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La batalla por el Congreso de EEUU, con sabor a decepción para los demócratas

Los demócratas necesitan una ganancia neta de tres de las 100 bancas del Senado para arrebatar la cámara al Partido Republicano del presidente Donald Trump en caso de que su candidato Joe Biden gane la Casa Blanca, ya que en un escenario de empate en 50 votos por bando, el vicepresidente emite el voto decisivo.

Los elecciones para renovar el Congreso de Estados Unidos dejaron un gusto amargo en el Partido Demócrata, cuyas chances de pasar a controlar el Senado se reducían hoy en base a resultados iniciales y que avanzaban hacia extender dos años más su dominio de la Cámara de Representantes, pero con una mayoría menos holgada.

La sólida defensa de sus bancas del Senado exhibida por los republicanos en múltiples estados con carreras competitivas no excluía del todo, sin embargo, la posibilidad de un triunfo final de los demócratas, ya que seguían sin definirse escaños clave en Carolina del Norte, Michigan y Alaska, y al menos uno por Georgia irá a balotaje en enero.

Los demócratas necesitan una ganancia neta de tres de las 100 bancas del Senado para arrebatar la cámara al Partido Republicano del presidente Donald Trump en caso de que su candidato Joe Biden gane la Casa Blanca, ya que en un escenario de empate en 50 votos por bando, el vicepresidente emite el voto decisivo.

Si Biden no gana la Presidencia, a su partido le serán necesarios cuatro escaños de ganancia neta sobre el total de 35 que se pusieron en juego ayer, 23 en manos de los republicanos y 12 propios.

Entrada ya la tarde en Estados Unidos, los demócratas se aseguraban dos bancas que precisaban sí o sí en Colorado y Arizona, pero perdieron un escaño por Alabama y los republicanos lograban defender el resto de los suyos estado tras estado, limitando de manera dramática los lugares donde la oposición confiaban en dar vuelta asientos.

El actual líder de la bancada republicana del Senado y principal nexo de Trump con el Congreso, Mitch McConnell, dijo que los candidatos a senadores del partido se habían beneficiado de la popularidad y el respaldo del presidente, pero que aún era prematuro cantar victoria antes de que terminaran de contarse los votos.

«Estamos esperando (para ver) si voy a ser el líder de la bancada mayoritaria o no», dijo hoy McConnell en conferencia de prensa en su estado de Kentucky.

McConnell se despegó sutilmente de Trump, quien anoche se proclamó ganador de las presidenciales pese a que el recuento aún sigue adelante y no hay un claro vencedor.

«Afirmar que uno ganó la elección es algo diferente que terminar el recuento», señaló el senador, quien fue reelecto por séptima vez tras vencer a la demócrata Amy McGrath, un expiloto de combate.

Las elecciones tanto para el Senado como para la Cámara de Representantes se acompañaron de un aluvión sin precedentes de pequeñas donaciones de cientos de miles de votantes que pusieron plata de su propio bolsillo para tratar de impulsar a candidatos con carreras muy reñidas o directamente cuesta arriba.

Los demócratas «desperdiciaron un montón de plata», dijo el senador y veterano político republicano Lindsey Graham -un importante sostén de Trump- tras renovar su banca por Carolina del Sur en una dura carrera ante el afroestadounidense Jaime Harrison, pese al asombroso total de 100 millones de dólares en donaciones que recibió su campaña.

«Fue la peor ganancia sobre una inversión en la historia de la política estadounidense», agregó, citado por CNN.

El decepcionante desempeño fue para algunos demócratas una clara señal de la necesidad de modificar la estrategia del partido para acercarse a los votantes.

«Es tiempo de un enfoque diferente», dijo hoy John Hickenlooper, un exgobernador demócrata por Colorado que desbancó al senador republicano Cory Gardner, durante un mensaje en vivo por Facebook.

Controlar el Senado es vital para el ganador de la Presidencia. Los senadores confirman a los ministros y otros funcionarios nominados por el presidente, y pueden facilitar o bloquear la agenda de la Cámara de Representantes.

Los republicanos llegaron a los comicios con una mayoría en el Senado de 53 bancas contra 47, y aunque los demócratas dieron una fiera pelea en bastiones oficialistas de costa a costa, el balance de fuerzas en la cámara no era hoy muy diferente al anterior a las elecciones.

Pero el partido de Trump no pudo defender una banca del Senado por Alabama, donde el demócrata Tommy Tuberville, un exentrenador de equipos universitarios de fútbol, derrotó al senador Doug Jones.

La composición final del Senado se encaminaba a decidirse en carreras en Alaska, Michigan y Carolina del Norte.

Los resultados parciales de los comicios para renovar la Cámara de Representantes también fueron agridulces para los demócrata, ya que aunque todo indicaba que retendría su control, su mayoría se había achicado hoy en al menos siete bancas.

Para la media tarde, las únicas ganancias de los demócratas eran una banca republicana por Iowa y dos por Carolina del Norte que representantes republicanos dejaron vacantes luego de un fallo judicial que obligó a rediseñar los distritos electorales del estado.

«Estoy muy orgullosa de poder decir que conservamos la Cámara», dijo la demócrata y presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, que renovó su escaño por California y continuará como líder de este hemiciclo de 435 escaños dos años más.

La popular representante del ala izquierda del Partido Demócrata, Alexandria Ocasio-Cortez, de 31 años, en tanto, fue reelecta cómodamente en Nueva York y confirmó su escaño después de dos años en los que marcó con fuerza la actualidad con sus intervenciones en el Congreso y también con su manejo de las redes sociales.

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