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“El ajedrez no es para gente inteligente, hace más inteligente a la gente”

Raúl Grosso es ajedrecista profesional. Luego de una pausa de 30 años y tras casi quedar ciego en 2012 decidió volver al deporte que tanto amó.

Raúl Grosso es ajedrecista profesional. Luego de una pausa de 30 años y tras casi quedar ciego en 2012 decidió volver al deporte que tanto amó. En diálogo con El Milenio conversó sobre su historia, sus clases y su interés por enseñarle ajedrez a los no videntes.


Raúl Grosso conoció el ajedrez a los ocho años, cuando se quebró el brazo jugando al fútbol. Durante ese tiempo de reposo y recuperación, su padre le mostró el tablero que se convertiría en un elemento esencial de su vida.

Fue presidente de la Unión Cordobesa de Ajedrez, coordinador de la Región Centro y ha participado en diversos torneos y competencias, incluyendo uno por correspondencia, en donde “se mandaba una carta por jugaba”.

También fue parte de la elaboración de una ley cordobesa que promovía la enseñanza del ajedrez en las escuelas pero que lamentablemente nunca fue reglamentada. En este sentido, señala: “Hay materias que deberían reemplazarse con el ajedrez”.

Fue periodista de La Voz del Interior en la sección Economía, razón por la cual dejó de jugar por casi 30 años. “En esa época el ajedrez se jugaba solamente de noche y el diario se hace de 4 a 12 de la noche, entonces deje de jugar”.

Posteriormente abandonó el diario y se mudó a Salsipuedes con su micro emprendimiento personal: criar chinchillas. Actualmente dicta clases en Río Ceballos y juega ajedrez para el Club Belgrano de Córdoba.

Tiempo de Cambios

Tablero de Ajedrez para no videntes-disminuidos visuales.

En 2012 se le desprendieron las retinas y quedó casi ciego. “Estuve tres años sin hacer nada, deprimido. Después volví al ajedrez precisamente por la ceguera”. Sus amigos del mundo del ajedrez le comentaron que existía una categoría para no videntes y disminuidos visuales, por lo que en agosto de 2017 empezó a jugar y estudiar otra vez sobre este deporte. Un año más tarde salió campeón argentino en su categoría.

Sobre pasar a un nuevo estilo de ajedrez resalta: “cuesta un poco más porque no es lo mismo. En el ajedrez para disminuidos visuales uno tiene que cantarle la jugada al rival ya que no pueden ver ni la jugada ni el tablero. Las jugadas se graban por si hay algún problema, así el árbitro puede confirmarlas. Es distinto, pero no es tan complicado”.

Al principio, también le fue extraño porque no tiene un contrincante al frente, ya que cada jugador juega en una mesa y tablero individual. Entonces, cada uno tiene que mover las piezas de ambos jugadores. “Uno se confunde un poquito al principio pero no es grave”, remarca.


“Quiero devolverle al ajedrez lo que me dio a mí, y la mejor forma es enseñando”


En cuanto a la enseñanza Raúl destaca una gran diferencia entre “quienes son ciego desde nacimiento y los que quedaron ciegos después”. Por supuesto, todos juegan en la misma categoría, pero en la enseñanza es muy distinto. “Cuando se enseña se habla de, por ejemplo, diagonales. Pero los que son no videntes de nacimiento no saben que es una diagonal. Hay que empezar enseñándole que es un cuadrado, lo que son las bandas, las casillas”, expresa.

Además, explica que los tableros para ciegos distinguen entre casillas blancas y negras por la altura, siendo las blancas más bajas que las negras. En cuanto a los colores, las piezas se distinguen por un “pupito” que tienen arriba.

Mitos y verdades del ajedrez

El ajedrez, explica Raúl, es uno de los juegos menos difundidos pero que más literatura tiene. Además es el único deporte en el que un ciego le puede ganar a un vidente y que existen interfaces especiales en internet para que los ciegos puedan competir a partir de celulares o tablets.

Otro aspecto interesante de este juego es que obliga a los niños a pensar antes de tomar decisiones. “Es una regla del ajedrez que pieza tocada es pieza movida, por lo que pensar dos minutos, tres, antes de tomar una decisión táctica y estratégica es suficiente para que lo apliquen en la vida, para así no actuar impulsivamente”.

Además, señala que este deporte promueve la concentración, la memoria espacial, vinculándose con la matemática, la geometría y los cálculos.

Es muy común escuchar, que algunas personas no juegan al ajedrez “porque es muy difícil”. Sobre esa idea, Grosso expresa: “El ajedrez no es para gente inteligente, hace más inteligente a la gente”.

“Cualquier puede jugar al ajedrez. Tengo alumnas en Río Ceballos que empezaron a jugar a los 66,67 años. No sabían mover las piezas, así que imagínate vos. Es más difícil con la gente grande porque es más negada, los chicos tienen menos prejuicios”, resalta.

Pero, a nivel mental, el ajedrez es muy duro. “Perder una partida no es lo mismo que en el fútbol o en cualquier otro deporte. Perdiste vos y perdió tu cabeza, no podes echarle la culpa a nadie. Generalmente cuando uno pierde a lo mejor estás toda la noche pensando en esa partida, sin poder dormir, pensando en donde cometió el error”, señala.

¿Dónde aprender a jugar?

“Doy clases gratis porque quiero devolverle al ajedrez lo que me dio a mí, y la mejor forma es enseñando”, expresa.  Actualmente dicta clases los martes de 15 a 17hs en el Centro Jubilados y Pensionados de Río Ceballos.

Si bien estas clases están orientada a los adultos mayores, el PAMI le permite que un 20% del cupo total sean nietos o cualquier otra persona que esté interesada en aprender a jugar.

Finalmente, una de sus mayores intereses es brindar una enseñanza a disminuidos visuales de todas las Sierras Chicas. “Quiero empezar acá porque es donde vivo, pero me gustaría poder trasladarlo a Córdoba. Ese es mi mayor objetivo”.

Si te interesa jugar ajedrez o querés integrar el grupo de ajedrecistas no videntes-disminuidos visuales, podes comunicarte con Raúl al 03543-15650488.También podes visitar el sitio web de la Asociación de Ajedrecistas Ciegos Unidos de Argentina (ACUA) que brinda información permanente sobre torneos y campeonatos: http://acua.com.ar/


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