El sector inmobiliario, como tantos otros, se ve severamente perjudicado debido al receso económico que trae aparejado el aislamiento obligatorio. La pausa en las ventas y las dificultades de los inquilinos a la hora de pagar, son algunas de las aristas de esta problemática.

Por Antonella Monguzzi y Valentina Solís

Instituto Educativo Nuevo Milenio

Foto de portada: archivo.


Desde finales de diciembre del 2019 hasta marzo de este año, previo a que comiencen a aparecer los primeros casos de Covid-19 en Argentina, las inmobiliarias no se encontraban a pleno. Aunque habían logrado alquilar o vender propiedades que hasta entonces no era factible, la recaudación no era positiva. Con la situación actual, se complicó aún más y los corredores inmobiliarios de la región no creen que esta se asemeje con alguna crisis vivida anteriormente.

En este momento no hay interesados en alquilar ni comprar nada; independientemente de las necesidades económicas, la gente está priorizando su salud así que están todos en sus hogares y las inmobiliarias se encuentran cerradas”, afirmó a El Milenio, Gabriel Solis, dueño de Inmobiliaria Unquillo.

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Meses complicados para las inmobiliarias locales

El Decreto Nacional 320/2020 contempla la situación por emergencia sanitaria hasta el 30 de septiembre.


Los próximos dos meses serán también complicados. A través del decreto 320, el Gobierno Nacional lanzó una normativa que congela las cuotas de los alquileres e hipotecas. Además, de suspenderse los desalojos, remates de casas e inmuebles comerciales únicos, durante un plazo de 180 días, lo que inevitablemente deriva en una baja aún mayor de ingresos.

Por otro lado, Larisa Prosdocimo de «Andrea Molina Servicios Inmobiliarios» ubicada en la ciudad de Villa Allende, destacó a este medio: “estamos tratando de ser positivos; somos la parte media, tenemos que tratar de conciliar, intermediar entre propietarios e inquilinos”. 

Ante este contexto, la mayoría de las inmobiliarias de las Sierras Chicas se encuentran cerradas y trabajar desde el hogar no permite realizar todas las actividades que requiere este rubro. Al respecto, Andrea Sales, empleada de Inmobiliaria Unquillo explicó que “no hay forma de gestionar ventas cuando no podés mostrar los productos físicamente, el comprador necesita más información, una foto de la propiedad no alcanza, pero aún es demasiado temprano para abrir las puertas”; “Todo lo que sea publicaciones, cobro de alquileres, pago de impuestos, si se puede”, agregó Prosdocimo.

Pensando a futuro

El comienzo de la cuarentena obligó a poner en stand by muchos de los pedidos de venta, alquileres y mudanzas. Por lo que se estima que, cuando la situación se tranquilice, muchas personas se verán obligadas a vender propiedades a causa de la desesperación provocada por la crisis. Esto a su vez, generaría mucha demanda y los compradores se verían beneficiados en relación a los precios. 

En conclusión, dueños y agentes inmobiliarios se encuentran a la espera del levantamiento del aislamiento social obligatorio para poder trabajar, tener una entrada asegurada y reactivar la economía.