15 abril, 2026

El Milenio

Noticias de Sierras Chicas

Vivir y enseñar con humor

Hace más de una década el Flaco Peña eligió a Mendiolaza como su lugar en el mundo. Desde allí, la tranquilidad propia de las sierras y sus situaciones cotidianas se convirtieron en la inspiración de sus chistes y parodias musicales.

Hace más de una década el Flaco Peña eligió a Mendiolaza como su lugar en el mundo. Desde allí, la tranquilidad propia de las sierras y sus situaciones cotidianas se convirtieron en la inspiración de sus chistes y parodias musicales.

  • Por Amira López Giménez. amiralopez@elmilenio.info
  • Melina Briñón Paz y Sophía Stroccio. 4°B.
  • Belén Recupido y Julieta Lafuente. 4°A IENM

→“Busco ayudar con mi humor porque creo que a todos nos toca algo”. Flaco Peña.

[dropcap]E[/dropcap]ntre la música y el humor, el Flaco Peña le confiesa a El Milenio que aún no ha perdido el pánico escénico, a pesar de ser un elemento constante en su vida, y si lo perdiera no volvería a subirse a un escenario. De todos modos, hacer reír desde las tablas no es nada fácil y la inspiración de este humorista es tan variada como sus monólogos. La vida y el mundo, lo cotidiano y lo inhabitual son sus principales motores para el humor. 

“Leo mucho, escucho mucho, y después voy elaborando cosas para no hacer lo mismo siempre. Por ejemplo, hay situaciones que me dan el pie para armar algo, en general, preparo mis monólogos con las cosas cotidianas. Por supuesto, hay cosas que me las han ido robando, tipo algo que ha salido y ha gustado. También me inspiran el Pícaro Cordobés, Cabeza Colorada y Doña Fidela. Empezó a gustarme el humor gracias a ellos”, sostuvo el Flaco, y agregó: “Lo mío no se parece en nada a lo que hacían ellos, pero ahí me empezó a gustar el humor. En mis chistes hablo de cosas cotidianas, como los chicos, la crianza, las formas de vestir; comparo el ahora y el antes y la gente se ríe, porque es cierto. Hay cosas que han mejorado con respecto al pasado, por eso busco hacer con mis chistes un tipo de docencia, dejar algún mensaje aprovechando que con el humor se llega un poco más”.

El Milenio: ¿Cómo ves los cambios que ha sufrido el humor?

Flaco Peña: En realidad el cordobés tiene por ícono esa chispa natural. Nosotros descendemos de andaluces, que si se acuerdan ellos solían decir: “Con un solo grano de arroz hice una paella para veinte”. Los andaluces eran exagerados para decir las cosas, nosotros descendemos de ellos y tenemos esa chispa que en los momentos críticos nos ayudan a zafar con un chiste. Yo he hecho cosas que a veces me avergüenzan.

EM: ¿Cómo ves el stand-up?

FP: Para mí es lo que hice toda mi vida, con otro nombre, y la diferencia es que ellos hablan de temas de actualidad. La única vez que trabajé con un cómico de stand up, noté que el tipo venía trayendo de diez la presentación y terminaba mal, contando de cuando era chico y qué sé yo, cuando tenía a la gente arriba, empezaba a bajar el nivel.

EM: ¿Qué sentís cuando participás de un festival de comedia como el “Pensar con Humor”?

FP: Yo estuve en todos los “Pensar con Humor”. Eso fue una emoción, porque a mí me dijeron “Andá” y yo: “No sé si pueda ir, tengo que trabajar”, “Naa, andá, va a estar lindo”, me dijo la chica del teatro. Y resulta que después me terminaron dando una plaqueta por la participación de todos los años. Por aquel entonces, se me cruzó mi viejo, que no me había visto nunca; y yo soy muy emotivo, así como me ven de jodón. Todo lo que hago va desde mi corazón y si no, no lo hago. Por ejemplo, a Mina Clavero fui para el 10 de junio, ellos necesitaban un humorista y la Provincia no les mandaba uno porque no tenían plata. Dije: “Conseguime los gastos que voy yo” y fui gratis. Hacían la Fiesta de la Cacharpaya.

EM: En tus presentaciones ¿Buscás transmitir algo más que sólo hacer reír?

FP: Busco hacer docencia e inculcar cosas de la vida a la gente, porque quienes estamos en el arte tenemos la obligación moral de dejar un mensaje. Entonces no es solamente el hecho de dar gracia. Mucha gente dice que la juventud está perdida, pero no pienso lo mismo. Ahora salen más a la luz los errores, pero veo a los niños aprendiendo cosas nuevas y no creo que estén metidos en cosas peligrosas o sean una causa perdida. Busco ayudar con mi humor, porque creo que a todos nos toca algo y podemos ayudar.

Las controversiales parodias de un humorista

Antes de dedicarse de lleno al humor, el Flaco Peña recorrió y experimentó el mundo de la música. Como consecuencia lógica, este arte aún lo acompaña al momento de hacer humor.

A pesar de algunas críticas, las parodias musicales funcionaron como un condimento más picante en el público, que rápidamente comenzó a identificar al humorista por sus cómicas versiones de las canciones más populares.

EM: ¿En qué basa sus parodias musicales?

FP: Es medio complejo de explicar. Uso los parónimos, que son palabras que suenan similares, pero con distintos significados, para tratar de aprovechar la misma música porque si le voy a cambiar todo no se va a parecer en nada. Si se quiere usar la música hay que utilizar palabras parecidas, para que cause gracia la parodia. Si se cambian las palabras y suenan diferente, no es lo mismo. El “Andá Salvate” es gracioso por eso. Cuando escuché la canción y el tipo dijo “¡Amor Salvaje!”, yo dije “¡Andá Salvate!”, y salió. Mis canciones siempre tienen que ser del ambiente folklórico y conocidas. Antes tenía un programa llamado “Café con Galleta” y todos los miércoles se hablaba de los temas “robados” al Flaco Peña, porque siempre digo que me han robado a mí, les han cambiado la letra, y esa es la gracia.

EM: ¿Cómo reaccionan los músicos originales con las parodias?

FP: Sólo tuve un gesto de desaprobación, pero muy sutil. Estaba recitando mi parodia de la canción “Mercedita”, y estaba Tarrago Ros atrás mío y dijo: “Tanta sutileza…una letra tan dulce”, pero yo no lo hice con mala intención. Después lo hice en Cosquín, a ese tema, y me costó el micrófono.

EM: ¿Entonces ha habido más de uno que ha querido opinar sobre tus parodias?

FP: Es que nunca dejan de opinar. En el Festival de la Solidaridad de Villa Allende una vez no me contrataron porque me confundieron con el Flaco Pailos y creyeron que yo era muy guarango. A mucha gente le pasa eso y varias veces perdí posibles trabajos por eso. El Flaco Pailos salió veinte años después de mí, yo estoy hace cuarenta años en esto.

EM: ¿Hubo algún momento en el que dijiste “Guau, estoy acá”?

FP: Cosquín. Fue especial, porque yo ya había bajado la persiana con esa idea, lo había intentado varias veces, pero nunca pude entrar. Y un día, después de trabajar, como a las ocho de la noche, me suena el teléfono y me dicen “Flaco, ¿qué hacés? Anotá: miércoles 26 de enero. Cosquín”. Me preparé mucho para eso, y creo que también fue un escalón que subí de golpe, porque ese año trabajé muchísimo. Pero están las dos versiones: La del público que les gustó y la versión de los de adentro, que no.


Descubre más desde El Milenio

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Descubre más desde El Milenio

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Descubre más desde El Milenio

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo