Carolina Andreis, Lara Fernández y Coca Samano son tres cantautoras en plena consolidación. Con su conjunto “Las Cáscara” afrontan el desafío de imprimir la marca cordobesa dentro los sonidos latinoamericanos y ahondarse en un género que escapa de la comodidad.

La rioceballense Carolina Andreis dejó la vida serrana para adentrarse a la gran urbe cordobesa. Su amor por la música la trasladó con el fin de iniciar los estudios del profesorado. Pero no todo se redujo a la vida académica, ya que se dio el lugar de vivir esa pasión en diversos aspectos. Uno de ellos fue el espacio “Murga en Construcción”, donde abordan un estilo uruguayo con fusión de bombos, platillos, redoblantes, batería y un coro.

Allí no solo incursionó como baterista, sino que, además, cultivó grandes amistades. Iniciando 2018, Lara Fernández y Paula “Coca” Samano aparecieron como un complemento perfecto para lanzar un proyecto que, internamente, las tres anhelaban. De esta manera, surgió Las Cáscara, un trío de música independiente con tinte latinoamericano.

“Nuestra amistad de transmite, el proyecto está basado en que nos queremos mucho, nos acompañamos y desde ahí sucede todo, lo volvemos natural, se refleja en las letras, la música”.


“En un toque de carnaval nos encontramos y coincidimos en las ganas de empezar con una iniciativa personal”, recordaron las integrantes del conjunto. En aquella velada, de repente se vieron inmersas pensando un nombre para denominar lo que era un boceto de grupo. Y nació “cáscara”. Carolina rememoró: “pensamos muchas palabras que nos pudieran identificar, y de ésta nos gustó la sonoridad y el significado”.

“La cáscara es lo que protege, donde están los nutrientes, lo resistente”, definieron al unísono y agregaron que también influyó la originalidad a la hora de elegir. Hoy, las tres jóvenes están envueltas tanto en la interpretación como en la composición. En esta línea se suben al escenario y apuestan por las melodías populares, aunque están “abiertas a los cambios”. “Nos gusta de todo y nos vamos reinventado porque fue inesperado encontrarnos”, señalaron.

El pasado 21 de noviembre despidieron el año de la mano de Eruca Sativa, la banda cordobesa de rock alternativo liderada por Lula Bertoldi. A pesar de las divergencias en los géneros, Andreis valoró: “fue una fecha hermosa, una gran oportunidad y lo que más destacamos fue como nos trataron, humildes y con respeto” y agregó: “el público es enorme, transmitieron mucho amor, sorpresivamente porque son de otra rama”.

“El lugar de la mujer en la música está creciendo. Como en todos los espacios, estamos siendo más conscientes de que no somos el sexo débil, se está valorando el rol de la mujer y vemos esperanzador el panorama”.


EM: ¿Cuál consideran es su impronta, lo que las diferencia de otras propuestas similares?

LC: Todos somos uniques. Nosotras procesamos la música bastante, pensamos todo bien, lo modificamos si hace falta, y cuando pasa por nuestro cuerpo la música empieza a tener un tinte cáscara, eso surgió muy genuinamente. Desde el primer momento que nos preguntamos qué hacemos, empezamos a armar canciones y tocarlas. Los primeros ensayos ya empezamos a encontrar nuestra identidad y empezar a vivir nuestra música, surgió el tema de las voces, la instrumentación, las canciones que tocamos, nos vamos reinventado porque fue inesperado encontrarnos.

EM: ¿Qué es lo más característico del proceso de composición de las canciones?

LC: Recuperamos un par de canciones de Lara y otras de Coca que estaban dando vuelta de antes. Otras surgieron mientras ya estábamos en el proyecto. También surgió un juego armónico en un momento y Lara sacó un cuaderno mientras improvisábamos, escribió una gran letra y así salió nuestra primera composición en conjunto, “Fibras”. Y, aunque no es composición al hacer covers, reversionamos algunos temas.

El proceso siempre es entre las tres, cada una va aportando y dejando el lugar a la otra que opine, arme y desarme. Somos bastantes empáticas, probamos, modificamos, nos esperamos si hace falta, es muy comunitario y colaborativo. Esto creemos se transmite, el proyecto está basado en que nos queremos mucho, nos acompañamos y desde ahí sucede todo, lo volvemos natural, se refleja en las letras, la música.

Una de las metas para este 2020 del conjunto musical es grabar su primer disco.


EM: ¿Cuál fue el mayor logro que tuvieron hasta el momento?

LC: Es permanecer tan unidas como estamos. Antes de ensayar nos juntamos a tomar mates, y comer, siempre, ahí contamos lo que nos pasa, charlamos. Creemos que eso es muy importante,no dejar de vernos por más que no ensayemos. Muchas veces también cuando uno es instrumentista o músico, no podés conversar o hablar si te pasa algo, pero acá hay mucho cariño y empatía.Es realmente ser compañeras y bancarnos, mantener vivo eso de mirarnos a los ojos.

EM: ¿Cuáles son sus mayores aspiraciones como conjunto?

LC: Sostener esto del encuentro entre nosotras mismas, el respeto, esperarnos, acompañarnos, mimarnos. Seguir haciendo música para donde nos dispare el proyecto y mantener la genuinidad. Por otro lado, abarcar lugares que no estamos pudiendo ahora, como talleres didácticos o proyectos en instituciones. Nos gusta mucho la tarea de docencia y queremos apostar a esa línea, dar murga estilo uruguayo, como cuestiones vocales y algo de batería, y algunos más. Con la práctica nos damos cuenta que tenemos mucho para dar. Va a tener mucho que ver con lo que hacemos, lo latinoamericano, las mujeres, la lucha.

EM: ¿Cómo ven el lugar de la mujer en la música hoy en día?

LC: Nos hemos encontrado con muchas mujeres en escena. Como en todos los espacios, estamos siendo más conscientes de que ya no somos el sexo débil, por decirlo de alguna forma. Siempre en algún espacio alguien manifiesta eso y creemos que en la música está sucediendo, se está valorando el lugar de la mujer, la han remado mucho, es difícil y dentro de eso vemos es el esperanzador el panorama. Hay que tener en cuenta que somos parte de un proceso feminista de hace años, no somos bisagra de nada, solo una pequeña parte y vamos luchando contra el sistema patriarcal que está reflejado en todos lados.