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  • Fotos gentileza.

Unquillo. “Me dedico a la construcción de juguetes y la narración de historias”, así describe Javier Ceballos su oficio, el que le permite recorrer Latinoamérica y explorar los juegos de la infancia. Nacido en Colombia, estudió en la universidad de su país y con los años, desembarcó en Sierras Chicas, tras visitar otros países e incluso otras regiones de Argentina.

Hoy, además, “El Paisa” –como lo llaman sus amigos- incursiona en lo que denomina “libros objeto”, que permiten al lector descubrir nuevas sensaciones a la hora de interactuar con éstos. Por otra parte, dicta talleres y cuenta cuentos, de festival en festival, de feria en feria, de museo en museo, a lo largo del continente.

El Milenio: ¿En qué consiste tu oficio?

Javier Ceballos: Me dedico a la construcción de juguetes y a la narración de historias. Empecé con la narración oral escénica en la Universidad de Colombia, estudié dos años y estuve dando un taller permanente. En el año 2000, empecé a viajar por América. Los cuenteros vienen desde hace unos 25 años.

En Colombia fue un movimiento muy grande, un grupo de maestros se decidieron a formar narradores de cuentos en toda Latinoamérica. Se creía que era para niños, pero en realidad sólo se dictó en las universidades. Es por eso que se realizan festivales de narración en todos los países, en Córdoba se llama “NarraPalabra”, pero se llevan a cabo en todas las provincias del país.

EM: ¿Cómo relacionas la narración escénica con tu profesión de “juguetologo”?

JC: De la combinación de las dos es que surge el libro objeto. Yo creo que me inventé la palabra juguetologo porque es muchas cosas. Lo que inició como un proyecto de reutilización de material, hoy se convirtio en un proyecto editorial en el que creamos, diseñamos, construimos juguetes sustentables que cuentan historias. Y con sustentabilidad no nos referimos solo a algo realizado con materiales reciclables, además nos concentramos en su perdurabilidad, sin género y para todas las edades. Ser juguetologo también comprende jugar, que, para mí, es una cosa muy seria.

Me interesan las infancias, me interesa la observación de juego de los niños, la observación del acompañamiento de las infancias en los pueblos y en las ciudades. No sólo me divierto en esa combinación de narrar y jugar, también construimos libros, trabajamos la creatividad, hablamos del objeto, escribimos una historia que casi roza la poesía.

EM: ¿Tu profesión llena tus expectativas?

JC: Hace años que venía proyectando trabajar así y he cumplido todas las expectativas que tenía. Como tener una muestra de libro objetos para llevar a bibliotecas, museos, escuelas. Me había propuesto dar talleres con niños y adultos, los resultados son increíbles. Es un placer poder compartir el oficio.

«Lo que inició como un proyecto de reutilización de material, hoy se convirtió en un proyecto editorial en el que creamos, diseñamos, construimos juguetes sustentables que cuentan historias»

EM: ¿Cómo surgió la Editorial Caracol de Cartón?

JC: Caracol de Cartón surge hace tres años ya. Es decir, antes producíamos, íbamos a la ferias, vendíamos y ya. Pero hace unos años, con mi compañera que es narradora de cuentos decidimos ponerle un nombre a la editorial.

Elegimos “Caracol de Cartón” por dos razones. Por un lado, la lentitud con la que avanza el proyecto; hacemos todos los libros a mano, son objetos únicos. Además, utilizamos el cartón, y allá en Colombia, a los cartoneros, les llamamos “recicladores” y se mueven en unas carretas, en las que también duermen. Yo siempre los veía como caracoles. Con la recolección de esas dos ideas, es que surge el nombre de la editorial.

EM: ¿Caracol de cartón es completamente autogestiva?

JC: Es totalmente autogestiva, y es una apuesta de gran tamaño. Somos dos personas y hacemos todo: buscamos el material, recolectamos la mejor parte, en los supermercados, en la calle. Construimos los objetos, gestionamos la página, buscamos ferias y muestras, vendemos. Y no queremos ir a otra velocidad, en algún momento quizás publicaremos para alguien más, pero nos gusta este ritmo que nos permite investigar bien el tema de la autogestión y ver si podemos vivir solamente de lo que producimos y vendemos.

EM: Mencionaste unos talleres ¿A quiénes están dirigidos?

JC: Estan hechos para todo público. Niños solo a partir de los 7 años, es necesario que sepan escribir. Hemos dado el taller a todas las edades y cada respuesta nos sorprende. Los niños son muy espontáneos, quieren sumar muchos objetos, los describen, incluso hacen rimas o poemas, juegan mucho con los textos, son muy veloces. A los jóvenes y adultos les cuesta más pero todo lo producido y enseñado es apto para cualquier edad.

EM: ¿Cuáles son tus proyectos a futuro?

JC: En principio me gustaría tener una ludoteca; es una colección de juguetes que puede ser llevada a plazas, a museos, a bibliotecas y hacer muestras interactivas. y bueno buscar ferias internacionales, concursos y agrandar la colección. Hasta el momento, Caracol de cartón cuenta con 30 títulos y queremos que crezca mucho más.


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