Moldeando figuras

Moldeando figuras

Luis Bernardi es un reconocido artista de Unquillo que empezó estudiando Arquitectura hasta que descubrió la carrera de Bellas Artes y se apasionó por la escultura. Como a sus padres, a Bernardi siempre le gustó crear y una de sus grandes satisfacciones hoy en día, es poder vivir de sus obras.

“Es muy gratificante poder vivir de lo que a uno le gusta”, señaló el escultor.

La mutación es una característica que ha marcado la vida de Luis Bernardi. Nacido en Corrientes, de joven se mudó a Chaco. Fue pintor de casas y carpintero (como su padre), estudió Arquitectura, pero cambió por Bellas Artes, y finalmente encontró su pasión en la escultura, disciplina en la que trabaja con metal, madera, cerámica y arcilla (aunque nunca piedra).

Realizó diversas exposiciones y fue reconocido en eventos y simposios de escultura a nivel nacional e internacional. Entre 2007 y 2010, dirigió la Casa Museo Lino Enea Spilimbergo y fue profesor en varios institutos de educación superior.

En la actualidad, da clases de arte a niños con discapacidad y se dedica íntegramente a sus obras, las cuales enriquecen muchos espacios de la ciudad de Córdoba y Sierras Chicas e incluso han llegado a lugares como España, Alemania y Estados Unidos.

El Milenio: ¿Cómo fueron tus inicios?

Luis Bernardi: Yo me formé en Chaco. Empecé estudiando Arquitectura y, faltándome muy pocas materias para terminar, en 1985, descubrí la Escuela de Bellas Artes. Por un tiempo, intenté sostener las dos carreras, hasta que decidí dejar Arquitectura y terminé el profesorado de Bellas Artes en Resistencia.

EM: ¿Por qué te dedicaste al arte?

LB: Desde chico, siempre me gustó dibujar. Yo me crié en un taller, mi padre era carpintero y era bastante creativo, así que tenía contacto permanente con la invención. Mi mamá era costurera y dibujaba moldes para sus vestidos, y con el tiempo fui aprendiendo de qué se trataba.

Fui a varios talleres en el pueblo donde vivía, pero me aburría y acababa dejándolos por la mitad, hasta que encontré la Escuela de Bellas Artes. Era lo que siempre había buscado, estaba totalmente fascinado. La arquitectura me gustaba mucho y me sigue gustando, pero fue la escultura la que me invitó a trabajarla y perfeccionarme.

Fue como una cuestión mágica encontrarme con esa carrera, con esos estudios y después, ya profesionalmente, lo fue también encontrarme ahí en el taller, con la materia entre las manos, construyendo objetos que te llevan a evocar imágenes. Por eso me dedico a esto y realmente es muy gratificante poder vivir de lo que a uno le gusta.

EM: ¿Participaste de algún concurso de escultores?

LB: He participado en varios concursos de escultores en distintos lugares, entre ellos, algunas ediciones del Salón Nacional, un evento que se celebra dos veces al año en Buenos Aires y al cual asisten escultores de todo el país.

He asistido a encuentros en muchas provincias argentinas y he recibido algunos premios. También participé internacionalmente en países como Brasil, Chile y Uruguay, cuando he tenido la suerte de ser seleccionado por los organizadores.

Luis Bernardi es un reconocido artista de Unquillo.

EM: ¿Has incursionado en otras áreas del arte?

LB: Hago dibujos, pero como complementos de la escultura. No he incursionado en el color, porque me parece que es un área que merece toda una investigación aparte. He trabajado haciendo escenografías para obras de teatro y en los carnavales, para las carrozas.

EM: ¿Cómo surge una escultura?

LB: Suelo empezar imaginando una forma inicial. A veces la dibujo y otras, voy directo al material, a empezar a construirla. De vez en cuando, mientras estoy haciendo una escultura, el proceso me lleva a imaginar nuevas formas.

El estar todo el tiempo pensando, observando la naturaleza y las cosas que ocurren a mi alrededor, son algunos de los disparadores a la hora de esculpir. Me inspiro en la forma, pero hay más trabajo que inspiración. El proceso te va llevando a crear esas figuras. Es como el jugador de fútbol, mientras más juega, más habilidades desarrolla y va descubriendo cada vez más niveles del juego.

EM: ¿Se puede vivir del arte?

LB: Sí, se puede, aunque, como todo trabajo, tiene sus limitaciones. Puede ser un poco más complicado, es un desafío vender un objeto que no es estrictamente necesario como puede ser la comida o la ropa, pero no es imposible. Hay que buscarle la vuelta para entrar en el mercado.

EM: ¿Cómo comercializás tus esculturas? ¿Trabajás por encargo?

LB: La forma más común de comercializar esculturas es con un vendedor o un galerista que la ubica ante posibles compradores. A veces hago obras por encargo, aunque es lo que más me cuesta porque casi siempre trabajo a partir de alguna idea propia. En una época hacía santos para la iglesia con un amigo.

EM: ¿Qué opinás de la ordenanza de Córdoba que obliga a todos los edificios públicos a tener una escultura de un artista local en sus ingresos?

LB: Creo que ha sido un gran impulso para muchos artistas, porque todo edificio, para recibir el final de obra, tiene que exhibir una pieza de algún autor local en el palier. Eso da visibilidad a los artistas y hace que Córdoba reboce de arte, esculturas y pinturas que pasarán a ser patrimonio cultural de la ciudad.

Redacción El Milenio

Periódico El Milenio y la página web www.elmilenio.info son un Proyecto Comunicativo Escolar de la FUNDACION JOSEFINA VALLI DE RISSO, que gira con el nombre de fantasía Instituto Educativo Nuevo Milenio e Instituto Milenio Villa Allende.

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