Belén Albarracín y Patricia Lardone conforman La Mulánima, un dúo que navega el folklore latinoamericano, fusionándolo con el sabor de las sierras. Hace poco tiempo, las cantautoras lanzaron cinco canciones y un primer videoclip, material con el que esperan abrirse paso en la región y expandir sus fronteras hacia otros géneros.

Colaboración:

Valentina Solís y Antonella Monguzzi

5to Año, Instituto Educativo Nuevo Milenio

Santino Lanfranconi e Ignacio Barea

4to Año, Instituto Milenio Villa Allende



Hace seis años, los caminos de la vida unieron oportunamente a dos voces que esperaban encontrarse. El hallazgo mutuo ocurrió en la Perla de Sierras Chicas durante la presentación de un libro. En el evento, Belén Albarracín y Patricia Lardone cantaron individualmente y ambas quedaron cautivadas al escucharse. 

Me acerqué a Belén y le dije que sonaba muy lindo lo que hacía. Acto seguido, le pregunté si quería cantar conmigo y nos empezamos a juntar. Tuvimos que aprender a entonar de a dos porque no estábamos acostumbradas”, recordó Lardone con una sonrisa. 

Así, las sopranos iniciaron un recorrido que perdura hasta la actualidad y que se proyecta prometedoramente a futuro. Su firma es “La Mulánima” y se dedican fundamentalmente al folklore latinoamericano, aunque no descartan la inserción en otros géneros. 

El nombre del dúo tiene su origen en una leyenda del norte argentino. “Se trata de un ser mitológico, la mulánima es el alma en pena de una mujer condenada por tener conductas desaprobadas por la sociedad”, explicó Lardone. “Como castigo, pierde su forma humana, se transforma en mula y vaga por la noche, arrojando fuego por la boca. Dicen que para sacarle el hechizo debe recibir un tajo en forma de cruz en la frente”, continuó la cantante.


La historia resultó impactante para las artistas, que decidieron adoptar el nombre de la criatura para ser, simbólicamente, la voz de aquella mujer que fue condenada sin poder contar su versión de los hechos.

El alma, un ingrediente diferencial


El nombre del grupo tiene su origen en una leyenda del norte argentino. Foto gentileza Municipalidad de Unquillo.


Aunque con distintos orígenes formativos, la pasión por el folklore atraviesa a ambas artistas. Belén tiene raíces “de conservatorio” y Patricia definió su formación como “popular”. Sin embargo, se unen y complementan en un estilo que busca trascender fronteras, con el deseo de no quedarse sólo con los ritmos del continente nativo.

Su fuerte son las interpretaciones, pero recientemente comenzaron a incursionar en la composición, superando las barreras del miedo y la vergüenza. “No lo hacemos en conjunto, sino que cada aborda sus ideas individualmente y luego se las muestra a la otra. Ahí vemos cómo podemos seguir juntas”, explicó Patricia y añadió que ella, particularmente, comienza imaginando las melodías para, de a poco, ir agregando las palabras.


Foto gentileza Municipalidad de Unquillo.


Mientras tanto, eligen temas “de puro corazón” para su repertorio. “Cuando vibramos emocionalmente con una canción, la tocamos”, señaló con simpleza Lardone. Siempre fieles a sus principios, las integrantes de La Mulánima priorizan la conciencia social, tanto a la hora de componer como de interpretar.

Revisamos que las letras sean acordes a nuestros pensamientos. Ahora que estamos en un momento de deconstrucción de muchas cuestiones con el feminismo, hay canciones que ya no queremos cantar”, valoró. “Pienso que los músicos del mundo tienen que replantearse lo que escriben y cantan, porque el público después repite esas canciones y muchas veces se dicen cosas terribles, como si fuera algo natural”, agregó. 

Pero lo más importante a la hora de forjar una identidad, para el dúo, es que la propuesta “tenga alma”. “Todos los artistas somos únicos y diferentes, tenemos una singularidad que ponemos en juego cuando nos expresamos, siempre y cuando no se intente sólo vender”, remarcó.

Así, Patricia definió la música como “una forma de vivir, algo que no puede faltar”, sin olvidar los vaivenes del oficio. “Es nuestro hacer diario, un canal espiritual que trae frustración, pero también alegría. A veces no sale como querés, otras sentís que vas mejorando. Hay mucho esfuerzo en juego”, reflexionó la cantautora.

Una región que contiene y acompaña


Durante el aislamiento, La Mulánima lanzó su primer videoclip, “Agua de rosas”, disponible en YouTube. Foto gentileza.


Río Ceballos, además de haber sido el lugar que encontró a ambas artistas, fue el escenario del primer videoclip de La Mulánima, terminado poco antes de decretarse el aislamiento obligatorio y lanzado a fines de abril. La versión de Agua de Rosas, de la mexicana Lila Downs, fue filmada caseramente en una vivienda de La Quebrada. 

Además, las cantantes también grabaron un extended play en Mendiolaza, que contiene cinco canciones. El material está disponible Spotify y YouTube. Lardone reconoció que el proceso no fue fácil, aunque calificó estos logros como los mayores y “más importantes” en su carrera. “Sé que esto nos va a traer más posibilidades, no es lo mismo contar con un material bien producido, que mostrar una grabación en el celular”, apuntó.


“Pienso que los músicos tienen que replantearse lo que escriben y cantan, porque el público después repite esas canciones y muchas veces se dicen cosas terribles como si fuera algo natural”. Foto gentileza.


El solo hecho de filmar implica mucho trabajo, te hace notar falencias, cosas que no te gustan y querés cambiar, pero ha sido un proceso hermoso”, añadió y aseguró que Sierras Chicas tuvo un gran papel en el desarrollo profesional de ambas, ya que siempre recibieron mucha ayuda y buena predisposición de la comunidad.

Nos sentimos muy cómodas tocando, mucha gente nos da una mano, tenemos una linda llegada al público y siempre recibimos buenos gestos”, reconoció y agradeció también a los colegas de la zona. “Hay mucho recibimiento de las cosas que se hacen con esfuerzo y es muy bello el acompañamiento”, concluyó.