Hace unos años, la vida de Nicolás Garcias dio un giro particular, casi de película, ya que, al llegar a Madrid en búsqueda de trabajo, la gente lo empezó a confundir con Melendi, un gran artista asturiano. Desde ese momento, supo que podía aprovechar la oportunidad y se animó a ser su imitador.
- Por Julieta Santo. FCC-UNC. periodico@elmilenio.info
- Tomás Touriño y Nazareno Avellaneda. 4°B IMVA.
- Pablo Rakowitz y Agustín Lossio. 4°A IENM
[dropcap]N[/dropcap]icolás Garcias tiene 38 años. Nació en Unquillo, pero hoy vive en Barcelona. Sus actuaciones como imitador de Melendi, un famoso cantante de Asturia, lo llevaron por toda España. Así, llegó a importantes programas de radio y televisión, brindando entrevistas y participando de concursos de talentos, convirtiéndose en protagonista de una aventura inesperada.
De Unquillo, pasando por México y llegando a los escenarios españoles, cuenta a El Milenio que sueña con ir por mucho más y, para los esperanzados en tener la misma suerte, asegura: “todas las personas en el mundo tenemos un doble”.
El Milenio: ¿A qué edad viajaste a España?
Nico Garcias: Primero viví dos años en México, donde cantaba canciones mexicanas y me pulí en los escenarios. A los 30 me fui a España y ahí empecé mi carrera como artista, aunque ya había dado los primeros pasos antes.

EM: ¿Cómo empezó tu carrera artística?
NG: Cuando llegué al aeropuerto de Madrid, la gente me miraba, me paraba y me pedía fotos porque me confundió con un cantante, Melendi. Después me llamó la televisión española, lo que me hizo conocido en todos los programas.
Así es como empiezo a cantar las canciones de Melendi por toda España. Me llamaron para el programa GotTalent, y para llegar tuve que pasar por muchos castings. No pasé de segunda fase, pero estoy muy contento por haber podido grabar una edición de ese show. Luego me llamaron a otro concurso de talentos, desde varios programas de radio y así se dio una cadena de sucesos.
La verdad es que el mundo de la música es muy amplio, tanto en la imitación como en el canto tenés muchos abanicos, varias ramas. Dentro de estas opciones, para mí es mucho más difícil imitar que cantar, porque yo puedo cantar con mi voz, pero para imitar tengo que copiar la voz de una persona que es totalmente diferente, en este caso un asturiano como Melendi. Por eso trabajo con una profesora de canto, para ir puliéndome. Además, este artista tiene una voz grave y la mía es aguda.
EM: ¿En qué estás trabajando actualmente y cuáles son tus proyectos a futuro?
NG: Ahora estoy trabajando en varios personajes como Joaquín Sabina, Nino Bravo, Juan Gabriel, Alejandro Fernández, Miguel Bosé, Sergio Dalma, entre otros. Estoy muy contento, cada vez más. Si tengo suerte y puedo, me gustaría hacer una gira completa por Argentina imitando. Mi próximo reto sería llegar a que me abran las puertas allá.
También estoy pensando en largar, posiblemente el año que viene, una canción propia, empezar a ser conocido como Nico, más allá de las figuras que imito.

EM: Cuando supiste quién era Melendi, ¿Te viste parecido a él? ¿Qué fue lo primero que pensaste?
NG: La verdad es que cuando estuve en el aeropuerto y me hicieron fotos yo no entendía por qué, y era porque tenía un parecido con un famoso. Cuando te parecés a alguien se te vienen un montón de cosas a la cabeza, entonces empecé a buscar quién era Melendi y, la verdad, sí me vi parecido. Yo creo que hay personas que se parecen, que todas las personas en el mundo tenemos un doble.
Fue una cosa increíble, sentís como si estuvieras siendo observado todo el tiempo, o la gente te para en la calle y te pregunta si sos Melendi, eso es lo que me pasó a mí. La verdad es que tengo un parecido muy razonable a él. A partir de ahí empecé a explotar un poco lo que es su personaje.
EM: ¿Cómo reaccionaron tu familia y amigos al enterarse que estabas empezando a trabajar en España como imitador?
NG: Yo siempre, desde que era niño, he subido a los escenarios. Me acuerdo que me subía siempre en los corsos de Unquillo, siempre cantaba, me gustaba mucho el teatro también. Y en cuanto a mis amigos, algunos son músicos y gracias a ellos tuve ese plus, para empezar a trabajar como imitador. Además, como he vivido en México, tengo un gran amigo que es imitador de Alejandro Fernández allá. Él me ayudó mucho en la carrera, me da muchos consejos. Mi familia también se puso muy contenta de todo lo que hacía para trabajar imitando a Melendi. La verdad es que siempre sentí el apoyo de todo el mundo, familia, amigos, conocidos. Es increíble.
EM: ¿Qué es lo que más te gusta de imitar a Melendi?
NG: Lo que más me gusta de imitar es la actuación, sobre todo cuando me subo a un escenario y estoy haciendo un personaje que es español, siendo yo argentino, cordobés. Me gusta hacerle saber a la gente que lo estoy dejando todo y que estoy en un escenario dándolo todo para ellos. Que digan “mirá, este tío es argentino y encima hace la voz de Melendi y no se nota el acento” es una de las cosas que más me gustan.
Otra de las cosas que disfruto mucho, es cuando me llaman para un evento a beneficio de niños, o para Unicef, para una recogida de alimentos. Eso es lo más bonito, lo que más me gusta de la imitación. Tengo mucha suerte de poder desarrollar esto, esta habilidad. Cuando vas por los pueblos y vas gratis por una causa benéfica, tenés otra energía, te da mucha felicidad cada persona que te brinda amor y cariño. Es espectacular. Me pone feliz poder ayudar detrás de un personaje que yo elaboro.
La fórmula: Suerte, trabajo y sacrificio

EM: ¿A qué atribuís esto que te está pasando? ¿Destino, suerte, causalidad?
NG: Yo creo que los tres factores van de la mano, porque en la vida todos tenemos marcado un destino. También fue un poco el factor suerte, tuve suerte de parecerme a este famoso. Yo creo que detrás de este personaje que imito, hay también un sacrificio de toda la gente que me ha ayudado. Y causalidad porque gracias a la habilidad que yo tengo, gracias a mis amigos que son músicos, a mi amigo que es imitador en México, que me ha apoyado mucho, llegué a mi propia banda de tributo a Melendi. He estado con varios profesores de canto, ensayado todas las mañanas, me he pasado horas y horas escuchando las letras de Melendi, y también eso es parte de un sacrificio, para poder llegar a explotar el personaje.
Después, al subir a un escenario, manejar los nervios, saber que hay un público, saber hasta dónde llegar, hasta dónde hacer bromas, todo eso lo vas aprendiendo cada vez que estás haciendo una presentación. Por eso creo que los tres factores, destino, suerte y causalidad van de la mano para llegar a ser reconocido.
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