17 abril, 2026

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Los inhibidores: una modalidad delictiva que se instala en Sierras Chicas

Las nuevas tecnologías aplicadas, como los inhibidores, no sólo han desarrollado los mecanismos para evitar robos sino que generaron nuevas modalidades para concretarlos.

Las nuevas tecnologías aplicadas no sólo han desarrollado los mecanismos para evitar robos sino que generaron nuevas modalidades para concretarlos. Es el caso de los inhibidores. 

Foto: http://www.lmneuquen.com

[dropcap]E[/dropcap]l robo que sufrió el secretario de gobierno de la ciudad de Villa Allende tiempo atrás puso al descubierto una modalidad delictiva que comienza a gozar de muy buena salud en la región y hasta pareciera seguir en claro aumento de acuerdo a un informe La Voz del Interior.

De acuerdo a esta información brindada por el medio cordobés, «la acción de las bandas dedicadas al robo de bienes guardados en autos estacionados, mediante el uso de inhibidores de alarmas, prosigue a paso firme».

Los inhibidores son handies de mano que, al ser pulsados como si se fuera a hablar a través de ellos, interfieren la señal electromagnética de aquella persona que intenta activar la alarma y el cierre centralizado de su coche particular.

La víctima se aleja del rodado pensando que lo dejó cerrado y con la alarma puesta, cuando no es así. Los delincuentes se acercan sin llamar la atención, ingresan al rodado y lo saquean en minutos.

Entonces, celulares, tablets, bolsos, mochilas son sustraídos sin problemas. Para ser más claros, los inhibidores no desactivan las alarmas. Simplemente, interfieren y anulan su activación.

¿Cómo operan? 

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Foto: La Voz. 

Quienes se dedican a esta actividad se mueven, por lo general, de a dos o a tres en autos relativamente modernos, potentes y con vidrios polarizados. Incluso, se camuflan en autos de alta gama, para no llamar la atención. El acompañante es quien usa el handy inhibidor de alarmas. El coche se mueve a la “caza” de incautos que estacionan y se alejan de sus rodados, pensando que los han dejado cerrados.

Es así como los delincuentes se estacionan a pocos metros y uno de ellos se acerca al automóvil elegido, lo abre y sustrae las pertenencias.

La Voz menciona, además, que la mayoría de estos episodios se registra en estacionamientos de centros comerciales, como los hipermercados. Aunque también se contabilizan casos en calles o avenidas donde hay centros comerciales, gimnasios o clínicas: es decir, mucho movimiento.

Lo que más preocupa es que hasta ahora, ni la Policía ni la Justicia han logrado dar con quienes proveen estos equipos.

La Justicia comienza a hacerse eco de la gravedad de esta modalidad delictiva 

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Hasta hace poco tiempo, mientras que los funcionarios de la seguridad continuaban deteniendo a sospechosos en las calles cordobesas con más periodicidad que nunca, en la Justicia provincial se debatía sobre los inhibidores y su uso.

Por esto mismo, mientras que algunos fiscales entienden que su mera portación y su activación son sinónimos de tentativa de hurto y ordenan apresar a los supuestos delincuentes, los jueces de control los terminan liberando porque señalan que no existen pruebas suficientes. Para estos magistrados, andar con un inhibidor era como tener una ganzúa, es decir, es una contravención y es necesario atrapar al ladrón in fraganti para avanzar en una imputación penal. 

Pero, tras algunas situaciones delictivas recientes, tanto en la ciudad de Córdoba como en la región, la Justicia comenzó a considerar que Pulsar ese aparato en busca de víctimas es un delito serio. Y La Voz argumenta lo anterior de la siguiente forma: 

  • A juicio. Recientemente, dos hombres sospechados de haber intentado robar pertenencias de autos estacionados en la playa de un híper cordobés, mediante la utilización de un handy devenido en inhibidor de alarmas, fueron enviados a juicio. El punto central del caso es que, más allá de que los sospechosos no llegaron a robar nada -ni abrieron la puerta de ningún vehículo-, el simple hecho de haber portado un inhibidor de alarmas (y haber estado pulsandolo) ya fue considerado judicialmente como un delito.
  • Hurto Calificado. La Cámara de Acusación de Córdoba avaló la acusación contra los dos hombres por hurto calificado de vehículo dejado en lugares de acceso al público. Los jueces entendieron que el hecho de tener, y andar pulsando, un inhibidor de alarmas debe considerarse una tentativa de hurto calificado. Algunos fiscales entendían esta situación como una mera contravención al Código de Convivencia y no como un delito. Andar con un inhibidor es similar a llevar una ganzúa abre-auto. 

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