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¿Para qué sirve el ajedrez en educación?

Leontxo García, ajedrecista y comunicador dice muy a menudo que “el ajedrez es el mejor gimnasio para la mente”. En el marco del 5to Festival de Ajedrez del Instituto Milenio Villa Allende, Periódico El Milenio comparte la visión de este gran deportistas en la materia, quien responde a la siguiente pregunta: ¿Para qué sirve el ajedrez en educación?

Lo más emocionante del ajedrez es su enorme valor como herramienta educativa”. Así lo afirma Leontxo García, periodista especializado en ajedrez desde hace más de 30 años. Ajedrecista de competición desde los 14, todo indicaba que se dedicaría profesionalmente a este deporte.

En 1983 su carrera dio un giro definitivo cuando el diario vasco ‘Deia’ le propuso cubrir un histórico duelo en Londres: el de los ajedrecistas rusos Gari Kaspárov y Víktor Korchnói, en pleno fin de la Guerra Fría. Así descubrió su vocación periodística y desde entonces ha consagrado su vida a la divulgación del ajedrez como corresponsal, presentador de televisión, redactor y conferenciante en más de una veintena de países.

  • “En el ajedrez, el que pierde es el que más aprende. Y eso es un gran recurso educativo”. Leontxo García

Es autor del libro ‘Ajedrez y Ciencia, pasiones mezcladas’, y en 2011 fue galardonado con la Medalla al Mérito Deportivo. Ante los mitos de que el ajedrez es ‘aburrido’ y ‘solo para gente inteligente’, Leontxo responde contundente: “Hay pocas cosas tan divertidas y que a la vez transmitan tantos valores y habilidades como el ajedrez. No hace falta ningún tipo de inteligencia especial para jugar”.

Tras 25 años como colaborador de ‘El País’, en la actualidad es autor de la sección ‘El rincón de los inmortales’, el espacio que este diario dedica al ajedrez. En los últimos años se ha centrado en llevarlo a las aulas como recurso pedagógico.

Según afirma, “el ajedrez aporta innumerables habilidades cognitivas a los niños, como el pensamiento autocrítico, el control del primer impulso, la empatía y el pensamiento flexible, entre otras”.

Para tomar nota.


03:28 – La verdad es que yo soy muy privilegiado. Mi vida es una especie de colección de privilegios, porque tengo la enorme suerte de poder dedicarme profesionalmente a varias cosas que me apasionan, no solo al ajedrez. El ajedrez fue el principio. Empecé a jugar medio en serio hacia el año 1972 o por ahí, pero a través del ajedrez, bastante tiempo después, conocí el periodismo y la comunicación en general, y eso fue maravilloso. A través del ajedrez y del periodismo estoy viajando con mucha frecuencia. Desde el año 1975 he conocido cerca de 100 países, viajo como la mitad del año y sostengo que viajar es la mejor escuela de vida. Y a través de esa combinación de ajedrez, periodismo y viajes conocí la educación y, concretamente, la educación innovadora.


04:29 – Lo bueno que tiene dedicarse a formar a docentes en el ajedrez educativo es el efecto multiplicador, o en las conferencias que doy yo solo: pues claro, cada uno de los docentes a los que estamos contribuyendo a formar va a formar a su vez en los siguientes a centenares o miles de niños, con lo cual, al multiplicar, salen millones de niños. Y eso es algo realmente muy estimulante para alguien como yo. Y luego, ahora mismo no quiero dejar de citarlo, tengo otro gran privilegio. Estoy dirigiendo un equipo con seis compañeros magníficos que estamos elaborando una obra para la editorial Santillana, que es un libro de texto sobre ajedrez educativo, que creemos, modestia aparte, que va a marcar un antes y un después.


06:19 – ¿Qué es el ajedrez? Es una de las preguntas más difíciles que alguien me puede hacer, curiosamente, porque eso da para una tesis doctoral. Pero, resumiendo mucho, el ajedrez puede ser simplemente un juego muy divertido y punto, que se puede practicar desde los 3 años hasta los 103. Puede ser un deporte si te lo tomas muy en serio y quieres competir incluso a alto nivel, puede ser un deporte competitivo muy exigente. Pero a partir de cierto nivel, aunque no llegues a ser profesional, eres un jugador de alta competición, puede ser un arte también, puedes conseguir crear belleza en tus partidas. Y entonces, muchos aficionados de todo el mundo, cuando vean esa partida, van a sentir algo parecido a lo que siente un melómano cuando escucha la Novena de Beethoven o a un amante de la pintura cuando ve Las Meninas de Velázquez. También tiene algo de ciencia, porque la forma de prepararse de un jugador de alta competición, aunque no sea profesional, insisto, se parece un poco a la manera de trabajar de un científico: el principio de prueba y error, etc. Pero lo que más me apasiona a mí últimamente del ajedrez no es ninguna de esas cuatro cosas que he dicho, es su enorme utilidad como herramienta pedagógica.



07:39 – En cuanto a la historia del ajedrez, los historiadores no se ponen todavía muy de acuerdo. Los restos arqueológicos proceden del siglo VI más o menos, o sea, tiene más de 1500 años de historia documentada. Se supone que nació más o menos en un país cercano a lo que hoy es la India, de allí pasó a los persas, que sería lo que es hoy Irán, y lo que sabemos con total seguridad.


09:01 – Y la principal diferencia entre el ajedrez moderno y el antiguo, o arábigo, es que el ajedrez arábigo no tenía ninguna figura femenina. Los españoles añaden la dama y, además, que es lo realmente esencial, convierten a la dama en la pieza más poderosa del tablero en cuanto a sus movimientos, lo cual le da un enorme dinamismo al juego y revoluciona por completo el juego del ajedrez. Son los españoles, por su poderío político y militar de esa época, quienes llevan el ajedrez a América y a buena parte de lo que hoy entendemos por Europa. Y el primer campeón del mundo oficioso es un cura español, muy cercano al rey Felipe II, que se llamaba Rui López de Segura.


14:13 – Y, ¿qué les dirías a aquellos que piensan que el ajedrez es un juego aburrido y difícil? Agradezco mucho este tipo de preguntas porque me sirven para desmontar bulos completamente absurdos que hay muy extendidos por el mundo. Si tuviera que contestarte solo en diez segundos te diría: “El ajedrez no puede ser aburrido porque los niños hiperactivos se divierten mucho con él. Y, por tanto, si un niño hiperactivo se divierte mucho jugando al ajedrez, es imposible que sea aburrido”. Esto que acabo de decir, aparte de un buen titular, es algo muy interesante desde el punto de vista científico. Aquí mismo en Madrid, hay un psiquiatra, Hilario Blasco, que está recetando ajedrez todos los días a sus pacientes con TDH, hiperactivos, con déficit de atención, etc., en el Hospital Puerta de Hierro y es el autor de un estudio científico, publicado internacionalmente con todas las bendiciones, donde llega a conclusiones asombrosas. Las conclusiones son: en los casos leves y moderados de TDH, o sea, hiperactivos, etc., el ajedrez puede sustituir a los fármacos; en los casos más graves, puede reducir la dosis.


15:30 – Ahora, si la pregunta la cambiamos un poco y decimos: “¿El ajedrez tiene que gustarle a todo el mundo?”. No, evidentemente no. Puede no gustarte. Si te gusta, entonces, lo que yo te garantizo es que no te vas a aburrir durante toda tu vida. Una cosa es el ajedrez deportivo y otra cosa es el ajedrez como herramienta educativa. Puede aburrirte o no interesarte la alta competición, eso es muy normal, pero no conozco ningún caso de un alumno que se aburra en clase cuando su maestro o maestra están utilizando el ajedrez como herramienta educativa, siempre y cuando esos maestros estén bien formados. Es decir, el caso que mejor conozco es el de mi compañera profesional, Lorena García, que utiliza, por ejemplo, piezas de colores o hace que jueguen al ajedrez en un gimnasio y los niños pueden jugar tumbados o pueden jugar sentados o juegan por equipos o por parejas, con juegos combinados con dos tableros a la vez, donde las piezas que se comen de un tablero pasan al otro… Esos niños se están divirtiendo.


17:31 – ¿Qué tipo de capacidades, en los niños, crees que desarrolla el ajedrez? Los alumnos de ajedrez educativo desarrollan más su inteligencia que los otros, en general, en múltiples parámetros, incluida la inteligencia emocional. También mejoran su rendimiento académico, en general, pero, sobre todo, en dos áreas que son matemáticas y comprensión lectora. Esto está incluso científicamente demostrado. Además, hay muchísimas otras cualidades, podríamos hacer una lista de cuarenta o cincuenta, pero, por citar solo una, saber ganar y perder, en el ajedrez se desarrolla de una manera muy especial porque tú, en el ajedrez, más que en ningún otro deporte, no puedes echarle la culpa de tu derrota ni al árbitro, ni a que está lloviendo, ni a que el terreno está embarrado. La suerte prácticamente no influye. Por tanto, en ajedrez, el que pierde es el que más aprende. Si yo juego una partida ahora contigo, con Bernardo, y tú me ganas, entonces, lo primero que yo voy a hacer es preguntarme por qué he perdido. Yo me voy a ir a al hotel o a mi casa pensando: “¿Por qué he perdido hoy?”. Evidentemente, porque Bernardo ha jugado mejor que yo, sí, pero ¿dónde me he equivocado?, ¿qué tengo que hacer la próxima vez para no cometer un error como ese? Es decir, estoy desarrollando el sentimiento, el pensamiento autocrítico de una manera muy intensa. Si yo juego al ajedrez con frecuencia, estoy haciendo eso muy frecuentemente. No me cabe duda alguna de que ahí podemos hablar de transferencia, es decir, que eso que me está desarrollando el ajedrez es transferible a la vida real y yo voy a ser autocrítico en mi vida normal ante cualquier situación porque tengo una especie de músculo automatizado en mi cerebro para ser autocrítico. Pero, en fin, la lista de virtudes, valores y habilidades que desarrolla el ajedrez es muy larga.


19:40 – Quería saber tu opinión sobre si en todos los colegios debería enseñarse ajedrez y si debería ser una asignatura. ¿Debería ser una asignatura? No necesariamente, entre otras razones, por una cuestión pragmática. Imagínate, Enrique, que ya hemos convencido al director de tu centro de que el ajedrez es una herramienta pedagógica magnífica, pero entonces surge la pregunta del millón. Vale. Y, ahora, ¿qué leches quito yo del currículo para meter Ajedrez? Enorme problema. Es mucho mejor, desde el punto de vista pragmático, pero también desde el punto de vista educativo, empezar utilizando el ajedrez como herramienta transversal, por ejemplo, en inteligencia emocional o interdisciplinar, por ejemplo, en matemáticas, en lengua, en historia, en lengua extranjera, en educación física, etc. Si después de uno o dos cursos de emplearlo de esa manera, los docentes, la dirección del centro, los padres y, evidentemente, el alumnado, están muy contentos, lo que suele ocurrir en algunos centros es que, entonces, deciden que además tenga su hora propia, que se puede enfocar de múltiples maneras. Por ejemplo, en secundaria, puede tener mucho sentido que el ajedrez tenga una hora propia para trabajar el pensamiento crítico o el pensamiento flexible, la solución de problemas o de conflictos.


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