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Cheerleading: novedad en potencia


El porrismo o cheer es un deporte basado en la presentación de una coreografía donde se fusiona baile con gimnasia. Aunque en otros países la actividad ya está sumamente instalada, en Argentina todavía está en proceso de crecimiento. Catalina Sacco nos cuenta de que se trata.


El interés de Catalina Sacco por el cheerleading surgió a partir de la afición por las películas extranjeras en las cuales esta práctica es habitual de los colegios secundarios. Dicho esto, todos seguramente recordarán a los equipos de deportistas y sus animadoras, que mediante destrezas teñían las canchas de color y entusiasmo. Pero hoy el cheer funciona autónomamente de los jugadores alrededor del mundo y comienza a crecer nacionalmente por sí mismo. En provincias como Córdoba, San Juan y Buenos Aires la práctica va ganando terreno y parece no tener techo en su desarrollo.

Sacco contaba con aquellas aptitudes óptimas para poder desempeñarse en este deporte. Con un pasado empapado por la gimnasia artística, facilidad para coordinar y sobretodo mucha actitud y ganas de trabajar en equipo, un día, allá por el año 2016, el interés se convirtió en modo de vida. Hoy Catalina forma parte de la Academia Baila Conmigo, radicada en Córdoba, y trabaja en el equipo Draco, con alrededor de 20 compañeros.

En 2017, Draco viajó a Viña del Mar, Chile, para participar en el torneo más importante de la región, el CCChile. El grupo logró proclamarse campeón en el nivel 4.2 de la categoría adulta All Stars. “Fue un logro muy grande porque pudimos ser campeones en un país extranjero donde el deporte está muy desarrollado”, señaló Sacco.

¿Qué es el cheer?

El cheer es la presentación en grupo de una coreografía de dos minutos y medio aproximadamente. Los elementos básicos son la gimnasia de suelo, momento dónde se puede visibilizar en mayor medida las destrezas de los deportistas, las elevaciones, que pueden realizarse tanto en dupla, como de a cuatro o cinco personas, las pirámides cómo se denomina a aquellas elevaciones en conjunto conectadas por brazos y pies, y, por último, los lanzamientos donde algún integrante realiza una figura en el aire y posteriormente cae en brazos de quienes actúan como soporte. Todo esto sin olvidar la parte del baile y los motions o movimientos desplazatorios dentro de la composición.

Los equipos pueden estar conformados por all girls –todas mujeres-, all men –todos hombres- o coed –mixtos-.  Sacco comentó que en los inicios predominaban los grupos enteramente masculinos, debido a que aquellos jugadores que quedaban fuera del fútbol americano se convertían en animadores, hasta que más tarde, sobretodo a raíz de las guerras que exigían el reclutamiento de varones, se comenzó a propagar la animación hacia el ámbito femenino.

Dentro de cada equipo se localizan diferentes posiciones, según características físicas y habilidades de cada miembro. Los flyers son aquellos integrantes de contextura más bien pequeña y liviana, que puedan volar fácilmente por el aire. Para impulsar a la flyer y solventar su caída están las bases, que deben ser sobretodo fuertes. Y, por último, los spotters, divididos en back spot y front spot, que colaboran con las bases en el levantamiento y dan equilibrio a la flyer. Sin embargo, la idea siempre es que todos sepan desempeñarse correctamente en cada función.

Actualmente, el cheer ya es considerado deporte extremo e incluso cuenta con competencias a nivel mundial, como The Cheerleading Worlds. “En Argentina todavía no está muy desarrollado, entonces son pocas las competencias, mientras que, en otros países como Chile o Estados Unidos, son 10 competencias al año y selectivos para armar las selecciones para un mundial”, indicó Sacco.

Respecto a la difusión en la región sentenció que, si bien muchas provincias ya lo practican, “sigue siendo chico” pero aseveró que el deporte en sí está creciendo un montón ya que “varias localidades quieren sumarse a los torneos oficiales”. Asimismo, aseguró que en la academia donde práctica cada vez hay más inscriptos e incluso eso puede entreverse durante las competencias.

Un día típico como animador

Dentro del cheerleading hay diferentes categorías y niveles simultáneamente. El nivel está basado en las dificultades que puede sortear cada miembro y el equipo en general y a su vez, éstos se dividen en categorías por edad, por lo que cada nivel cuenta con determinadas divisiones etarias.

Las categorías son Youth de 5 a 11 años, Junior de 5 a 14 años, Senior de 10 a 18 años, Open de 17 años en adelante, mientras que los niveles son hoy en día seis y el séptimo está en desarrollo.

Los integrantes de cada equipo dedican generalmente tres días a la semana para entrenar y perfeccionar sus rutinas. Dos entrenamientos se basan puramente en efectuar elevaciones, saltos, coreografías, pirámides y lanzamientos, mientras que un día a la semana es exclusivamente de gimnasia.

“En los días de coreografía a veces metemos un poco de gimnasia, en un estilo coordinado entre todos, mientras que el otro día donde nos enfocamos en gimnasia individual, cada uno repite la cantidad de veces necesarias hasta que algo le salga bien”, explicó Catalina y agregó: “obviamente tenés un profesor a cargo que te da los complementos necesarios para que te salgan las cosas. Después lo que aprendiste ese día lo llevas a los entrenamientos donde practicamos en equipo y se mete esa habilidad a una coreografía, a una rutina”.

Cada jornada comienza con una entrada de calor, trabajando en duplas, que es lo más “complicado” del deporte y que suma mucho puntaje en las competencias. Luego se prepara una habilidad y se la trabaja durante todo el entrenamiento. “Si estamos a principio de año donde no hay competencias cerca, se empiezan a probar habilidades y después definirla más adelante, practicarla bien y meterla a la rutina”, añadió la porrista. Finalmente, pasadas las 2 horas y media de práctica, se procede a la elongación.

Ramificaciones… ¿y riesgos?

“El cheerleading es uno solo”, comenzó aclarando Catalina, para después pasar a explicar los diferentes tipos de este deporte. En primera instancia, se puede dividir entre cheerdance, donde predomina el baile antes que las elevaciones, mientras que en el clásico hay más elevaciones.  Por otra parte, se encuentra el cheer school, que es una categoría específica en la que solo compiten las escuelas de aquellos países donde la práctica está en boga. Y, otra modalidad es el cheer adaptado, orientado a personas con diversas discapacidades, con la idea de competir entre ellos, en igualdad de condiciones.

En cuanto a los riesgos que puede acarrear el cheerleading, cabe aclarar que son múltiples las lesiones que pueden ocasionarse para los que decidan dedicarse a esto. Las más frecuentes vienen de mano de la gimnasia, ante la posibilidad de caer mal de un salto o destreza, los tobillos, codos y las articulaciones están en un riesgo podría decirse constante. Además, los flyers por norma no pueden tocar el piso, pero a veces es inevitable, implicando peligro tanto para ellos como para las bases.

Luego de hacer un repaso por lo básico de esta novedad en la región, que tantos aficionados tiene en otras partes del mundo, Sacco cerró su diálogo con El Milenio manifestando sus ganas de progresar con su equipo hasta llegar al Mundial de Clubes. Su sueño es lograr representar en un buen papel a Argentina.

Asimismo, desde Draco desean seguir aumentando el nivel y poder presentarse en futuros torneos en un nivel 5, una apuesta que ya hicieron en el 2018 y no salió como esperaban ya que una flyer cayó al piso, “eso es un descuento muy grande de puntos en las competencias”, declaró la deportista y complementó con que se habían preparado muy bien a pesar de ese error, por lo que para el 2019 tienen muchas expectativas.

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