Agustina Zilioli, una de las responsables del Jardín Maternal "Dulce de leche", cuenta el difícil momento que están atravesando, debido al parate económico provocado por la pandemia mundial.

Desde antes que se iniciara el periodo de aislamiento social obligatorio en toda el territorio nacional, muchas PyMEs y pequeños emprendimientos privados tuvieron que cerrar preventivamente para evitar el avance del nuevo coronavirus, con la esperanza que sería momentáneo hasta que el Estado logre asegurar el sistema sanitario necesario para hacerle frente a la pandemia. No obstante, hasta el día de la fecha, la Covid-19 no conoce su techo.

En este contexto, uno de los emprendimientos más golpeados por la actual crisis económica son las guarderías privadas, que desde hace más de dos meses están esperando una respuesta o ayuda oficial, tanto por parte de la Provincia como de la Nación, sobre todo, de cómo deben proceder para poder volver a la actividad en el corto o mediano plazo.

Nos dirigimos a la Municipalidad de Unquillo, presentando una primera carta al intendente”, “Le entregamos nuestra carta donde apelábamos a la solidaridad de ellos como apoyo de algún subsidio y nos dijeron ‘no’”, explicó Agustina Zilioli, responsable de la guardería «Dulce de Leche”, en diálogo con El Milenio.

Les pedimos una reducción de impuestos y de comercio, y nos dijeron que tampoco. Así que, con respecto a la Municipalidad, estamos bastante solas”, agregó la entrevistada.


El Jardín Maternal y Pre-Maternal Dulce de Leche, ubicado entre calles Alberdi y Rosario de la ciudad de Unquillo, es uno de los dos de su tipo que actualmente se mantiene de pie / Foto Daiana Zilioli


El Jardín Maternal y Pre-Maternal se trata de un proyecto de las profesionales Agustina Zilioli y María Laura Estela, que funciona desde hace varios años. Siendo, actualmente, uno de los pocos jardines y guarderías que se encuentran activos, no solo de la mencionada localidad, sino también en las Sierras Chicas. Atendiendo, que muchos otros tuvieron que cerrar ante la imposibilidad de mantenerse económicamente.

Nos reunimos con algunas guarderías de Sierras Chicas: Salsipuedes, Río Ceballos, Unquillo, Mendiolaza y Villa Allende. Y tratamos de comunicarnos con diferentes personas que fueron preparando cartas, protocolos de seguridad y demás, para ver si podían regresar a trabajar, con reducción de niños, con todos los protocolos que nosotros habíamos propuesto. De los cuales nos dijeron que no”, se lamentó.

También, mencionó a este medio que “hicieron una reunión en la Municipalidad de Unquillo llamando a los comerciantes, pero nunca nos llegó esa solicitud de la reunión. Nos enteramos al día siguiente, cuando algunos comerciantes lo habían hecho de manera independiente y habían asistido”.

Ante la incertidumbre, vale recordar que a inicios del mes de mayo, los presidentes de los Concejos Deliberantes de Villa Allende, Mendiolaza, Unquillo, Río Ceballos, Salsipuedes y La Granja, se reunieron para pedirle al COE provincial una apertura y mayor flexibilización en los comercios de la zona, atendiendo al bajo números de casos registrados en el Gran Córdoba y las localidades que comprenden el cordón serrano.

En la mencionada oportunidad, Sergio Argüello, presidente del Concejo de Mendiolaza, dijo que es necesario flexibilizar la actividad de “algunos comercios que están cerrados hoy: peluquerías, indumentaria, construcción domiciliaria. Algo para que la gente se pueda mover y comer. El que hace la diaria, esta parado hace dos meses. Liberennos la posibilidad de trabajar, ya que no tenemos casos”.

Por su parte, Carlos Presas, legislador de Unión Por Córdoba, manifestó que para junio evalúa prestar algún tipo de apoyo económico a las guarderías de la zona.

Adaptándose a la nueva normalidad


/ Foto Facebook.


Estamos manejándonos de manera independiente con mi compañera, haciendo ventas de comida, rifas y demás. Para poder sostener los gastos que implica mantener un emprendimiento privado: impuestos al comercio, servicios de emergencia, seguro, servicios como luz, agua y por supuesto, el alquiler de la casa donde nosotros estamos instalados como guardería”, mencionó Zilioli. Sin dejar de destacar que con “ninguno de estos servicios hemos tenido reducción. Ni de alquiler, ni de impuestos de comercio”.

Cuando empezó todo esto, nos dirigimos a los padres, avisándoles cómo íbamos a seguir. La idea nuestra fue reducir las cuotas a un mínimo, sin importar las horas y días que los niños concurrían, solamente, apelar al apoyo y solidaridad de las familias que puedan colaborar para poder sostener esta propuesta educativa”, manifestó.

En este sentido, según explicó la titular del jardín maternal, la propuesta educativa se mantuvo activa de forma digital, con actividades que les mandaban a las familias, haciendo un seguimiento de las mismas y brindando apoyo y contención. “Dentro de nuestro jardín, tenemos una propuesta semanal, donde todos los lunes se les envía actividades a los niños para que puedan realizar con elementos que tengan en casa. Nosotros, adaptamos las actividades a la realidad de cada casa”, comentó Agustina.

Sostenemos esa propuesta todas las semanas. Con distintas actividades. Tenemos el aporte de los padres que son las devoluciones a través de vídeos e imágenes, que la verdad, eso nos hace mantenernos también en pie, porque es muy emotivo ver el apoyo que ellos brindan”, defendió la unquillense.

No obstante, son muy pocos los que se animaron a seguir esta propuesta, por lo que mantener en funcionamiento la guardería en el actual contexto pandémico se vuelve una tarea titánica. “Estamos bastante solas en esto, son muy pocos los que están colaborando. Sale todo de nuestros propios bolsillos el sostén de la guardería”, indicó.

Reinventándose para sobrevivir

Además de adaptar su material y el formato de la enseñanza a lo digital, única salida disponible para el sistema educativo. Desde el Jardín Maternal Dulce de Leche, iniciaron muchas otras propuestas para hacerle frente a la crisis.

Desde nuestro jardín armamos una tienda en linea que se llama ‘Mercadito Dulce de Leche’. La idea de ese mercado es hacer, semana a semana, distintos productos para vender. Por ejemplo, este sábado vamos a vender panificación dulce; bizcochuelos, budines y pastafrolas”, compartió Agustina.



Después, estamos haciendo materiales que teníamos dentro de la guardería: banderines, barbijos, muñecos, todo lo que podamos producir porque tenemos máquinas de coser”, expresó Zilioli. Agregando que para el próximo mes de junio están preparando una rifa de artículos infantiles.

Finalmente, uno de los problemas que impide que reciban apoyo estatal de forma inmediata, es que las guarderías no son consideradas parte del sistema educativo, pese a que deben cumplir con las mismas exigencias de habilitación y capacitación.

No se nos califica como propuesta educativa, no somos del sector privado. Estamos como abandonadas. Estamos luchando con algo que no tenemos respuesta, es mucha la incertidumbre”, concluyó la entrevistada.