24 septiembre, 2022

El Milenio

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Guardianas de la infancia

En el Día de los Jardines de Infantes y las Maestras Jardineras, El Milenio entrevistó a una de las guardianas del jardín del Instituto Milenio Villa Allende, María Laura Rolando, asistente pedagógica del Nivel Inicial.

En el Día de los Jardines de Infantes y las Maestras Jardineras, El Milenio entrevistó a una de las guardianas del jardín del Instituto Milenio Villa Allende, María Laura Rolando, asistente pedagógica del Nivel Inicial.


Cada 28 de marzo se celebra el Día de la Maestra Jardinera y el Día de los Jardines de Infantes. En esta fecha se conmemora a  Rosario Vera Peñaloza, quien fue precursora y defensora de la educación de los niños.

En el marco de esta celebración, El Milenio conversó con una de las guardianas del jardín del Instituto Milenio Villa Allende, María Laura Rolando (seño Lula), ella es asistente pedagógica del Nivel Inicial y compartió los puntos claves a la hora de educar a los más pequeños.

El Milenio: ¿Qué actividades se realizan por el festejo de dicha fecha?

María Laura Rolando: Se planificó un día en el que hay diversos juegos para los niños. Les pedimos que vinieran disfrazados, cada uno caracterizado con elementos o disfraces que tuvieran en la casa.

No es que tenían que alquilar algo, sino ser creativos en sus casas, con sus papas y mamás.

Nosotros también los esperábamos disfrazados, hubo un desfile, actividades con la maestra de música, Natalia Drazile, hicimos una merienda compartida y distintos juegos que tenían que ver con el cuerpo, el registro corporal.

EM: ¿Por qué cree que es importante que haya un Día de la Maestra Jardinera?

MLR: Más que nada para recordar a Rosa Vera Peñaloza. Ella fue la maestra de la carrera, quien creó una nueva concepción del jardín de infantes, que empieza a tener una mirada mucho más inclusiva.

Esa mirada abarca muchas más disciplinas como el arte y la música, donde empiezan a tener un valor diferente. Creo que eso es muy significativo.

EM: ¿Cuáles son los nuevos desafíos de una docente en este nuevo siglo?

MLR: Más que nada ser guías y estar ahí como atentos a las necesidades de cada niño, que son diferentes porque cada uno es único.

En ese proceso, hay que tratar de acercarles distintos tipos de información y que sean ellos quienes puedan descubrirla, descubriendo sus potenciales, sus capacidades, y desarrollando el pensamiento crítico. Que puedan abordar y resolver distintas situaciones problemáticas según sus potencialidades.

EM: ¿Cuáles son los métodos que utilizan para captar la atención de los niños?

MLR: Hoy usamos muchísimos. Principalmente, estar atentos a cómo está el grupo día a día. Ver cómo está cada uno de los integrantes. En función a eso, ir planeando cosas que tengan que ver con el interés de ellos. Preguntarles qué quieren aprender, qué quieren investigar y a partir de ahí planificar.

También, usamos mucho las técnicas de diferentes corrientes pedagógicas. Hoy se utiliza todo lo que tiene que ver con inteligencia emocional, el mindfulness o atención plena, el arte, entre otras.

Son un montón las estrategias didácticas que se usan.


“Creo que ha cambiado mucho el rol de la maestra. El maestro ya no es el único que enseña, sino que maestros y alumnos estamos constantemente aprendiendo y enseñándonos unos a otros”. María Laura Rolando


EM: Finalmente: ¿Cuál es el trato que considera que debería ser el óptimo para los niños de jardín?

MLR: Primero amoroso, más que nada. Un trato que atienda las necesidades particulares, que apunte a reforzar la autoestima, que es la base para que después cualquier aprendizaje se vuelva significativo.

Si un niño no aprende a quererse, a mirarse a sí mismo, después es difícil. Tiene muchas más herramientas si aprende a quererse para estar bien con él mismo y después que eso impacte directamente en cómo se relaciona con los demás.


¿Quién era Rosario Vera Peñaloza?

Vera Peñaloza nació el 25 de diciembre de 1873 en un pueblo de La Rioja llamado Atiles. Estudió en San Juan, La Rioja y Paraná, donde finalizó el profesorado en 1894 y obtuvo el título Superior de Enseñanza. Además estudió trabajo manual, dibujo y pintura, modelado, tejido de telares, corte y confección, grabado, ejercicios físicos y artes decorativas.

En 1898 fundó el jardín de infantes anexo a la Escuela Normal de La Rioja, el primero de una larga serie de jardines fundados en las ciudades de Buenos Aires, Córdoba y Paraná.

Desde ese momento comenzó a estudiar planes y desarrolló programas de educación preescolar, y estableció el primer modelo del jardín que, luego de profundas modificaciones, se extendió hasta nuestros días.

Luego de ocupar cargos de vicedirectora y directora, fue nombrada inspectora de las escuelas municipales y recorrió Argentina impulsando la enseñanza, dictando cursos y conferencias y transmitiendo las nuevas técnicas en la creación de bibliotecas.

Participó también del Primer Congreso Patriótico de Señoras en América del Sud, realizado en mayo de 1910 en la ciudad de Buenos Aires.

Sus principales postulados educativos fueron: la actividad creadora, el conocimiento a través del juego y la exploración. También valoró la expresión oral a través de la narración creativa de los niños y la importancia de la literatura infantil.

Falleció el 28 de mayo de 1950, a los 77 años. En su memoria, la fecha de su fallecimiento se declaró como «Día Nacional de los Jardines de Infantes» y «Día de la Maestra Jardinera» en Argentina.