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Ponerle el pecho a la prevención

La concientización sobre el cáncer de mama volvió a cobrar fuerza en una nueva edición del Octubre Rosa. Este 2020, la campaña se trasladó al escenario virtual e instó a retomar los controles de rutina, que bajaron drásticamente a raíz de la pandemia. La Dra. María Cecilia Contos, médica formada en Mastología, junto a Noemí Sorzini y Sabrina Santander, de la Fundación Amazonas, hablaron sobre el panorama actual de una enfermedad cuyos pronósticos de recuperación crecen día a día.
  • Colaboración: Aldana Rodríguez.
  • 4to Año, Instituto Educativo Nuevo Milenio.

Vídeo gentileza Audiovisuales Milenio.


Otro octubre se tiñó de rosa, poniendo una vez más en el centro de la escena la concientización sobre el cáncer de mama, cuestión que hoy reviste una especial atención ante el gran descenso en los controles de rutina. La alarma se enciende, sobre todo, ya que la forma más eficaz de aumentar las chances de superar la patología es la detección precoz.

En medio del contexto de emergencia sanitaria, los chequeos preventivos a nivel nacional cayeron hasta un 70%, según informó la Sociedad Argentina de Mastología (SAMAS). Frente a este panorama, la institución advirtió que la enfermedad “nunca estuvo en cuarentena” y añadió que, según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), anualmente aparecen alrededor de 19 mil casos nuevos en el país.

Aunque se estima mundialmente que 1 de cada 8 mujeres tuvo, tiene o tendrá cáncer de mama, “en estadios tempranos, el 95% de los casos son curables”, señalan los profesionales. Como informó la Dra. María Cecilia Contos, miembro de SAMAS, este tipo de cáncer tiene una incidencia del 33% en pacientes oncológicas mujeres a nivel mundial, mientras que en los hombres sólo corresponde al 1%.

“La mejor estrategia que tenemos a disposición es el diagnóstico temprano, es decir, la detección cuando la enfermedad aún no manifiesta síntomas. Por eso la mamografía anual y el examen clínico son las herramientas de mayor utilidad”, remarcó la médica cirujana con formación en Mastología.

De esta manera, y por ser el tumor maligno que se presenta con más frecuencia en las mujeres, la OMS declaró octubre como el “Mes de Concientización sobre el Cáncer de Mama”. Así, a lo largo del mes, numerosas organizaciones se congregan para promover acciones de sensibilización. A nivel local, aunque la pandemia obligó a trasladar la agenda al formato virtual, el Córdoba Rosa 2020 mantuvo la fuerza de siempre y no pasó desapercibido para la sociedad.

Pesada herencia



Una de las principales dudas que surgen al pensar en la enfermedad es cuáles son las causas que aumentan las posibilidades de padecerla. La Dra. Contos explicó que el factor de riesgo “con más peso” es la herencia familiar, ya que “alrededor de un 15-20% de los casos presentan antecedentes”.

“Estamos hablando de pacientes con antecedentes relevantes, es decir, más de un familiar de primer grado con cáncer de mama (madre, hermana o hija) o más de dos de segundo grado (una tía o abuela), un caso de tumor bilateral o la aparición en el hombre”, explayó acerca de las circunstancias de consanguinidad.

Asimismo, la profesional explicó que otra cuestión a tener en cuenta tiene que ver con las mutaciones genéticas, cambios que alteran la secuenciación normal del ADN. “Los genes mejor caracterizados en esta patología son los llamados BRCA1 y BRCA2. Sus mutaciones confieren una exposición aumentada, especialmente en la juventud”, precisó.

“Una vez que se detecta alguno de estos criterios, la persona debe ser atendida por un especialista en oncogenética. Luego se procede a hacer un estudio para comprobar y asesorar al paciente en cuanto al seguimiento y en caso de que sea necesaria una cirugía como la adenomastectomía (extirpación de la glándula mamaria) bilateral”, añadió la médica.

No obstante, Contos aclaró que “sólo del 5 al 10% de los cánceres de mama se relacionan con esta situación”, mientras que “del 70 al 75% son esporádicos”, es decir, sin relación con el linaje. Así, desde SAMAS recomiendan comenzar con una mamografía de base a los 35 años y, a partir de los 40, un estudio al año. En caso de antecedentes directos, la sugerencia es empezar con los controles diez años antes de la edad en que la familiar en cuestión fue diagnosticada.

“No somos profesionales, pero sabemos qué le molesta a cada una, por qué está triste o se siente impotente. Buscamos abrazar a la otra desde nuestro lugar, hablando el mismo idioma”. Noemi Sorzini, Fundación Amazonas.

Más vale prevenir


Como indicó la Dra. Contos, existen dos tipos de prevención: la primaria (aquella en la que se actúa sobre los factores de riesgo) y la secundaria (que apunta a la “detección temprana con posibilidad de tratamiento curativo”).

En cuanto a las formas de prevenir la aparición del cáncer mamario, la médica indicó que “es óptimo mantener un peso adecuado, sobre todo en pacientes menopáusicas, limitar el consumo de alcohol (el factor de mayor influencia a nivel dietario), hacer ejercicio físico regular y mantener una alimentación variada y equilibrada”.

Con respecto a la prevención secundaria, es clave la visita clínica y periódica a especialistas, como así también el autoexamen y los estudios por imágenes. “Es fundamental hacer hincapié en que el único método que demostró disminuir la mortalidad es la detección precoz por mamografía, reduciéndola hasta en un 30% en pacientes de entre 50 y 59 años”, aseguró la Dra. Contos.

Respecto a la regularidad del chequeo, la médica aclaró: “Se debería realizar una consulta anual, donde aparte del examen físico a cargo del médico, se solicitarán los estudios de screening, es decir, una mamografía. En el caso de mujeres con mamas densas (con mayor cantidad de tejido glandular que adiposo) se suma una ecografía mamaria, y para pacientes de alto riesgo, se agrega una resonancia”.

Finalmente, remarcó que, si bien el autoexamen permite establecer un hábito regular para adquirir familiaridad con la mama normal, la detección de un nódulo es posible cuando este mide 2 cm o más. “Es una herramienta válida, pero no reemplaza a los otros métodos”, insistió. Por esta razón, volvió a enfatizar la importancia de la mamografía, que puede detectar nódulos de hasta 0,5 cm.

“Sin duda el motivo más frecuente de consulta es el descubrimiento de un nódulo autopalpado. Sin embargo, deben tenerse en cuenta otros signos o síntomas, como cambios en la coloración de la piel, retracción tanto de la piel como del pezón, secreción por el pezón, asimetrías respecto a la mama contralateral, etc.”, aclaró la cirujana.

Fuerza ancestral


Noemí Sorzini conoce de primera mano la importancia de la detección precoz. “Sirve para evitar miedos, que todo sea más leve y menos invasivo. Es la única forma de lograr que no avance al resto del cuerpo”, indicó la cofundadora y secretaria de la Fundación Amazonas. “Tomarlo a tiempo significa volver a tener una vida plena más rápido”, recalcó.

Sorzini suma su testimonio al de otras 120 mujeres que encontraron en esta ONG cordobesa un núcleo de apoyo. El grupo comenzó a gestarse a principios de 2017, cuando una causa común unió a dos mujeres desconocidas. Tanto Noemí como su compañera, Eliana Neme, deseaban llevar “un mensaje de esperanza” a la comunidad desde su experiencia de superación. Un médico las puso en contacto y, tras algunos encuentros, nació Amazonas.

El nombre de la fundación tiene su origen en la mitología latinoamericana. “Cuenta la leyenda que, en la selva amazónica, mujeres tribales, que vivían de la caza y la pesca, de niñas se anulaban una mama por razones de supervivencia. Eso es más o menos lo que hacemos nosotras, por eso nos identificamos con su fuerza y su valentía”, relató Sorzini.

Rápidamente, lo que comenzó en Córdoba Capital se expandió al resto de la provincia y se sumaron miembros de diferentes ciudades. Hoy en día, son tres los pilares que sostienen al conjunto: la concientización (a través de eventos, charlas y campañas), el remo (como deporte que ayuda a paliar las secuelas del tratamiento y prevenir el riesgo de linfedemas) y, finalmente, la contención y acompañamiento, que se aborda desde la misma vivencia que las une.

“La mejor estrategia que tenemos es el diagnóstico temprano, es decir, la detección cuando la enfermedad aún no manifiesta síntomas. Por eso es fundamental la mamografía y el examen clínico”. María Cecilia Contos, médica con formación en Mastología.

Hablar el mismo idioma



Para Noemí, en los últimos tiempos ha habido grandes avances en el compromiso con la concientización y la evolución del Córdoba Rosa lo demuestra. “Cada año es muchísimo más activo, antes éramos tres o cuatro instituciones junto al gobierno y ahora hay aproximadamente 40 organizaciones detrás”, remarcó.

Asimismo, valoró el acompañamiento estatal, sobre todo en situaciones de vulnerabilidad. “No recibimos fondos económicos, pero sí mucho apoyo. El cáncer no espera y sabemos que, si pasa algo urgente, nos comunicamos por vía directa con el Ministerio de la Mujer y nos facilitan un turno protegido”, apuntó.

“Quienes pasamos por esto hace mucho no tuvimos una compañía ni una ayuda semejante, no se hacían campañas, todo era muy lejano”, recordó. “La idea es abrazar desde nuestro lugar, no somos profesionales, pero sabemos qué le molesta a cada una, por qué está triste o se siente impotente. Desde ahí buscamos cuidar, hablando el mismo idioma, entendiendo a esa compañera que está pasando por aquello que una ya pasó”, explicó al hablar de su labor diaria.

“El espejo no es un buen amigo, una se ve despojada y desnuda, pero es increíble el lazo que nos va envolviendo al compartir cómo lo vive cada una. El miedo se disipa y nacen las fuerzas para seguir adelante”, reflexionó la amazona. “Cuando la paciente llega está desesperada. Para muchos la palabra cáncer es sinónimo de ‘muerte’, pero hoy en día tiene que estar muy avanzada la enfermedad para que el pronóstico sea realmente malo. En realidad, es un proceso, una transformación”, concluyó.

En primera persona


“Aprendí a no hablar de batalla, porque no estamos peleando contra algo. El cáncer se generó en nuestro cuerpo y, si estuviéramos luchando con algo, sería con nosotras mismas”. Sabrina Santander, paciente. Foto gentileza Audiovisuales Milenio.

En 2015, Sabrina Santander fue diagnosticada con carcinoma ductal invasor, a sus 26 años de edad. En ese momento, tenía tres nódulos que medían, en conjunto, once centímetros y seguían creciendo. “Lo primero que uno se pregunta es por qué se encuentra en ese lugar. La verdad da miedo y es bastante oscuro”, reconoció la joven de Villa Allende.

“Sin embargo, en el camino te vas encontrando con las cosas lindas que trae el cáncer, empezás a ver todo de otra manera. Se aprende a encontrar la belleza en las pequeñas cosas, a separarse un poco de los problemas diarios y a buscar siempre lo lindo que nos rodea, como la familia y los amigos”, explicó.

Al principio, el “mayor pilar” que la sostuvo fue el nacimiento de su sobrino, pero hace dos años, se sumó Amazonas. En la fundación encontró un sentido de pertenencia que desconocía y así lo demuestran sus palabras: “Es una comunidad hermosa, que brilla, da esperanza y está llena de mensajes prometedores que nos enseñan que realmente se puede”.

Actualmente, Sabrina transita una nueva etapa de esta enfermedad, pero lo hace “desde el mismo lugar positivo”. “Con Amazonas aprendí a no hablar de batalla, porque no estamos peleando contra algo. El cáncer se generó en nuestro cuerpo y, si estuviéramos luchando con algo, sería con nosotras mismas”, reflexionó y finalizó destacando la importancia de los controles: “No estamos exentos por ser jóvenes”.

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