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Victorio Marquiselli: “Maduré mucho en este último tiempo y eso hace la diferencia”

El tenis como objetivo número uno y la certeza de pelear por lo que quiere hasta el final. Victorio Marquiselli es una de las esperanzas del tenis nacional y su proyección deportiva crece año a año.

  • Por Redacción El Milenio. periodico@elmilenio.info
  • Ignacio Martínez y Gabriel Zambrano. 4°A IMVA.
“Estoy buscando el salto directamente a profesionales, creo que puedo hacerlo, que estoy a la altura y ya tengo las herramientas para enfrentarme a esa realidad”, admitió Victorio Marquiselli.

Hace menos de dos años, Argentina logró consagrarse por primera vez como campeona de la Copa Davis, uno de los torneos con más tradición en la historia del deporte mundial. Nuestro país pasó años deambulando entre el favoritismo y la decepción, en un torneo que se le presentaba esquivo, aún a costa de la enorme plataforma de talento tenístico originada en nuestro suelo.

Pasada la euforia por el gran mérito de alcanzar la tan deseada ensaladera de plata, llegaron los análisis más medidos, que luego se convirtieron en urgentes, respecto a la realidad de nuestro tenis. Días atrás, el nuevo capitán del equipo de Copa Davis, Gastón Gaudio, afirmó que el desarrollo del tenis juvenil argentino atraviesa “su peor momento histórico”.

En ese contexto, nuevas figuras como Victorio Marquiselli dan batalla sin dudar un solo segundo, buscando sponsors y oportunidades, recorriendo el país para poder insertarse en el durísimo circuito mundial. Sus armas: talento y sacrificio.

El Milenio: ¿Por qué empezaste a jugar al tenis?

Victorio Marquiselli: Empecé a jugar primero que nada por mi viejo, que jugaba mucho, cuando era chico entrenaba todos los días. Pasó que una vez me llevó y a mí me alucinó desde un principio. Comencé a ver los partidos en la tele, a practicarlo todo el tiempo, a aprender y nunca más paré.

EM: ¿Qué edad tenías cuando pasó esto?

VM: A los cuatro, cinco años empecé a jugar y ya desde los tres iba clases. Mis primeros recuerdos son esos, mi interés por el juego, la raqueta en mano, los días acompañando a mi papá.

EM: ¿Buscás o tenés alguna referencia en el tenis, desde lo técnico o lo conceptual?

VM: Desde mi punto de vista lo que hay que imitar de los grandes jugadores es el comportamiento. Con esto no me refiero sólo a cómo se portan sino a cómo piensan, como responden ante distintas situaciones que les va presentando el juego. Después, es tema técnico o los golpes para mí, es algo muy personal, depende de cómo lo vas trabajando y lo vas sintiendo a lo largo de tu trayectoria. Es complicado imitar golpes y muchas veces puede ser hasta contraproducente, cada uno tiene que ir trabajando sus movimientos en función de las propias virtudes y falencias. Lo más importante es ver de qué manera se desarrolla un jugador en los diferentes momentos del partido, eso es lo que más observo de los profesionales.

EM: ¿Qué aspectos de tu juego son los que te permitieron llegar a este punto en tu carrera?

VM: Yo creo que estoy donde estoy por la dedicación y el trabajo que le pongo todos los días. Eso me permitió mejorar mi técnica en relación a años anteriores, cuando no era tan eficaz por ese lado. Ese esfuerzo me hizo volver más sólido mentalmente, y por ahí pasa el 70 por ciento del poder de un tenista. Se pueden ganar muchos más partidos desde la mentalidad, porque eso te permite solucionar escollos que te van apareciendo en cada juego. A mi parecer, maduré mucho en este último tiempo y eso hace la diferencia.

EM: ¿Cómo llevás el tema del estudio en combinación con el ritmo de competencia que afrontás?

VM: La verdad es que se complica mucho, yo entreno prácticamente todos los días, todo el día. Hago doble turno, arranco a la mañana desde las 8 hasta las 12hs y durante la tarde continúo cuatro horas más. Opté por cambiar y estudiar a distancia, para permitirme, al menos, organizar mis tiempos e ir manejando algunos plazos. Cuando sólo entreno, busco la manera de estudiar siempre, pero ya cuando arranco una gira, las jornadas se hacen más largas o directamente voy de un lado al otro para afrontar torneos. Estudiar a distancia me ayuda a equilibrar la balanza, cuando no tengo que competir.

EM: ¿Cuáles serían los siguientes pasos a seguir en tu carrera? ¿Existe la posibilidad de competir en ‘juniors’ a nivel internacional?

VM: Bueno, yo vengo jugando todo lo que es la categoría ‘menores’ a nivel nacional. Después hay dos opciones que se pueden tomar. Una de ellas es saltar directamente al profesionalismo, jugando clasificatorios para entrar a distintos torneos. Dentro de ese marco entrás en el ranking oficial ATP a medida que vas ganando algún partido.

La otra puerta, que sigue la mayoría a mi edad, es jugar a nivel junior, que sería lo que estoy haciendo ahora, solo que a nivel internacional. En ese caso se accede a un ranking mundial para menores de dieciocho años. Por mi parte, lo que estamos buscando, junto con mis entrenadores y mi familia, es lograr el salto directamente a profesionales, porque creemos que puedo hacerlo, que estoy a la altura y ya tengo las herramientas para enfrentarme a esa realidad.

En el complejo momento que atraviesa la Asociación Argentina de Tenis, los fondos para selecciones ya no aparecen y los recursos destinados a potenciar el talento joven brillan por su ausencia.

Aun así, una serie de formadores de calidad han logrado empardar, en conjunto con algunos jugadores de excepción, las enormes distancias que nos separan de otras naciones donde la competencia interna se eleva a un nivel muy similar al del circuito profesional.

Marquiselli tiene a su favor un enorme rodaje para su corta edad y capacidad suficiente como para imponerse ante situaciones adversas. El resto lo contestará el deporte.

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