Detrás de las emblemáticas imágenes que registraron el incendio que tuvo lugar entre Capilla del Monte y Charbonier, el pasado domingo 23 de agosto, se esconde Ariel Luna. El autor de las capturas, desde hace años, se dedica a la cobertura de fenómenos semejantes, aunque, sin titubear define que lo vivido en aquella jornada, fue lo más “dantesco” a lo que se expuso. En diálogo con El Milenio, repasó la fatídica experiencia y su carrera como comunicador.

El nombre de Ariel Luna resonó durante la jornada del domingo 23 de agosto, por todos los medios y redes sociales. El locutor, devenido en fotógrafo, fue el responsable de tomas alegóricas durante los incendios forestales que azotaron a la Provincia de Córdoba. Particularmente Luna registró las llamas que cubrieron la superficie entre Capilla del Monte, su localidad de residencia, y Charbonier.

Rápidamente sus imágenes se viralizaron, por la perfecta síntesis que ofrecieron de momentos desesperantes. Sin embargo, del conjunto de retratos, destacó una especial, donde el equipo de bomberos cae ante una eventual explosión. Luna, a pesar de que también fue derribado por el impacto, logró hacer el disparo, en el segundo preciso.

“Se produce en un momento de choque de frentes de fuego, venía uno de Río Seco y uno de la Ruta 17, se estaba a punto de quemar un taller mecánico con varios vehículos y los bomberos metieron un camión autobomba, una camioneta y cuatro de ellos intentaron frenar el avance; eso produjo una especie de explosión”, explicó y agregó: “Lo que se ve en la imagen son llamas de cerca de 15 o 20 metros que pasaban por encima de los postes de luz, ese mismo impacto generó que los bomberos caigan de rodillas, a mí me paso exactamente lo mismo”.

A partir de tal anécdota, reflexionó sobre el rol de la fotografía en instancias tan críticas: “Es el resumen de toda una situación que se está viviendo plasmada en una imagen”. Asimismo, valoró el “límite” que se refleja en esa toma, un “límite entre lo que podría haber sucedido y lo que pudieron contener”.



Comunicador integral


Aunque hoy está posicionado en la popularidad por sus fotografías, Luna tiene un vasto recorrido periodístico forjado desde hace muchos años. La televisión y la gráfica fueron dos ámbitos que complementaron a un aficionado, en realidad, por la radio. Actualmente, Luna es Director de Radio Metro y se encuentra en plena conformación de InfoCórdoba, un portal web que abarca a todo el territorio cordobés.

En su camino, ha formado también parte de medios provinciales como Canal 10, además de desempeñarse en espacios locales, de Capilla del Monte o Cruz del Eje. Por una suerte de casualidad, sus labores fueron creciendo paulatinamente. “La fotografía en realidad nace por la necesidad”, contó.



Así, su repertorio de dominios se amplió y la cobertura de hechos logró consolidarla de una manera desafiante y completa, convirtiéndose en lo que se denomina “reportero gráfico”.  Al respecto, señaló que “significa trabajo doble”, ya que implica “graficar por medio de la foto y después componer los textos que corresponden a cada trabajo”. No obstante, la pasión en cada parte del producto final se deja entrever fácilmente y, en sus palabras, gracias a la pandemia se potenció y revalorizó el trabajo de los reporteros.

Fue ese mismo afán y empeño en su rubro predilecto, el que lo ubicó en hechos trascendentales, de los cuales él mismo destaca los incendios, eventos a los que se dedica hace gran cantidad de tiempo. En este marco, participó en el registro de los fuegos “más grandes”, en los años 2008, 2013 y el que transcurre en la actualidad.

“En intensidad, trabajo, en lo dantesco el más grande que me tocó vivir fue el del domingo 23 de agosto de 2020, con más kilómetros y que hizo correr peligro a más cantidad de vidas, mucha gente fue evacuada y perdió sus viviendas”, valoró. En Sierras Chicas, además, inmortalizó llamas que se abrieron paso en Salsipuedes, El Manzano, Ascochinga, Pan de Azúcar, entre otros rincones aledaños.

Alerta, estado implacable


Luna reconoce que su tarea no es nada fácil. Inclusive, admite haber salido herido tras algún operativo. A pesar de esto, insiste que “lo puntual de ayer fue más fuerte, más arriesgado”. “Entramos en una zona donde estábamos encerrados por el fuego, fueron imágenes generadas con mucha tensión”, dice al recordar la experiencia.

El tiempo inmerso en aquel panorama, lo vivió a solas, aunque fuera de la “zona roja”, un asistente aguardaba capturando otros cuadros. A la par, en otros focos ha contado con la ayuda de Daniel Cáceres, compañero de andanzas y colega en el portal web que gestan hace ya unos tres meses.



Sin embargo, muchas complejidades rodean el instante del retrato –sumadas a las del contexto mismo-. En este sentido, Luna remarca que se deben adquirir ciertas habilidades para desempeñarse oportunamente, destrezas que solo las enseña el tiempo. “Es estar permanentemente con los sentidos alerta, porque los vientos son cambiantes y en cuestión de segundos te dejan de cara al fuego”, indica y añade: “Se aprende a agudizar el oído, escuchar de donde viene la columna del fuego, a oler, enfatizar la parte visual para ver a cuanto lo podés llegar a tener”.

También comenta que es imprescindible detectar un “campo de salida”, “de desconcentración”, el cual ayer no estuvo presente, ante la intensidad del humo. Posteriormente, persevera en la advertencia de que no hay que descuidarse “ni un segundo” y subraya que es necesaria una preparación física, compuesta por equipos que protejan al cuerpo, como indumentaria especial.

“Por sobre todas las cosas importa saber cómo reacciona un fuego, con qué intensidad. Con el tiempo de andar en la montaña, de entrar a los incendios eso se aprende”, asegura. Finalmente, hizo hincapié en ese punto clave donde «uno debe decidir si ingresar o no» a la zona crítica y reflexiona en que, muchas veces prevalece lo físico o la salud, pero otras “es el momento” y el 23 de agosto, era el momento.