Sociedad

Fundación Gaude: trabajando por la autonomía de las personas con discapacidad visual

El Milenio dialogó con María de las Mercedes Rigo, representante legal y profesora de la Fundación Gaude, uno de los pocos centros de rehabilitación para personas con baja visión o ceguera de Córdoba. La profesional nos relató las dificultades y retos que tienen que enfrentar las personas ciegas para lograr su independencia y autonomía.

Colaboración: Constanza Baigorria y Lucas Barlassina (6to IMVA) y Antonella Monguzzi e Ignacio Pagani. (6to IENM)


Hace un par de meses atrás, la Real Academia Española cambió el significado del término “discapacidad” a uno más centrado en las dificultades que el entorno le ocasiona a una persona para desenvolverse con total autonomía y libertad, en lugar de resaltar los problemas físicos o psíquicos que padezca la persona en cuestión.

Aunque el cambio parezca una nimiedad, en realidad es un paso enorme para que se empiece a considerar que efectivamente vivimos en una sociedad desigual y que debemos trabajar en lograr cambios concretos para incluir a todas las personas.

El concepto de discapacidad fue cambiando a lo largo del tiempo, ahora se considera que una persona tiene discapacidad cuando tiene problemas para la apropiación del entorno o acceder a una calidad de vida similar al resto”, amplió María “Cheche” de las Mercedes Rigo, representante legal y profesora de la Fundación Gaude, único centro de rehabilitación para personas con baja visión o ceguera aprobado por el Ministerio de Salud provincial.

En diálogo con El Milenio, Cheche consideró que es tarea de todos los ciudadanos ayudar a mejorar nuestro entorno para las personas con discapacidad visual, empezando por considerar que cosas de nuestra vida diaria son realmente accesibles y cuáles no.

Hacer accesible la vida del entorno que nos rodea es maravilloso, nos hace darnos cuenta de cómo la mayor cantidad de cosas que hacemos cotidianamente que parecen naturales y accesibles en realidad no los son”, expresó la directora del citado centro de rehabilitación.

Garantizando derechos


El centro de rehabilitación e integración educativa Fundación Gaude, existe formalmente desde el año 2006 luego del correspondiente reconocimiento ministerial y coincidiendo con su mudanza a su actual sede ubicada en la Av. Santa Fe al 882 del barrio Providencia de la ciudad de Córdoba.

No obstante, su lucha y servicio por mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad visual se remonta a varios años atrás cuando la Licenciada en Psicología, Ana María Harasin, La Psicopedagoga Noemí Tosatto y la citada Profesora de Educación Psicomotriz, María de las Mercedes Rigo deciden formar un centro privado para ciegos y disminuidos visuales, en su primera sede de calle Ituzaingó 156.

Con el paso de los años, tanto personal como los voluntarios que trabajan y trabajaron en la Fundación fueron redoblando esfuerzos para mejorar la atención y asistencia en la rehabilitación de personas con baja visión o ceguera de todas las edad.

Depende de la patología que tenga, la persona que venga la fundación, necesitará hacer el aprendizaje de todas sus actividades”, detalló Cheche, “por otra parte, el adulto que perdió la visión debe reaprender a comer, a tejer o incluso a usar la computadora. Es volver nuevamente a un reaprendizaje”, explicó.

Vale aclarar que a la Fundación asisten personas de todas las edades y de todas partes de la provincia, incluidas de Sierras Chicas gracias a que en los últimos años implementaron la asistencia virtual.

Nuestro paciente más joven tiene cinco meses de vida y la más adulta tiene 93 años”, nos aclara amablemente la entrevista.

Mientras son bebés es importante ayudarlos a que se acostumbren a todas sus actividades como pasear o visitar a sus abuelos, en el caso de los niños más grandes los acompañamos para que vayan a la primaria o a la secundaria, haciendo la adaptación de todos los materiales que necesiten”.

En este sentido aclaró que también aspiran a poder acompañarlos en su desempeño posterior, es decir que puedan alcanzar un trabajo estable y una realización plena de sus derechos como ciudadanos.

Todo va a depender de las ganas que tenga de insertarse laboralmente o si está trabajando tratamos de que se mantenga en esa situación”, amplió la directora de la fundación.

Reaprender para reintegrarse


Un punto importante que destacó Mercedes Rigo, es que existen por un lado el trabajo de rehabilitación que se realiza con la persona que directamente no puede ver -independientemente de la razón- y la persona que todavía conservan un remanente visual, lo que implica adaptar el trabajo a cada situación en particular.

Nuestro trabajo se divide en varias áreas, por una parte están las actividades de la vida diaria (cocinar, ordenar la casa, etc.), es decir la orientación que compete a toda la movilidad de la persona dentro y fuera de la casa como tomar un colectivo o viajar a otra localidad”, expresó la entrevistada, “actividades que para nosotros resultan naturales, pero que tenemos que ayudarlos a reaprender nuevamente”.

En la misma línea, consideró importante destacar que cuando más temprano llegan las personas que va perdiendo la visión -sobre todo la persona adulta-, es más fácil su proceso de rehabilitación, “porque pierde menos habilidades y tiene acceso a tecnología más temprana”, manifestó la entrevistada. “Nuestro mejor maestro es la persona ciega, que nos va diciendo como se hacen las cosas”.

Herramientas en la era virtual


Además, en los últimos años se incorporó el área de tecnología, atendiendo que en la actualidad el avance de los medios electrónicos fue vital para recuperar algo de autonomía y movilidad, “el celular o la computadora son herramientas accesibles para una persona con baja visión o ceguera”.

Según explicó, a la computadora o al móvil se le instala un programa para que esa persona pueda leer, escribir y ejercer muchas otras actividades que necesite, como por ejemplo estudiar. “En el secundario y la universidad utilizan la computadora para charlar con sus compañeros o consultar a los profes, tal y como lo hace cualquier estudiante”.

De ese tipo de programas, actualmente la Fundación está enseñando a utilizar JAWS y NVDA, los más conocidos y solicitados que existen, aunque no son los únicos.

 “Gracias a Dios contamos con muchísimos recursos tecnológicos, afortunadamente nuestros estudiantes fueron usuarios tecnológicos mucho antes de que llegara esta época de virtualidad”, sostuvo la entrevistada que agregó que otros de los trabajos que realizan es digitalizar libros para que puedan ser leídos y escuchados gracias a estas nuevas herramientas digitales.

“Imagine que los siete tomos del Harry Potter serían unos 55 libros en formato braille, por eso conviene digitalizarlos, porque se puede escuchar con los auriculares”, explicó.

Pandemia y derecho a la educación


Según comentó Cheche, la pandemia golpeó mucho a la persona con baja visión o ceguera, sobre todo al adulto mayor debido a que limitó las posibilidades y movilidades que podía realizar la persona en su vida diaria.

“Imagínense un señor mayor de 70 años que no se le permite salir a ningún lado, ni ir al centro de rehabilitación, ni al gimnasio o a tomarse un cafecito a la esquina. El aislamiento produjo mucho daño a esta gente”, sostuvo la directora de la Fundación Gaude.

En cambio, en el grupo de los más jóvenes la situación fue menos perjudicial gracias a que están más acostumbrados a adaptarse a nuevos entornos o desafíos como la virtualidad.

Cuando una persona con baja visión o ceguera logra adquirir la misma información que la persona vidente, el resto de sus problemas son los mismos que el de las personas videntes”, expresó.

“Como sociedad adelantamos un montón de cosas pero todavía nos cuesta pensar, jugar y colaborar con ellos en cosas tan simples como ir a un boliche”.   

Finalmente, la directora y representante de la Fundación aseguró que se siente esperanzada porque algún día la sociedad logre entender que no se requiere mucho para lograr la tan ansiada accesibilidad y reintegración de las personas con baja visión o ceguera en la sociedad y por eso sigue asistiendo al lugar con la misma felicidad con la que asistió la primera vez.

Sigo trabajando con la misma pasión de siempre, porque es muy lindo estar con estas personas que te enseñan tanto, es tan simple que desarmas cualquier prejuicio que puedas tener”, sostuvo Cheche.

“Por eso me cargan, paso mucho tiempo ayudando a los niños de la fundación que me dicen “ahí estás otra vez con tus nietos del Gaude”, cerró la nota con alegría la incansable defensora por los derechos de las personas con discapacidad visual.

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