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El milenio

10 años conectando Sierras Chicas

Un ejemplo a seguir


Lucía Guzmán tiene 27 años, es no vidente y locutora nacional. Para muchos, esto es un gran obstáculo, pero para ella no. Frente a las dificultades, siempre sigue adelante y nunca le hace caso al famoso “no podés”.

“Creo que el día en que deje de disfrutar lo que hago, de esa sensación mágica que tiene la radio, va a ser el punto donde me tenga que retirar”.

Lucía Guzmán ha emprendido numerosos proyectos relacionados a los derechos de las personas no videntes, como lo fue la colocación de un sistema braille en las calles de Villa Allende junto a los alumnos de la escuela Juana Manso, para hacer de la ciudad algo más inclusiva y accesible. Se destaca por su iniciativa, su espíritu emprendedor, de lucha y un continuo “no me rindo”.

La comunicación ha sido su gran bastión para dar batalla a las vicisitudes de la vida, llegó a obtener su título de Locutora Nacional y desde ese lugar, donde el receptor es el invisible, su voz se ha convertido en referente de los derechos de las personas no videntes, tanto en la ciudad como en la región. Y también, en su pasión.

El Milenio: ¿Cómo surge la relación con la locución?

Lucía Guzmán: De chica siempre escuchaba radio, me crié con ella, pero en aquel entonces no era algo que quería hacer, porque iba a dedicarme a ser profesora de inglés. Después, cuando estaba en cuarto año del secundario quise ser Licenciada en Comunicación Social, porque me gustaba el periodismo de espectáculo y los conflictos de guerra, pero al haber materias muy visuales no me lo podían explicar y pensé en hacer locución.

Ingresé en un curso y descubrí que me gustaba mucho la vocación y sobretodo me divertía. Y cuando ingresé a trabajar en la Radio de la Villa, a hacer la pasantía, me terminó de convencer, porque es un mundo donde se está detrás del micrófono y no se sabe a cuántas personas se llega. Hay un contacto con la gente que no lo puedo dimensionar.

EM: ¿Tuviste momentos difíciles u obstáculos en tu carrera?

LG: No tuve obstáculos, lo único que se puede considerar una traba fue que, al pedir que se digitalizaran los libros, éstos tardaron mucho tiempo, pero luego con la agilización los hacían mucho más rápido. Había materias en la facultad donde escribía con computadora y realizaba parciales con pendrive. En la radio tampoco hubo obstáculos, porque utilizaba mi celular para leer las noticias y también usaba mi cuaderno para que las noticias pudieran ser leídas en la radio.

EM: ¿Recibiste ayuda en tu carrera universitaria o laboral?

LG: Mi familia me apoyó bastante, además para entrar a la facultad también me ayudaron mis compañeros de radio, ellos me impulsaron y me acompañaron durante el proceso universitario. E incluso, dentro de la carrera, los profesores siempre estaban muy predispuestos a darme la ayuda que necesitara.

EM: ¿Cuáles consideras que fueron tus logros más destacados como profesional? ¿Qué puertas te abrió Sierras Chicas?

LG: Son varios, uno de mis logros más importantes es que pude conducir el Festival de los Sentidos en Río Ceballos, fue el primer evento que conduje en mi vida. Otro de mis logros fue grabar los spots para la Municipalidad de Villa Allende, que se relaciona con las oportunidades que me ofreció Sierras Chicas. Creo que el logro más importante es haber llegado hasta donde estoy hoy y ahora. También, un lindo recuerdo es que con el apoyo de la municipalidad y los chicos del colegio Juana Manso, logré cumplir el Proyecto de Señalética Braille en las calles de la ciudad.

“Hay que empezar a vivir y lidiar con los obstáculos para saber si uno logra el objetivo o no”.

EM: ¿Te considerás una referente?

LG: No me siento modelo a seguir para nadie, porque creo que hago lo que cada persona, ya tenga una discapacidad o no, debería hacer: plantearse metas, sortear obstáculos y después cumplirlas para poder llegar. Igual, mucha gente me lo reconoce, y eso tiene que ver con que a la discapacidad se la ve desde la falta de información, donde pensamos a la personas por sus capacidades y no como personas.

EM: ¿Qué consejos les darías a las personas que buscan hacer lo que les gusta?

LG: Les diría que se propongan metas cortas, que tengan claro lo que quieren y a dónde quieren llegar. Y si ese objetivo es a largo plazo, que no se queden ante el primer obstáculo y no se limiten, sino que aprendan de eso y busquen cómo sortearlo, encuentren ayuda si es necesaria.

Uno de los caminos fundamentales es reconocer cuando uno necesita ayuda en algo, saber agradecer a los que te ayudaron y a los que van a ayudar en el camino. Hay que saber que se puede y que vamos a tener muchos obstáculos en la vida, pero hay que buscar las formas de superarlos, eso los va a llevar a lo que realmente quieren y los hace feliz. Deben ir de a poco y paso a paso.

Si se ponen un límite, el único que se está frenando es uno mismo. Hay que empezar a vivir y a lidiar con los obstáculos para saber si uno logra el objetivo o no.

EM: ¿Pensás en ejercer la locución toda tu vida?

LG: Supongo que a la locución la voy a hacer toda mi vida, pero tengo proyectos paralelos como dedicarme al canto, ahora soy parte del coro municipal. Pero, me gustaría el día de mañana tener un programa de televisión o un canal de YouTube, todo ligado a lo mismo. Creo que el día que deje de disfrutar lo que hago, de esa sensación mágica que tiene la radio, va a ser el punto donde me tenga que retirar.

EM: ¿A dónde te gustaría llegar profesionalmente?LG: Como objetivo por delante, algún día me gustaría conducir un Cosquín o un Festival Nacional de Chamamé en Corrientes. Me gustaría tener un programa de televisión, pero no estoy trabajando en nada de eso, sólo me estoy dedicando a proyectos que tiene que ver con ayudar a que la ciudad sea un poquito más accesible y poder convivir.

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