La parálisis crónica es una enfermedad viral que afecta a las abejas productoras de miel en todo el mundo.

Como informan desde la Organización de las Naciones Unidas (ONU), los virus han existido desde hace tanto tiempo como las plantas y los animales. Pero la mayoría de estos, son benignos para los humanos y otros animales y, de hecho, son esenciales para la vida. Pero otros tienen consecuencias negativas, tal y como los humanos están descubriendo en el caso de la COVID-19.

En el caso de las abejas productoras de miel de todo el mundo, están siendo afectadas por una enfermedad viral conocida como la parálisis crónica. Según un estudio publicado en Nature Communications, causa síntomas pocos frecuentes, pero graves, y puede llegar a implicar la pérdida de colonias enteras.


El tema de este año, «Compromiso con las abejas«, se centra en la producción de abejas y las buenas prácticas adoptadas por los apicultores para apoyar sus medios de vida y ofrecer productos de buena calidad.


Si bien, la mayoría de las especies de polinizadoras son silvestres, incluidas las más de 20.000 especies de abejas, la cría en masa y el transporte a gran escala de estas -como sucede en la apicultura- pueden presentar riesgos para la transmisión de patógenos y parásitos, dice un informe de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES).

«Las enfermedades infecciosas emergentes (…) a menudo surgen de los movimientos de ganado o plantas«, menciona el estudio de expertos de la Universidad de Newcastle y la Universidad de Saint Andrews publicado en Nature Communications.

Las abejas, que están entre las criaturas más laboriosas del planeta, llevan siglos beneficiando a las personas, las plantas y el medio ambiente. Al transportar el polen de una flor a otra, las abejas y otros polinizadores no solo posibilitan la producción de una abundancia de frutas, frutos secos y semillas, sino también más variedad y mejor calidad, contribuyendo así a la seguridad alimentaria y la nutrición.

En su artículo, los científicos indican que el comercio mundial de abejas melíferas se ha expandido masivamente debido a su uso para la polinización controlada y la producción de miel. Este comercio también puede aumentar la distribución geográfica de los parásitos y patógenos virales, bacterianos y fúngicos de las abejas. En consecuencia, podría aumentar la prevalencia de enfermedades infecciosas emergentes, algunas de las cuales han sido relacionadas con la pérdida de poblaciones a gran escala (colonias).

La parálisis crónica de las abejas tiene un alcance mundial, pero se reporta un aumento reciente de incidencia en Asia, Europa y América del Norte, de acuerdo con el estudio.

Todos dependemos de la supervivencia de las abejas

Las abejas son importantes polinizadores y su servicio es fundamental para la supervivencia de nuestros ecosistemas.


Para crear conciencia sobre la importancia de los polinizadores, las amenazas que enfrentan y su contribución al desarrollo sostenible, las Naciones Unidas designaron el 20 de mayo como el Día Mundial de las Abejas.


Casi 90% de las especies de plantas con flores silvestres del mundo dependen, total o al menos en parte, de la polinización animal, así como más de 75% de los cultivos alimentarios del mundo y 35% de las tierras agrícolas.

Las polinizadoras no sólo contribuyen directamente a la seguridad alimentaria, sino que son clave para conservar la biodiversidad.