27 septiembre, 2022

El Milenio

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La presencia de Rodolfo Walsh en Río Ceballos


Bibiana Fulchieri es de Mendiolaza y persiguió leyendas urbanas cordobesas para corroborar su veracidad, durante un año entero. La presencia de Rodolfo Walsh en Río Ceballos fue una de estas.

La primera pista que la inspiraría en este proyecto fueron los pasos perdidos de Rodolfo Walsh a los pies de las Sierras Chicas de Córdoba.

La escritora, periodista e historiadora mendiolacense, Bibiana Fulchieri, presentó su libro «Cartografía de la lengua de Córdoba» sobre el paso de importantes escritores por la Provincia. Fue en el centro Cultural de la capital en el marco VIII Congreso Internacional de la Lengua Española.

Fulchieri se embarcó en una investigación que la llevó a lo largo de 6.000 kilómetros de rutas cordobesas, detrás de leyendas urbanas que tenían como protagonistas a varios de los escritores más importantes de la Argentina. El objetivo de la periodista era descubrir si eran ciertas.

La primera pista que la inspiraría en este proyecto fueron los pasos perdidos de Rodolfo Walsh a los pies de las Sierras Chicas de Córdoba.

«Comenzó como un libro modesto, un poco circunscripto a las casas museos en Córdoba»

«Acá siempre se dijo que estuvo refugiado Rodolfo Walsh, en las Sierras Chicas, que se dice que son ‘chicas’ pero que son enormes porque abarcan 250 kilómetros hasta el Valle de Punilla», describe Fulchieri a Infobae, poniendo en perspectiva la complicación de ir tras el mito. Conocidos de la periodista, le señalaron la casa donde había vivido el autor de «Operación masacre».

Tras los pasos de Walsh

La escritora, periodista e historiadora mendiolacense, Bibiana Fulchieri.

En su travesía, descubrió el dato de que una escritora local había hecho un libro sobre Río Ceballos y en un pasaje mencionaba la presencia de Walsh. La búsqueda de la escritora no fue fácil, pero Bibiana finalmente la encontró.

Al final de la charla, una sola pregunta queda dando vueltas «¿Alguna de las leyendas urbanas no era cierta?», a lo que la escritora respondió «Todas fueron ciertas. Lo que hubo fueron historias que no logré demostrar. Pero quedarán para la segunda parte».

Una foto fue la clave. «Me dijo que sí, que ella había entrado y que conocía al casero de esa casa. Ella construyó un texto al que le puso aditamentos nuevos, en el que ahondó en la vida de él ahí, en qué cosas había hecho, en qué cosas no», adelantó al medio Infobae sobre uno de los fragmentos de Cartografía de la Lengua de Córdoba.

«Comenzó como un libro modesto, un poco circunscripto a las casas museos en Córdoba, pensado para los visitantes que quizás no saben con toda la riqueza cultural con la que cuenta esta provincia, pero en el camino comenzaron a florecer, a salir y a ocurrir historias que me fueron fascinando, a abrirse un universo literario inmenso», describe el proceso por el que su libro (el que pensó en 2017) y terminó siguiendo otro rumbo.