, más enfocado a galería de arte y eventos artísticos, no tanto hacia los talleres culturales. Un gran incentivo fue la disponibilidad de aquella casa donde yo vivía en 2013, donde nació todo esto.

EM: ¿Cómo funciona el espacio en el día a día?

CD: Las personas pagan una tarjeta de acceso para determinada muestra, la cual está vigente durante un tiempo. Se realiza la visita y tienen posibilidad de dialogar con la o el artista y experimentar con los materiales de la obra mediante una guía. Finalmente, el recorrido termina con una merienda serrana completa en el balcón de la casa, que tiene una vista soñada. Con este modelo logramos que la gente se acerque al arte de otra manera, la idea es que formen parte de algo distinto.

En la muestra inaugural, además, las personas disfrutaron una batalla de arte en vivo. Esto implica que varios artistas pintan durante diez minutos, algo que ya veníamos haciendo virtualmente durante el aislamiento. En este marco también hubo un encuentro con varios de los pintores que asistieron y un circuito de gastronomía saludable. 

EM: ¿Cuántas personas forman parte de La Vertiente hoy en día?

CD: No es un número fijo. En el cotidiano somos cuatro o cinco quienes sostenemos el espacio, un grupo reducido compuesto por un diseñador, una fotógrafa, una curadora y algunos gastronómicos. Sin embargo, en la base de datos hay más de 200 artistas que se inscriben para determinadas muestras, por ejemplo, a través de convocatorias abiertas lanzadas por distintos canales.

EM: Por último, ¿de qué manera puede el público apoyar esta propuesta?

CD: He diseñado diferentes alternativas para que la gente pueda colaborar. Actualmente, existe “Yo apoyo al arte”, un aporte económico que pueden hacer desde la página web. También se puede contribuir a través del mecenazgo, es decir, una cuota económica mensual que apunta a un círculo cerrado, como instituciones, hoteles y comercios. Con este sistema, ellos reciben beneficios artísticos mientras nos apoyan con lo que necesitamos para sostener la galería. Además, permite que el público pueda ver obras itinerantes en los distintos espacios que ofician de mecenas, así la producción de La Vertiente sale a la calle.

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