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El milenio

10 años conectando Sierras Chicas

Un proyecto escolar a favor del ambiente


Desde el Instituto del Espíritu Santo lanzaron un programa de estudio de las cuencas dentro de áreas protegidas serranas. Los alumnos, a cargo de Sabrina Villalba, tienen el propósito de brindar herramientas para futuras intervenciones ecológicas.

“Lo importante es que el trabajo llegue a alguien para planes de acción o planificación”.

La calidad del agua y, por ende, la salubridad que esto implica son fundamentales para el desarrollo y bienestar humano. Una manera de determinar las condiciones en las que se encuentran los espejos de agua es mediante los macroinvertebrados acuáticos, que son animales, lo suficientemente grandes para reconocerse a simple vista, sin necesidad de tecnología exorbitante para hacer las observaciones y las identificaciones de la taxonomía.  Algunos de éstos requieren agua de buena calidad para sobrevivir, mientras que otros, en cambio, resisten, crecen y abundan cuando hay contaminación. A partir de un estudio minucioso sobre los diferentes órdenes de macroinvertebrados que pueden hallarse en las cuencas de la región podrá inferirse el estado en que se encuentran las mismas.

En este desafío se embarcaron los alumnos de sexto año del Instituto del Espíritu Santo, junto a Sabrina Villalba, bióloga y actual docente de la cátedra Metodología de la Investigación en Ciencias Naturales. En el marco de la materia, hace ya cuatro años, la profesora lleva a cabo un proyecto de relevamiento de la calidad de agua en dos arroyos de la localidad de Río Ceballos.

Una vez al mes, durante todo el año, los estudiantes salieron en busca de mediciones, estableciendo un muestreo que sirvió para el análisis posterior. “Es un esfuerzo grandísimo de trabajo”, señaló la bióloga. Jornadas de trabajo en el exterior, para luego ensimismarse dentro de un laboratorio, fueron algunas de las fases que atravesaron a los chicos en la cosecha de este proyecto.

En una primera instancia, el equipo volcó la tarea dentro de los arroyos Colanchanga y Mal Paso, pero luego, por cuestiones climáticas sobretodo, se mudaron del Colanchanga hacia el arroyo Los Guindos, que contaba con un caudal óptimo debido a las inundaciones de 2015.

Así, actualmente están trabajando dentro de las aguas de dos áreas protegidas, una provincial que es la Reserva Hídrica Natural Parque La Quebrada, donde se encuentra Los Guindos, y la Reserva Hídrica Municipal Los Manantiales, que da lugar al Mal Paso. “Lo importante es que el trabajo llegue a alguien y que la gente pueda tener información para planes de acción o planificación dentro de las áreas protegidas”, comentó Villalba.

EM: ¿Cómo es la técnica utilizada?

SV: La técnica que utilizamos es bastante casera. Es una técnica adaptada de otros trabajos científicos, pero básicamente es utilizar una red que se llama red cuadrada, que es un cuadrado de metal o madera, que tiene un tul o una tela similar, que pueda filtrar fácilmente, ese cuadrado es de 1×1 metro. Se introduce en el arroyo corriente abajo, y uno de los chicos se pone corriente arriba cosa de remover el sustrato y todo lo removido la misma corriente lo lleva a la red. Eso se levanta y se mete en un frasco con alcohol 70%, se lleva al laboratorio y ahí se hace la separación de los macroinvertebrados, luego la identificación y se cuentan cuántos hay de cada orden.

EM: ¿De qué manera los macroinvertebrados pueden determinar la calidad de los arroyos de Río Ceballos?

SV: Son bioindicadores, sirven para identificar qué está pasando en el ambiente, como los anfibios, las algas, muchos organismos. Usamos estos porque son fáciles de trabajar e identificar. Además, se los encuentra durante todo el año a estos bichos y al tener la metamorfosis se los puede trabajar en estado de larva, dependiendo las etapas de vida se los puede trabajar igualmente. La característica a indicar es que, en la presencia o ausencia de ciertos grupos, hay grupos que son tolerantes a contaminantes y otros grupos que no, esto nos da un indicio de lo que puede estar pasando. Entonces, no se habla de potabilidad, sino de contaminantes.

EM: ¿Cómo sería el estadio ideal de las aguas a partir del trabajo con los macroinvertebrados?

SV: Eso va a depender de los grupos que encontremos, cuanta más riqueza de los órdenes que indican pocos contaminantes es mucho mejor. Hay órdenes poco tolerantes que indican media y alta calidad del agua, quiere decir que si hubiera contaminantes no estarían. El grupo plecóptera, por ejemplo, no lo hemos encontrado nunca, y lo ideal sería que estén. El trabajo se realizó en tres sitios, zona alta, media y baja. En la parte alta no hay intervención del hombre, en la media no hay tanta, pero hay, y la baja es zona urbana. Entonces, la idea era comparar, además, de entre arroyos, dentro de los arroyos mismos.

EM: ¿Cuál es la trascendencia a nivel local de esta temática?

SV: Desde el año pasado la Reserva Los Manantiales ha tomado mucho auge desde la dirección de ambiente –actualmente secretaría- por la contratación de guardaparques y dar un entorno de planificación a la reserva. Además, se inició un proyecto de restauración ecológica que está a cargo de Elisa Sosa, me he puesto en contacto con ella y han surgido cosas, como la cruzada de Sierras Chicas, donde nosotros hemos trabajado en la parte de educación, además de investigar. Y este año, le dimos un pasito más al proyecto, que fue no sólo quedarnos en el cole, sino salir y fuimos al Encuentro de Áreas Protegidas de la provincia de Córdoba, como la primera instancia de difusión, fueron dos chicas de sexto a presentar el trabajo con resultados del año pasado. Y también estuvimos en la Feria de Educación Ambiental de este año, haciendo nuestra exposición.

EM: ¿Qué resultados obtuvieron?

SV: Más allá de que hay cosas que no podemos comparar por condiciones ambientales diversas, a grandes rasgos, los resultados arrojaron que la calidad es de nivel medio. De todas formas, se puede inferir, no concluir.

Si estuvieran los plecópteros indicarían una buena calidad de agua. Sumado a que faltan otras características, porque no sólo se puede medir con macroinvertebrados. Es necesario también medir condiciones físico- químicas, el pH, la temperatura, el oxígeno disuelto, el caudal, todo esto acompaña la vida de los macroinvertebrados adentro del agua y eso ayuda a definir con mayor énfasis la calidad.

Encontramos órdenes, dependiendo del lugar, y de los grupos que indican buena calidad encontramos 4, hay un grupo que estamos en duda sobre cómo tomarlo, porque hay autores que indican una cosa y otros otra cosa, así que seguimos decidiendo cómo tomar ese dato viendo mayor bibliografía.

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