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27 octubre, 2020

El Milenio

Noticias de Sierras Chicas

Tita Merello. “Tengo fama de mujer brava, valiente, leona pero soy una mujer llena de miedos”

Un 11 de octubre de 1904, en un conventillo de San Telmo, nació Laura Ana Merello, la querida actriz y cantante Tita Merello quien dejó su huella en la vida como artista pero, sobre todo, como mujer. La actriz argentina Mercedes Funes, protagonista del film "Yo soy así: Tita, la película", la recuerda como “una precursora del empoderamiento femenino”.

Hija del chofer argentino Santiago Merello, que falleció a causa de tuberculosis y de la planchadora uruguaya Ana Gianelli. A los cinco años fue trasladada a un orfanato porque su madre no podía cuidarla. Luego de vivir en varios lugares y trabajar como criada, volvió al conventillo a los 12 años. Jamás pudo concurrir a la escuela, recibió educación formal de parte de Simón Irigoyen Iriondo. La soledad, la pobreza y el abandono emocional marcaron su personalidad.


“Yo me revestí. Me hice un vestido para pelearla a la vida de prepotente. Pero te darás cuenta que soy un perrito. Yo debo haber sido en otra generación un perro porque me dan ternura y muevo la cola. He vivido toda la vida añorando ternura que es el mejor de los sentimientos porque comprende amor y pasión. A mí me tratan bien y consiguen de mi cualquier cosa. La vanidad, la estupidez, la prepotencia, no sirven para nada”. (Tita Merello)


La actriz Mercedes Funes, de importante trayectoria en televisión, teatro y cine, protagonizó el film argentino, dirigido por Teresa Costantini, Yo soy así: Tita la película, en la que encarnó a Tita Merello. Hablamos con ella sobre que significó este rol en su vida y en su carrera, que destaca de la personalidad de Tita y cual es el legado que dejó la recordada actriz y cantante.

¿Qué te conmueve la personalidad y de la historia de Tita Merello?

-De la personalidad de Tita me conmueve todo. Llegué a amarla profundamente, a conocerla, creo, profundamente también. Cuando un actor se acerca a un personaje trata de entenderlo y de conocerlo en todas sus aristas y de tener una empatía total. Es como que te transformas casi en el mejor amigo de ese personaje, es como un familiar, como alguien muy cercano. En eso se transformó Tita para mí. Lo que más me resulta admirable, y siempre me resultó admirable de esa mujer, es ese carácter único, inimitable, por más de que muchos quisieran imitarla, nadie ha podido. Todos han hecho una imitación burda de su persona, porque era tan fuerte, impregnaba una imagen tan fuerte que quedaba en la retina de todas las personas. Cualquiera que conociera a Tita sabía que se destacaba del resto en cualquier ámbito. Esa manera tan particular de decir lo que pensaba, esa irreverencia que siempre tuvo, y que la caracterizó tanto, y esa masculinidad femenina y esa femineidad masculina, tan disonante con la época, en donde la mujer tenía que ser como mucho más suave y todo más blanco y rococó, ahí apareció esta guerrera a mostrar otro tipo de femineidad, mucho más sanguínea, con mujeres más reales. Sus personajes eran mujeres reales, mujeres empoderadas. Fue una de las primeras grandes empoderadas del cine, los personajes que ella interpretó y los tangos que ella cantaba, las letras de sus tangos, sobre todo después en el recorrido de los años, la fueron haciendo una mujer empoderada, que hablaba por si misma, que hablaba de sus ideas, de su sentir, de lo que deseaba, una mujer deseante, eso es maravilloso. Tengamos en cuenta los años de los que estamos hablando, la época en la que, todavía, animarse a mostrarse desde ese lugar, era solo para valientes.

¿Qué significó para vos ponerte en su piel?

– Para mi interpretar a Tita Merello significó una de las cosas más importantes, no sólo de mi carrera como actriz sino de mi vida. Formar parte de una película tan grande, tan hermosa por otra parte. La verdad el hecho de, como actriz, ponerle el cuerpo a un personaje, persona, porque es alguien que vivió y que existió, me hizo trabajar con un nivel de atención y de responsabilidad aún mayor de la que yo siempre pongo en mis personajes. Fue un aprendizaje muy grande.



¿Cómo te preparaste para ese rol?

-Me preparé mucho. Me preparé para las audiciones, incluso, porque tuve toda una seguidilla de audiciones y callbacks, como se llaman a los distintos llamados que te que te van haciendo, una y otra vez, a modo de preselección. Me preparé muchísimo con mi coach de actuación, Fabiana Maneiro, e hicimos muchos ejercicios de aproximación al personaje.  También con mis dos coach de canto, Marisol Gómez Alarcón y Maximiliano Cruz, hice un trabajo de preparación de la voz, porque la voz de Tita era muy diferente a la mía. La manera en la que ella cantaba era muy diferente a la que canto yo. Yo no soy cantante, soy una actriz que canta, entreno mi voz pero nunca me dediqué al canto. Fue un trabajo muy arduo. También de la mano de Osvaldo Montes, el realizador y director musical de la película, trabajamos mucho para tratar de encontrarle el tono, era tratar de imitarla lo máximo posible, en el mundo del canto, sin perder la originalidad propia de mi persona. La idea de la directora, Teresa Constantini, era que la actuación sea una recreación de Tita y no una imitación. Entonces poniendo un poco de mi propio material y de lo que había en mi, fuimos trabajando, de a poco, para llegar, cada vez más, a aproximarnos a Tita.

¿Qué legado dejó Tita en las mujeres?

– Pintó un camino amarillo, bien claro, para ir recorriendo todas, hacia ese lugar de empoderamiento femenino, donde lo que importa es lo que deseas, lo que querés, como querés ser y no lo que te piden que seas como sociedad y lo que supuestamente se espera de vos como género. Una mujer que no fue madre, una mujer que, más allá de que lo haya deseado con todo su corazón y que, en algún lugar, una parte de ella quiso ser esposa madre y vivir en la casa con la cocina perfecta y el delantal de cocina, porque eso también está en el deseo de la mujer de la época. Y por qué no, también puede estar en el deseo de cualquier mujer,  pero ella eligió otro camino, el del artista, el de la trabajadora y lo tránsito con mucha personalidad. Su mal carácter creo que también la ayudo. Me gusta el mal carácter a mí en las mujeres, me parece que las mujeres de “mal carácter” que son las que dicen, las que ponen un punto, las que ponen un límite, las que dicen esto si esto, esto no, esto de tal manera, esto de tal otra, las mujeres líderes, las mujeres jefes, creo que son las mujeres que inspiran a otras mujeres y me parece que eso ha sido uno de sus grandes legados.

El debut de Tita en los escenarios


Con apenas 13 años debutó como corista en una zarzuela en el Teatro Avenida. Corría el año 1922 cuando se presentó en El Bataclán, un teatro del Bajo Flores, para luego llegar al Teatro Maipo, donde cantó su primer tango Trago Amargo.

Se la nombraba como la más rea del tango, por sus preferencias por los tangos humorísticos, irónicos o sarcásticos. Conquistó al público con su condición de arrabalera, su desenvoltura, su costumbre de decir lo que pensaba y sentía.

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El tango, su forma de expresión


Tita sentía que tenía que transmitir lo testimonial y contestatario, por eso algunos de sus preferidos fueron: ¡Qué vachaché!CambalacheYira Yira¿Dónde hay un mango?Tranquilo, viejo, tranquiloSoy un arlequínLos amores con la crisis,¡Qué hacés, qué hacés!¡Que careta!Che, Bartolo. Algunos con tintes autobiográficos como Se dice de miArrabalera, PipistrelaGraciela oscuraLa milonga y yoSoledad, la de Barracas, entre otros.

Elegía su repertorio, su modo de expresarlo y así creaba su estilo, entre el recitado y el canto. Descollaba el decir y el recitado musical deliberado, que remataba con gestos y repliegues inesperados en la expresión de su rostro, sin perder jamás el dominio de la dicción, ni los pasos de comedia.

Se dice de mi, una interpretación emblemática


La milonga, con letra de Ivo Pelay y música de Francisco Canaro es representativa de una mujer aguerrida, de carácter fuerte y a la que no le interesan en absoluto las convenciones de modos sociales y físicos.

La letra original fue pensada para que la cante un hombre, dado que el protagonista era un hombre extravagante, pícaro y que hace gala de su fealdad. La versión femenina alcanzaría un éxito impresionante al ser grabada por Tita Merello con la orquesta de Francisco Canaro el 23 de julio de 1954 e incluida en la película argentina Mercado de abasto, dirigida por Lucas Demare.



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Tita actriz


“Voy a ser la gran actriz de Buenos Aires. No sé cuándo. No me interesa pero lo seré. Y no crean que esto es una insolencia o una pretensión. No sé si esto será cuando tenga 45 años, pero de que lo seré, estoy convencida”. (Tita Merello)


Tita Merello se destacó como actriz de teatro y de cine. En teatro, en el año 1949, alcanzó las quinientas funciones con la puesta  Filomena Marturano. Pero el cine le permitió consolidar su fuerza actoral.  

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15 películas inolvidables


El cine la imaginó como dueña de patios, corralones, un rancho en el Tigre o con un puesto en el Abasto.

  1. Tango (1933): el primer filmo sonoro argentino. Allí demuestra sus virtudes de musa arrabalera en la interpretación de los tangos Yo soy así p’al amor y No salgas de tu barrio.
  2. Noches de Buenos Aires (1935): Se pone en la piel de una cantante enamorada, sin ilusiones, de un hombre que no la tiene en cuenta. Se luce en un tango recitado en la mesa de una boite.
  3. Cenizas al viento (1942): interpreta a una prostituta en la que Pedro López Lagar encuentra, brevemente, su reposo del guerrero.
  4. Don Juan Tenorio (1948): Da vida a Brígida, una eterna segundona y dibuja su rol con detalles de gran actriz. Tita brinda una gran ternura en sus parlamentos.
  5. Filomena Marturano (1950): El film agrega algunos datos retrospectivos de la vida de la protagonista. Interpreta dos tangos Milongón porteño y Pipistrela”. La historia gira en torno a una mujer que simula estar agonizante para que su amante se case con ella.
  6. Arrabalera (1950): Un retrato de madre soltera que, por una vez, consigue alejar los fantasmas y consolidar la felicidad para los suyos. Tita demuestra su gran sinceridad para el drama.
  7. Los Isleros (1951): El director encarna prototipos de viejos pobladores criollos: astutos, sabios, resignados. Merello consigue un retrato exacto de la isleña.
  8. Vivir un instante (1951): Interpreta a Julia, una antigua víctima de la trata de  blancas, dueña y señora de su negocio en la ribera, a la que el amor le llega tarde.    
  9. Pasó en mi barrio (1951): Melodrama costumbrista. Tita se pone en la piel de Dominga una criolla, fiel y trabajadora, que mantiene la fonda de su marido mientras él cumple prisión por un crimen accidental. En este film se consagra como gran actriz trágica argentina.
  10. Deshonra (1952): En esta película tiene un papel distinto, el de Isabel una mujer de alta sociedad, paralítica por un accidente provocado por su marido, con características de neurótica e insegura.
  11. Mercado de Abasto (1955): Una mezcla de sainete y melodrama en la que interpreta a Paulina, una humilde feriante que, engañada por un hombre vil, queda embarazada y se casa con un buen hombre al que no ama.
  12. Para vestir santos (1955): Allí es Martina, fabriquera enamorada de un cantor, que la engaña y pierde sus ahorrosen una carrera de caballos. Tita maneja el sarcasmo, la ternura y la agresión verbal y el dolor.
  13. El amor nunca muere (1955): La historia gira en torno a la madre humilde con un hijo universitario que la oculta a su familia política, para terminar reconociendo su error.
  14. La Morocha (1955, estrenada en 1958): Mecha es una profesional del sexo que vive un gran amor con un joven músico al que ayuda a costa de su sacrificio personal.
  15. La Madre María (1974), dirigida por Lucas Demare sobre su propio guion escrito en colaboración con Augusto Roa Bastos sobre una idea de Roa Bastos, Tomás Eloy Martínez, David José Kohon y Héctor Grossi. Basada en la vida de María Salomé Loredo, figura famosa por sus sanaciones y la asistencia a los pobres de fines del siglo XIX y primera mitad del siglo XX.

Tita Merello falleció, por causas naturales, el 24 de diciembre de 2002 a los 98 años. Quedó la admiración que le daban millones de argentinos, al escucharla cantar en los escenarios o acompañándola en su paso por el cine y la televisión.


Fuente: Ministerio de Cultura de la Nación.