Por: Tomás Fornoni y Francisco Cuervo 4° IENM – Ariadna Duarte, Miranda García y Josefina Ércole 4° IMVA
“Mientras Argentina firmaba convenios internacionales, la sanción legal sobre el trabajo infantil quedaba anclada a una simple declaración de intenciones. Cuando eso empezó a transformarse en leyes concretas, ahí comenzó un compromiso más fuerte”, explica Agustín Heredia, trabajador de la Agencia Territorial Córdoba del Ministerio de Trabajo de la Nación e integrante de la Comisión Provincial para la Erradicación del Trabajo Infantil (COPRETI).
Las transformaciones que menciona Heredia tomaron lugar a partir de las leyes 26.390 y 26.847, que elevaron la edad mínima de admisión al empleo y establecieron penas para quienes empleen niños y niñas. Sin embargo, en Argentina sigue siendo fundamental hablar de trabajo infantil ya que se trata de una problemática que continúa presente en diferentes rincones del territorio argentino.
Para comprender este panorama resulta imposible escindirlo de factores como la pobreza estructural, el contexto cultural y los modos de producción que aún, en la actualidad, conservan determinadas economías regionales.
“En el norte, por ejemplo, hay familias que emigran para trabajar en la cosecha de papa y cuanto más cosechan tienen más posibilidades de generar algo de dinero. En ese contexto se involucra a la familia entera, incluídos los niños”, expone Heredia.
Al mismo tiempo, el especialista advierte sobre la necesidad de abandonar la clásica mirada etnocentrista a la hora de abordar la complejidad que propone el trabajo infantil. Y en ese contexto, remarca la importancia de un acompañamiento estatal que logre enlazar áreas de educación, salud, desarrollo social y municipios, además de sindicatos y organizaciones sociales. Al respecto, indica: “No alcanza con sacar al chico del trabajo. Hay que garantizar que pueda ir a la escuela, que tenga controles de salud y que la familia pueda sostenerse económicamente”.

Síntoma latente
Cuando pensamos en el trabajo infantil el imaginario social pone el foco en los territorios fronterizos del NOA y el NEA. No obstante, no es necesario ir tan lejos para dar cuenta del escenario que atraviesan cientos de familias en economías hiperprecarizadas.
“Me ha tocado ver esta problemática en el interior de la provincia de Córdoba, en tambos en Freyre, por ejemplo. Y lo que uno encuentra son formas solapadas de esclavitud. He conocido familias enteras que vienen de Jujuy y si bien tienen su habitación dentro del terreno en el que trabajan, sólo pueden salir a hacer las compras una vez por semana. Y eso es un caldo de cultivo en el que los adultos sufren, pero también sufren los chicos, que no van a la escuela y que terminan trabajando”, alerta Heredia con preocupación.
En ese marco, se agrega incluso otra dimensión del problema: la división sexual del trabajo infantil. “Las chicas a los 13 años ya están al cuidado de las familias -manifiesta Heredia-, en un trabajo que obviamente no es reconocido como tal”.
Para el referente, uno de los antecedentes más importantes en este sentido fueron las becas escolares que luego derivaron en la Asignación Universal por Hijo. “La lógica era clara: si los chicos iban a la escuela y tenían el calendario sanitario al día, las familias recibían una asignación. Era una forma de reemplazar el trabajo infantil por escolarización”, explica.
No obstante, reconoce que el problema también tiene dimensiones culturales e históricas. “Hay familias donde trabajar desde chicos aparece como algo natural, incluso como una enseñanza. Algunos padres creen que sus hijos se forman más trabajando que yendo a la escuela”, plantea.
Por lo tanto, remarca que muchas veces existe una tensión entre necesidad y explotación; y reflexiona: “Quizás para una familia cosechar todos juntos es la única manera de sobrevivir. Pero el dueño del campo sabe perfectamente que está sacando provecho de eso”.

Los invisibles
Para Heredia inspeccionar no alcanza. Para cambiar esta realidad es imprescindible tanto visibilizar el problema, como concientizar acerca del mismo y lograr incidir en la sociedad. La denuncia y el marco normativo se vuelven insuficientes si el trabajo infantil y la probreza estructural no ocupan un lugar central en la discusión pública.
Así, impulsó una muestra fotográfica itinerante llamada “Visible invisible”, integrada por imágenes sobre situaciones de trabajo infantil en distintas provincias argentinas.
La propuesta surgió a partir de un concurso federal y terminó convirtiéndose en una herramienta de concientización que recorrió plazas, festivales populares, espacios culturales e incluso estadios de fútbol.
La muestra pasó por Cosquín, Río Cuarto, Córdoba capital y distintas localidades del interior. A su vez, desde el Estadio Mario Alberto Kempes levantaron la bandera de la lucha contra el trabajo infantil de la mano de Talleres y Belgrano y, el alcance en las transmisiones nacionales del fútbol argentino resultó vital para brindarle relieve a esta problemática.
Las estadísticas muestran apenas la punta del iceberg y buena parte del trabajo infantil sigue debajo del radar. “Desde que es delito penal, es lógico que muchos casos se oculten. Es muy difícil medir lo que se intenta esconder”, advierte Heredia.
Y aunque reconoce avances legislativos y mayor conciencia social, Heredia cree que el problema está lejos de resolverse. De esta manera, sostiene: “Mientras la pobreza siga empujando a muchas familias a depender del trabajo de sus hijos para subsistir, el riesgo va a seguir existiendo”.
Por eso insiste en que la erradicación del trabajo infantil requiere una mirada integral. “No alcanza con castigar. Hay que acompañar, entender los contextos y garantizar condiciones de vida dignas. Si no resolvemos esas desigualdades de fondo, el trabajo infantil siempre encuentra la manera de volver”, concluye.
Descubre más desde El Milenio
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

MÁS NOTICIAS
Instituto Nuevo Milenio: 25 años construyendo
Aguamarina, con pasaporte sonoro
Río Ceballos: Cheerleading, salto internacional e impulso local
Salsipuedes: continúa abierta la campaña de castración
Salsipuedes redujo el 39% del Aedes aegypti
Unquillo: se viene un taller de animación intensivo de 80 horas en la Casona Forchieri
Villa Allende: este lunes comenzó a aplicarse el estacionamiento medido con algunas críticas
Unquillo: Planta Baja llevará a cabo la peña solidaria “Todos por Cintia”
Unquillo: este martes llega el concierto “Somos una Banda” al Teatro Municipal