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Pinceladas para el Maestro

Se inauguraron dos frescos de cinco metros cuadrados en la Casa Museo Lino Enea Spilimbergo en honor al gran maestro del arte argentino que pasó sus últimos años en Unquillo.


Se inauguraron dos frescos de cinco metros cuadrados en la Casa Museo Lino Enea Spilimbergo en honor al gran maestro del arte argentino que pasó sus últimos años en Unquillo.


“Estoy con un grupo de excelentes artistas”. Así comenzó el discurso inaugural de la directora de la Casa Museo Lino Enea Spilimbergo, Ana Lía Schneider. Los frescos en honor a este maestro de las artes plásticas ya son una realidad y formarán parte del legado unquillense que se forjó en los jardines de este invaluable espacio donde vivió el artífice y hoy muchos otros muestran sus obras.

Los protagonistas de este proyecto que ya es una realidad y quedará en la memoria cultural de la ciudad de los artistas. Foto: elmilenio.info

Los excelentes artistas a los que destacaba Schneider son el pintor y vecino de Unquillo, Álvaro Izurieta, y Bernardo Molinas, un ítalo argentino que se dedica al fresquismo. La consigna de las autoridades del Spilimbergo fue homenajear a Lino y en ese marco se desarrolló este proyecto que marca un nuevo hito para el pueblo de artistas.

Así, el pasado seis de abril, tras un intenso trabajo de siete días, quedaron inaugurados dos frescos de cinco metros cuadrados que inmortalizan la juventud y los últimos años de vida del Maestro.

Foto: elmilenio.info

Tanto Molinas como Izurieta utilizaron la técnica Buon Fresco Italiano, la misma que usó Miguel Ángel en las icónicas pinturas de la Capilla Sixtina. Se trata de una forma de trabajo que viene sobreviviendo desde la época de Pompeya, aunque en la segunda mitad del siglo XIX fue cediendo espacio a otros métodos, hasta quedar relegada a un segundo plano. Esta técnica se distingue por utilizar pigmentos a base de agua que penetran en la cal y, gracias a ello, perduran durante siglos, ya que no se necesitan aglutinantes orgánicos, que se deterioran en pocas decenas de años.

Foto: elmilenio.info

Por esto mismo, estas obras se convierten en un hecho inédito para el arte de la región y así lo explicó Bernardo Molinas durante la presentación: “Lo rico de esta técnica es que requiere de un equipo de trabajo, mientras otras pinturas demandan mucho más individualismo sobre la tela”.

Foto: elmilenio.info

“Los frescos son bellos por sí mismos, por el maestro, pero a su vez porque a todos estos maestros los acompañaban los cuadraturistas, es decir, gente que tenía mucha habilidad para pintar, principalmente geométrica. Quizás no tenían la pasta para hacer la figura humana, pero eran excepcionales en todo lo que tenía que ver con la decoración falsa. Como acá trabajamos con un lenguaje más moderno, la cuadratura no fue necesaria”, manifestó Molinas.

Izurieta señaló: “Yo hago el Spilimbergo anciano; él vino aquí en 1959. Yo vine a Unquillo unos cuantos años después, pero soy bastante conocedor de su obra y su vida, es un mito ya para nosotros”. Foto: elmilenio.info

La emoción que conllevó el aprendizaje de esta técnica antigua y casi olvidada, aunque nueva para los artistas de la región, se tradujo también en las palabras de Izurieta: “No sé si será un gran trabajo, pero lo hicimos pensando en Spilimbergo, en darle una entrada a este Museo que invite a ver. Bernardo eligió la etapa de Lino en Buenos Aires, por eso se refiere un poco al techo de la Galería Pacífico, y yo me basé en el último tramo de su vida, su vejez y los casi diez años que pasó aquí en Unquillo”.

“Yo pinto un Spilimbergo más joven porque parto de esa pintura que hacía del campo, de campesinos; después él se va a Italia y hace algunas cosas que tienen que ver con la pintura italiana. Trabaja luego con Siqueiros y llega al esplendor de las Galerías Pacífico, el ejemplo de fresco más notable de Argentina; de los cinco pintores que hay ahí, sin lugar a dudas Spilimbergo es el más fuerte”, sostuvo Molinas. Foto: elmilenio.info

“Cada uno eligió un tema, somos muy diferentes en la estética, pero trabajar el fresco es una novedad y casi no se realizan estas pinturas en el mundo, por lo que fue un desafío atractivo”, agregó.

Muros que conectan

Además, se levantaron para la ocasión dos muros antisísmicos en el jardín de la Casa Museo sobre los cuales se colocará un techo curvo de policarbonato, luces LED y un vidrio templado para proteger los frescos del clima y del vandalismo.

“En este momento, en algunos países, con poca razón, con poca inteligencia, están construyendo muros para frenar procesos de inmigración que son inevitables. Sin ir más lejos, Italia, por ejemplo, tiene etruscos que no se sabe bien cómo ingresaron, pero hicieron una contribución a la cultura y al fresco invaluable. Hay que ver cómo se resuelve y cómo se maneja la inmigración, y no pararla en forma egoísta. Así, en algunas naciones se están levantando muros en lugar de puentes. Acá se podría decir que también estamos levantando muros, pero para la cultura”.

Futuras promesas

Vale destacar que el proyecto fue financiado por la Municipalidad de Unquillo e incluyó algunos colaboradores y alumnos de la escuela Ipem 23, que cuenta con una tecnicatura en Artes Visuales.

“Espero que esto sirva de estímulo a los jóvenes que han venido a trabajar, creo que estamos abriendo las puertas a las generaciones que vienen. Son chicos talentosos que estaban felices de poder participar en esta iniciativa y fue una de las cosechas más lindas de este evento, verlos que van despertando. De alguna forma me siento reflejado, porque yo también pasé por eso”, concluyó Álvaro Izurieta.

Periódico El Milenio y la página web www.elmilenio.info son un Proyecto Comunicativo Escolar de la FUNDACION JOSEFINA VALLI DE RISSO, que gira con el nombre de fantasía Instituto Educativo Nuevo Milenio e Instituto Milenio Villa Allende.

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