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Muchacho de barrio

Desde el potrero de Español, donde supo fundar una escuelita de fútbol para sus vecinos más pequeños, hasta el césped del Pirata cordobés, “Cocay” Salas ha sabido conservar su esencia. Con solo 22 años, el lateral por derecha ya acumula muchas horas de experiencia en la cancha. Hoy integra el plantel del Club Atlético Güemes, en Santiago del Estero, mientras entrena y se fortalece para volver al Gigante de Alberdi “con todo”.

  • Colaboración:
  • Aarón Alberto y Agustín Lafuente
  • Instituto Educativo Nuevo Milenio
  • Thiago Salvador e Iván Paesky
  • Instituto Milenio Villa Allende

Juan Carlos Salas, alias «Cocay», tuvo sus primeros picados en los potreros de barrio Español y las canchas del cercano Club Quilmes, en Villa Allende. Miembro de una familia apasionada por el deporte (su abuelo juega al golf, su madre al hockey y sus hermanos al fútbol), su vida se encaminó tras la pelota casi de manera inevitable, aunque nunca dejó de ser “un muchacho de barrio”.

Llegó al Club Atlético Belgrano en el año 2010 y fue campeón en 2018 con la cuarta división de la Superliga. Debutó en el equipo mayor con el técnico deportivo Alfredo Berti y luego disputó algunos encuentros junto a Caruso Lombardi. En 2019, Cocay firmó su primer contrato profesional con el club e iba a estar ligado al Gigante de Alberdi por varios años. Sin embargo, el actual director técnico del Pirata, Alejandro Orfila, no lo tuvo en cuenta para la temporada de la Primera Nacional.

“Después de la pandemia había vuelto muy bien a los entrenamientos, pero cuando mejor me estaba sintiendo me agarró COVID-19. Eso me retrasó un poco y me costó recuperar la continuidad que tenía”, confesó el joven y agregó: “Ahora estoy tratando de dar lo máximo para volver a estar al mismo nivel”.

A pesar de todo, el lateral derecho de 22 años encontró rápidamente un nuevo destino: el Club Atlético Güemes de Santiago del Estero, donde se trasladó a préstamo por un año. Así, Cocay se sumó al renovado plantel de “El Gaucho”, uno de los equipos recientemente ascendidos a Primera Nacional desde el torneo Federal A.


“En mi salida de Belgrano hubo varias cuestiones relacionadas. Una de ellas fue que no estaba jugando bien, a pesar de que necesitaba jugar, no estaba en un buen momento futbolístico. Cuando llegó el nuevo técnico y me dijo que no me iba a tener en cuenta, traté de tomarlo de la mejor manera, de no bajonearme (sic)”, compartió Cocay.

“Me dolió un poco porque estoy desde muy chico en el club, pero ahí nomás surgió el contacto con el técnico de Güemes”, continuó el joven con entusiasmo, aunque adelantó que buscará volver a su Pirata natal. “Las expectativas siempre son las mismas: tratar de hacer un buen campeonato, llegar a mi máximo nivel y el año que viene volver con todo a Belgrano”, sonrió.


El Milenio: ¿Cómo comenzó tu camino en el fútbol?

Cocay Salas: Desde chico ya andaba con la pelota para todos lados, creo que es una pasión que me inculcaron mucho mis viejos. La conexión de mi familia con el deporte es muy fuerte, casi todos somos deportistas. Mi mamá hace hockey, mi hermana mayor jugaba al fútbol en el Club Quilmes, al igual que mi hermana más chica, que ahora juega en Belgrano, y mi hermano no juega profesionalmente, pero le gusta mucho el fútbol y anda muy bien en el club del barrio. Yo también arranqué en el Quilmes, ahí di mis primeros pasos.

“Las expectativas son siempre las mismas: tratar de hacer un buen campeonato, llegar a mi máximo nivel y el año que viene volver con todo a Belgrano”

EM: ¿Qué te gusta hacer con tu tiempo libre? ¿Es cierto que sos peluquero?

CS: Me gusta mucho estar con mi abuelo, a él le gusta el golf y por ahí nos organizamos y jugamos juntos. Y sí, fui peluquero un tiempo. Cuando falleció mi viejo, la situación económica de mi familia estaba difícil así que empecé a cortar el pelo. No había hecho un curso ni nada, pero le agarré la mano y por suerte me surgieron muchos clientes. Después llegué a primera en Belgrano y me hicieron un contrato. En ese entonces mi hermano tenía 15 y empecé a enseñarle lo que sabía de peluquería a él para que tenga una profesión, le di mis máquinas y todo.

EM: Actualmente sos lateral derecho, igual que tu hermana Sofía, ¿siempre jugaste en esa posición?

CS: En realidad toda mi vida jugué de central, de dos, pero como me gustaba mucho pasar al ataque y encarar, me pusieron de lateral por derecha y tuve la oportunidad de llegar a Primera con ese puesto. Últimamente también estaba jugando como volante por derecha, pero en definitiva donde me ponen, trato de dar el máximo siempre. En la posición me gusta mucho pasar al ataque, estoy constantemente corriendo y concentrado al cien por cien. La verdad, eso me gusta muchísimo.


EM: En un tiempo supiste organizar una escuelita de fútbol para los niños de barrio Español. ¿Qué te dejó aquel momento de tu vida?

CS: Fue una experiencia muy enriquecedora porque yo soy de ahí y ver a todos los chicos jugando es realmente muy lindo. Fue un impulso que me surgió de ver a los pibes en la calle sin hacer nada, la idea era motivarlos e inculcarles ciertos valores que yo venía mamando a su vez del club. Duró un tiempo y después los chicos empezaron a ir Villa Allende Deporte Infantil (VADI), un espacio situado atrás de la Iglesia del Carmen donde incluso les daban la merienda. Así que ellos se fueron para allá y yo me vine a Santiago del Estero.

EM: ¿Cómo manejás la presión antes y durante los partidos?

CS: Creo que eso de cómo manejar la presión de los partidos es algo que te va enseñando la misma experiencia, jugando partido a partdio. Al principio me costó, pero con el tiempo logré sentirme más tranquilo. Hoy me siento preparado y tengo la expectativa de recuperar mi nivel.

Periódico El Milenio y la página web www.elmilenio.info son un Proyecto Comunicativo Escolar de la FUNDACION JOSEFINA VALLI DE RISSO, que gira con el nombre de fantasía Instituto Educativo Nuevo Milenio e Instituto Milenio Villa Allende.

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