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Por Valentina Solís, Antonella Monguzzi y Agostina Budrovich

5º Año – Instituto Educativo Nuevo Milenio


En tiempos de cuarentena se ha visualizado aún más la vocación y pasión por ayudar y colaborar con los demás. En este caso en particular, los destinatarios de la solidaridad de algunos vecinos de Unquillo son los animales callejeros que continúan vagando por la ciudad, sin familia que les provea alimentos y cuidados básicos para su salud. El Milenio se comunicó con Agustina Ray, colaboradora del grupo “Los de atrás vienen conmigo”, quien relató los objetivos del equipo y sus proyectos.

Actualmente, el grupo cuenta con once miembros activos. “Somos todos de diferentes barrios por ende, no llegamos a cubrir toda la zona de Sierras Chicas, pero sí cubrimos bastante de Unquillo. Estamos todos al tanto de la situación de estos animales para ayudarlos”, aclaró Ray sobre la entidad que surgió hace cinco años.

Al no formar parte de ninguna institución en especial, ni contar con un espacio físico para realizar sus actividades diarias, el mayor aporte para el desarrollo de las actividades viene de sus propios bolsillos y de la colaboración solidaria de los vecinos. 

Desde sus comienzos, las acciones están destinadas a brindar un modo de vida digno a todos los animales de la calle, tanto perros como gatos. Se ofrecen alimentos y se realizan vacunaciones e incluso castraciones accesibles para prevenir la reproducción en situaciones desfavorables.  

A su vez, el objetivo principal es conseguir hogares para los animales abandonados y acompañar a las familias en el proceso de adopción y primeros meses de convivencia. “Si uno toma la decisión de adoptar un animal de la calle es para toda la vida y necesita vacunas, comida, amor, no debe pasar frío (…) Es muy importante generar esta conciencia”, aclaró.

Situación de los animales callejeros


Fotos de archivo.


Es una acción casi cotidiana observar perros y gatos vagando por la ciudad. “La situación es pésima, y todos los años se incrementa más por la indiferencia de la sociedad con respecto a los animales”, indicó Ray y agregó: “No están en la calle porque quieren, no rompen la basura y no pelean con otros animales porque quieren. Tienen miedo, hambre, frío”.

Como solución a esta problemática la agrupación brinda una respuesta contundente: “Necesitamos leyes que sancionen duramente el maltrato animal, el abandono y los animales sueltos. Y necesitamos urgentemente castraciones gratis en el municipio para al menos controlar la población de animales en situación de calle”.

Barbijos: una alternativa para continuar recaudando fondos



Los valores siguen promoviéndose y la labor no se detiene. Con ayuda de una costurera y gracias a las donaciones de telas de los vecinos, los integrantes de “Los de atrás vienen conmigo” consiguieron adaptarse a la situación actual y comenzaron a producir barbijos reutilizables. Fabrican aproximadamente 50 barbijos por día.

Los confeccionamos con fiselina gruesa y tela de algodón al frente, esto los hace diferentes ya que están estampados y hay modelos variados. Decidimos hacerlos con tiras para atar y no con elástico ya que es un problema el tema de las medidas para cada persona”, detalló Ray sobre la iniciativa que les permite mantener vigente su ayuda voluntaria para los animales.

Su precio ronda los $100 y se pueden conseguir mediante la página de Facebook de la asociación, donde se concreta un lugar de encuentro para la entrega. Los fondos recaudados serán destinados a la castración de perros y gatos.

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