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El Milenio

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¿De qué hablamos cuando hablamos de Educación Sexual Integral?

La Fundación Huésped elaboró una guía básica para trabajar la Educación Sexual Integral (ESI) en la escuela y en la familia, en la que invitan a desarmar mitos, tabúes y a reflexionar acerca del respeto a la diversidad, el reconocimiento de la perspectiva de género, el valor de la afectividad y el cuidado del cuerpo y el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos.

La Ley Nacional 26.150 de Educación Sexual Integral (ESI) está en plena adolescencia. Este mes de octubre cumple 14 años aunque todavía resta mucho trabajo por hacer para lograr una real implementación, desde un enfoque integral y transversal que involucre a toda la comunidad educativa.

La Educación Sexual Integral es un derecho de todos los niños, niñas y adolescentes, por lo que es  vital que las instituciones eduquen en ESI para comprender que la sexualidad es inherente a los seres humanos, es una dimensión en la vida de las personas que se desarrolla desde el nacimiento y no se refiere solo a la genitalidad, sino que se vincula con los sentimientos y la afectividad, la identidad, la forma de relacionarnos con los otros, de experimentar el placer, el ejercicio de derechos sexuales y reproductivos, el cuidado del propio cuerpo y del cuerpo del otro. Educar en ESI implica, además, estimular y fortalecer los valores como la solidaridad, el respeto, la inclusión y la participación ciudadana.

Para la Fundación Huésped, la ESI forma parte de sus abordajes integrales y estratégicos que llevan adelante con sus campañas de comunicación, investigaciones y trabajo en los diferentes territorios y comunidades. Los debates, los interrogantes, las resistencias que surgen en sus experiencias territoriales son fundamentales para los enfoques de investigación -acción que llevan adelante vinculados a prevención del VIH, cuidado durante el embarazo, parto y puerperio, noviazgos violentos, cuidados entre parejas portadoras de VIH, entre otros ejes de trabajo.


“Educar en ESI es un aprendizaje constante, donde hay que desandar prejuicios y pensar que todos los actores tienen que tener información, ser incluidos e interpelados. Todas las personas estamos aprendiendo de ESI; todas fuimos aprendiendo sobre sexualidad a partir de diferentes trayectorias. Hacer de la ESI un contenido pedagógico, orgánico en nuestras currículas es una experiencia nueva, por eso todas las personas que formamos parte de una comunidad educativa estamos en condiciones de aprendizaje, no hay nadie que se las sepa todas”, cuenta Cecilia Valeriano, Directora de Programas de Fundación Huésped y una de las autoras de Educación Sexual Integral: Guía para la escuela y la familia.



¿Cómo hacer viable la ESI para que se adapte a las necesidades locales? ¿Cómo contribuir para aportar una mirada más comunitaria e integral? ¿Para qué la ESI? ¿Por qué la ESI? fueron algunas de las preguntas que guiaron todo el proceso de elaboración de la guía, cuenta Cecilia.

“Los femicidios, los abusos, la violencia en el fútbol… a un montón de problemáticas que nos preocupan como sociedad, la ESI les está dando una respuesta. Tenemos que reflexionar desde esa perspectiva, saber para qué nos sirve la ESI, para qué la queremos, qué aportes nos brinda, porque de lo contrario, nos quedamos atados al contenidos. Ahí hay un desafio grande para avanzar».

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¿Cuáles son los contenidos de la ESI?


  1. Reconocer la perspectiva de género
  2. Respetar la diversidad
  3. Valorar la afectividad
  4. Ejercer los derechos sexuales y reproductivos
  5. Cuidar el cuerpo y la salud

-Junto al Colectivo por los Derechos Sexuales y Reproductivos realizaron una investigación en la que relevaron que, en la secundaria, al abordar temas de ESI predominan el enfoque biológico y el ligado a la prevención de enfermedades de transmisión sexual. ¿Qué herramientas son necesarias incorporar para abordar la sexualidad vinculada al placer, la identidad, el autoconocimiento de los cuerpos?

-La mirada integral sobre la sexualidad todavía sigue siendo difícil de apropiarse. Yo siento que hay una sensibilidad más receptiva hoy por hoy en este contexto, y también hay reacciones opositoras. Cuando trabajamos con la familias, estas últimas llegan llenas de prejuicios y ahí comienza el trabajo de empezar a desarmarlos.

Está muy arraigada esta idea de asociar la sexualidad a la genitalidad, por eso es importante abrirse de la visión biologicista, no porque sea poco importante, pero la ESI trabaja desde una mirada integral. Lo biológico es importante como lo emocional, social, cultural, y la ESI requiere de un abordaje multidimensional y pensada en contexto.

Una niña de once años que menstrua puede gestar, eso es biológicamente correcto, sin embargo, desde el entramado social y emocional, se complejiza. El abordaje biomédico no dio respuesta a todas las problemáticas que trajo el VIH al mundo, por ejemplo. Las respuestas se fueron dando desde los abordajes biomédicos, desde la investigación, desde el asesoramiento en derechos, desde la incidencia pública para generar legislación, preparar un sistema de salud para estas comunidades nuevas que van apareciendo; desde educar, informar y comunicar.

-¿Cómo se trabajan las tensiones entre reconocer a los jóvenes, niñas y niños como sujetos de derecho y la oposición a que reciban una educación que, por ley, les corresponde?

-Es importante saber que hay una ley hermana de la ESI que es la Ley de Protección Integral de de los derechos de los niños, niñas y adolescentes. Los debates sobre estas leyes se dieron casi en simultáneo y es muy fácil encontrarles las relaciones, una enmarca a la otra. El slogan que más ha penetrado en los discursos “anti” ese es el “no te metas con mis hijos” y la Ley 26.061 justamente viene a plantear que los hijos, hijas, hijas no son propiedad de la madre, ni del padre, ni del tutor. Los niños, niñas y adolescentes son personas con derechos, deseos y necesidades.

Si ese padre, madre o tutor maltrata, abusa o explota laboralmente a un hije, el Estado debe estar ahí para garantizar el bienestar de ese niño y poner en orden esas situación. Creo que casi ninguna persona se opondría a eso. La ESI está en ese mismo marco, está integrada a esta mirada de los niños, niñas y adolescentes como sujetos de derechos, buscando el mayor bienestar posible para elles en el entorno donde viven. Es necesario confrontar algunos de los discursos pero en clave de desarmarlos y llenarlos de contenido. Poder dar información clarificadora.

En el nivel inicial, donde suele haber resistencia ante la ESI, pasa que hay una mirada un poco asexuada sobre las infancias, como si la sexualidad tuviera que ver con eso que pasa en la adolescencia o pubertad y no como algo que nos atraviesa a lo largo de la vida. En el nivel inicial se trabajan las cuestiones de las emociones, las conductas de cuidado, las lógicas de juego y eso es ESI pura. Se trabaja sobre la familia y en el intercambio con los niños aparecen representadas la diversidad de familias: familias de abuelos, familias de madres y tías, familias con vecinos y mascotas. Y eso es contenido de ESI. A veces hay que ajustar porque aparece la representación hegemónica de padre, madre, hija, hijo, por eso es importante capacitar para mejorar las intervenciones educativas, para potenciarlas.

-¿La ESI es solo responsabilidad del Estado?

-El Estado tiene responsabilidades pero la realidad es que a las leyes hay que ejercitarlas, y ejercitarlas no es solo responsabilidad del Estado sino de todos los ciudadanos y ciudadanas. Es importante poner de manifiesto que, en este proceso, todas las personas, en el rol que ocupemos, tenemos algo que podemos sugerir, cuestionar, problematizar y aportar con respecto a la ESI.

Lo fundamental, para la comunidad educativa y para las familias, es abrir las discusiones. Cuando aparezca una duda, una inquietud, un miedo respecto de la ESI, se pueda llevar a la escuela y debatir, analizar, preguntar, porque sino esa información queda guardada en el prejuicio y lo único que hace es reproducir lo que hace daño.

Uno de los ejes de ESI que más me gusta es el de valorar la diversidad. Sin duda que tenemos que respetar al otro que es diferente y cree cosas diferentes a nosotros, pero con eso no alcanza. Tenemos que valorar esa diversidad que enriquece y da identidad a nuestra comunidad educativa. No tiene que aparecer como un problema, no digo que no sea un problema porque lo diverso traer conflictos pero, más allá del conflicto, nos trae riqueza y sobre eso hay que construir.


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