Dady Gallardo: “Trabajamos el convencimiento de que podemos competir y ganar” 8
  • Por Ignacio Parisi
  • ignacioparisi@elmilenio.info
  • Colaboración: Iara Luna y Lucila Forni (5to IENM). Ignacio Duffau y Nicolás Vais (5to IMVA).

(Unquillo) – En el deporte amateur argentino, todos los pasos son complejos y a pulmón. Los resultados que el profesionalismo exige, rara vez se consiguen y, aun así, el camino continúa atrayendo a miles de deportistas. Será por eso que tantos jóvenes se congregan para jugar al hándbol en Sierras Chicas, como en tantos otros rincones del país, con cualquier pelota, en cualquier playón y ante las circunstancias que sean.

Bajo esta sintonía, Eduardo “Dady” Gallardo, actual entrenador del seleccionado de hándbol femenino, recorre el territorio brindando una serie de clínicas que buscan ofrecer mejores recursos a jugadoras, jugadores y entrenadores. “Queremos dar una visión diferente de entrenamiento, mostrarles cómo se trabaja en una selección. Por eso, el sistema que planteamos en estas clínicas no baja de esa intensidad”, sostiene el director técnico.

Dady Gallardo: “Trabajamos el convencimiento de que podemos competir y ganar” 9

Gallardo no piensa disociar por regiones ni estancarse en las condiciones. En cambio, analiza al hándbol femenino, masculino, colegial o federado como uno mismo y busca trasladar las virtudes de quienes practican esta disciplina a un nivel de alto rendimiento. “El deporte es uno solo y si querés progresar, tenés que entrenar de la manera correcta. No por jugar para el colegio o ser de un género u otro, tenés que entrenar a menor intensidad. Apuntamos a empapar a los jugadores de esa idea”, destaca Dady.

Anuncios

Ejemplo de perseverancia

Dady Gallardo: “Trabajamos el convencimiento de que podemos competir y ganar” 10

Formado en las entrañas de River, uno de los clubes más grandes del deporte nacional, Gallardo supo desde muy joven que su verdadero impacto en el hándbol sería por fuera de los límites de la cancha y que la capacitación constante le daría el plus necesario para estar a la altura de sus propias aspiraciones.

Luego de pasar por todas las divisiones formativas, arribó con apenas 25 años a la dirección técnica del primer equipo de River. Su incuestionable desempeño atrajo las miradas de la Selección Nacional, donde se hizo cargo de la categoría juvenil, conformada por un grupo de talentos en bruto que dejarían su huella en el hándbol argentino.

Poco tiempo después, tras haber encabezado la primera selección americana de hándbol que alcanzó la semifinal de un mundial, llegó el turno de tomar el mando de la selección mayor. Desde ese lugar, recompuso a un combinado nacional desgastado, para poner al deporte en los primeros planos mundiales y convertirse en el conductor más importante en la historia del hándbol albiceleste.

Desde agosto del año pasado, Gallardo afronta un nuevo desafío: la selección femenina. Allí lidera un proceso que piensa a largo plazo con el objetivo de clasificar a los Juegos Olímpicos de París 2024. Con un equipo en el que debe combinar a jugadoras que militan en Europa, con otras que compiten en ligas amateur, Dady redobla la apuesta, consciente de lo que sus dirigidas son capaces de alcanzar. “Nuestra meta para el mundial es pasar la primera ronda y podemos lograrlo. La selección femenina tiene el potencial necesario para jugar a un alto nivel, sólo necesitamos tiempo de entrenamiento”, afirma.

Dady Gallardo: “Trabajamos el convencimiento de que podemos competir y ganar” 11
Eduardo “Dady” Gallardo (entrenador) y Priscila Álvarez (preparadora física) dieron una clínica de hándbol en el IENM el 12 y 13 de octubre.

Antes de la cita internacional, Eduardo Gallardo junto a Priscila Álvarez, preparadora física de “La Garra”, condujeron un campus deportivo en el Instituto Educativo Nuevo Milenio (IENM) el pasado 12 y 13 de octubre. A través del esfuerzo de la comisión de padres y madres del Club Milenio Unquillo (formado por el IENM y el Club Unión), fue posible la realización de un evento de formación deportiva de altísimo nivel, en el cual participaron decenas de jugadoras de Laguna Larga, Córdoba capital, Arroyito, San Nicolás de Arroyo, Salsipuedes, Mendiolaza, Villa Allende, Río Ceballos y Unquillo.

Anuncios

El Milenio: ¿Qué obstáculos te encontraste al llegar a la selección mayor?

Dady Gallardo: Un equipo no se forma de la noche a la mañana y a nosotros nos llevó casi dos años consolidar el grupo. Llegamos con una camada muy joven, que yo ya venía entrenando en juveniles, y había una disparidad tremenda en las edades. El más chico, que era Diego Simonet, tenía 17 años, y el más grande, 40.

EM: ¿Cómo se atraviesa esa instancia para dejar de ser un plantel y convertirse en un equipo?

DG: Para llegar a eso fue necesario realizar muchas actividades fuera de lo deportivo. Pusimos a concentrar en la misma habitación a jugadores que no se podían ni ver para que trabajaran sus problemas. Los comprometimos detrás de un objetivo grupal.

Desde mi experiencia, hay diferentes maneras de encarar un grupo como líder. Podés pararte y decir: esto lo vas a hacer así, porque yo soy el entrenador y si no lo respetás, te saco del equipo. O bien, intentar convencer a los dirigidos y hacerlos parte de algo más grande. Un juego olímpico era algo para todos, eso tenía que quedar claro si queríamos clasificar. Necesitábamos el compromiso de cada jugador y creo que lo conseguimos.

Dady Gallardo: “Trabajamos el convencimiento de que podemos competir y ganar” 12
“Para manejar los egos de los jugadores, primero hay que aprender a controlar el ego propio”, afirmó Gallardo.

EM: ¿Cómo pasaron de ser la selección argentina a convertirse en “Los Gladiadores”?

DG: Durante los primeros años, los resultados fueron realmente negativos. Teníamos una camada de juveniles acostumbrada a ganar, a sentirse competitivos ante cualquier potencia. Por lo tanto, el comienzo en las mayores no fue fácil, con lo mismo ya no les alcanzaba.

Lo que hicimos fue trabajar el convencimiento, devolverles a los jugadores la confianza en lo que eran capaces de hacer. En ese sentido, 2011 fue nuestro año bisagra. Le ganamos a Suecia y a Eslovaquia, dos equipos de altísimo calibre, y nos metimos entre los doce del mundo por primera vez en la historia. Ahí aparece el apodo de “Gladiadores”.

Anuncios

EM: ¿Cómo te sentís en tu rol como entrenador del seleccionado femenino? ¿Te costó el cambio?

DG: Para empezar, es algo que me genera mucho orgullo y estoy muy feliz. No me costó el cambio, yo entreno igual que cuando entrenaba a los chicos. Aunque sí me junté con un coach para trabajar el equipo a nivel personal y también me reuní con muchos entrenadores de mujeres, para que me dieran pautas de manejo de grupo.

Pero la verdad no sentí el cambio en términos generales ni en mi manera de pararme frente al equipo. Las chicas son sumamente aplicadas. Con los varones a veces tenía que volver a explicar al comienzo de cada entrenamiento qué combinaciones o jugadas íbamos a practicar. Con las mujeres no, son tremendamente disciplinadas en ese sentido y eso es una gran virtud.

“Lo que nos pasó con las chicas es que estaban acostumbradas a perder y les costaba sostenerse en el partido ante rivales que les sacaban una mínima diferencia. Hoy eso ha cambiado muchísimo, gracias al entrenamiento físico y mental”. Dady Gallardo, entrenador.

EM: ¿Qué lugar se le da a la preparación mental de los jugadores?

DG: Con los varones, lo manejamos todo desde el staff, salvo en momentos puntuales. Con el equipo femenino estamos trabajando con un coach externo. Yo hice un taller con él para tener mejores recursos y actualmente su tarea con el equipo es notable.

Lo que nos pasó con las chicas es que estaban acostumbradas a perder y les costaba sostenerse en el partido ante rivales que les sacaban una diferencia mínima. Hoy eso cambió en ellas. Una parte de esa transformación tiene que ver con la intensidad del entrenamiento y el esfuerzo que hacen, pero otra responde a la preparación mental con el coach.

Dady Gallardo: “Trabajamos el convencimiento de que podemos competir y ganar” 13
Atentas a los conceptos, las deportistas sumaron valiosos minutos de práctica junto a Priscila Álvarez y Eduardo Gallardo.

EM: ¿Cómo es el día a día del trabajo en la selección?

Priscila Álvarez: Ahora, particularmente, nos estamos preparando para el mundial. Viajamos en noviembre. Entrenamos entre seis y siete veces por semana. El lunes hacemos un solo turno; martes, miércoles y jueves, doble entrenamiento. Ese doble turno en realidad podría ser considerado triple, porque además de la hora y media de práctica en cancha a la mañana y a la tarde, se suma el ejercicio con pesas.

Cuando nos preparamos para los Panamericanos de Lima, por ejemplo, llegamos a diez u once estímulos por semana. Obviamente, si veíamos que las chicas empezaban a notar el cansancio, quitábamos un entrenamiento, pero en general, la planificación no baja de esas cargas.

EM: ¿Qué cambió en la preparación física a nivel nacional?

PA: Lo que empezamos a hacer fue un desarrollo específico de la fuerza de las jugadoras. Observamos que las mujeres, en la etapa formativa, no están acostumbradas a trabajar ese punto, es una deuda pendiente. Apuntamos a crecer ahí y a mejorar técnica y destrezas individuales. Son todas cuestiones que por ahí no se aprendieron bien al inicio y es uno de nuestros principales objetivos de trabajo.

“El esfuerzo que hacen las chicas del seleccionado es sobrehumano. Muchas estudian y trabajan, se pasan la vida arriba del colectivo. En los medios se ve lo lindo, los resultados, pero no hay manera de llegar lejos en nuestro hándbol sin sacrificio personal”. Priscila Álvarez, preparadora física.

EM: Hoy en día, ¿consideran que los jugadores cuentan con el apoyo y las herramientas necesarias para competir en el primer nivel internacional?

DG: Es una pregunta compleja. Competimos ante potencias y ni la infraestructura ni los materiales que tenemos son los adecuados. De hecho, no entrenamos con la pelota con la que competimos. Pero en ese escenario complicado, la federación apoya mucho y la aparición del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo generó un cambio muy importante para una disciplina como la nuestra. Hay un apoyo muy grande, pero la realidad es que estamos lejos de tener todo lo que necesitamos.

PA: El esfuerzo que hacen las chicas que están en el seleccionado es sobrehumano. Hay jugadoras que viajan en colectivo en Buenos Aires para realizar doble turno de entrenamiento, o estudian y trabajan, o sea, se pasan la vida arriba del bondi. Lo que vemos en los medios es lo lindo, cuando los resultados se dan, pero por detrás, estas mujeres se esfuerzan de una manera increíble. No hay manera de llegar lejos en nuestro hándbol sin sacrificio personal.

Dady Gallardo: “Trabajamos el convencimiento de que podemos competir y ganar” 14
El esfuerzo de las familias que integran el Club Milenio Unquillo hicieron posible la llegada del entrenador más importante del hándbol nacional.

EM: ¿Cómo se equiparan las diferencias físicas con respecto a equipos europeos que tienen jugadoras tan altas y pesadas, sobre todo en el puesto de pívot?

PA: Nosotros nos adaptamos a lo que tenemos. Nuestras jugadoras pueden ser un poco más bajas, pero las potenciamos para que sean sumamente fuertes y rápidas.

DG: No podemos quejarnos de no tener jugadores altos porque pasa en todos los deportes. En cambio, lo que hacemos es crear nuestra identidad de juego pensando en cómo sacar el mejor provecho a los recursos disponibles.

Por eso, el nuestro es un juego muy dinámico, con defensas muy activas que generan muchos problemas a las selecciones europeas. Intentamos jugar muy rápido y estar preparados para chocar contra esas jugadoras.


NOTA RELACIONADA

Anuncios

Dejá un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.