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El milenio

10 años conectando Sierras Chicas

De Unquillo a Babel

El tanque de agua de barrio Villa Aurora siempre llamó la atención, no sólo por su forma arquitectónica sino también por su estratégica ubicación. Jorge Nalbandian heredó de su abuelo esta construcción en la que vivió su niñez y a la que hoy, Pablo Limarzi junto a amigos, han transformado en un original restaurante cultural.


Por Mabel Tula | periodico@elmilenio.info

Colaboración: Tomás Gallego. 4°A IENM. Sol Gómez y Delfina Fornoni. 4°B IENM


Jorge Nalbandian y su historia en el tanque

El Milenio: ¿Por qué su familia decidió iniciar esta construcción?

Jorge Nalbandian: Mi abuelo, Jorge Nalbandian, vino de Armenia y se instaló en Buenos Aires. Allí se contagió de tuberculosis y le aconsejaron vivir en Córdoba porque acá había un clima más seco y tenía más posibilidades de curarse. Era un buscavidas, primero puso una papelera que luego fue librería y después casa de fotografía; fue el primer comercio que hubo en  la avenida San Martín de Unquillo cuando todo era prácticamente monte alrededor.

En la década del 50, ya establecido con familia y 2 hijos, se dedicaba a comercializar aceite comestible. En uno de los viajes que hace a la ciudad de La Plata compra un billete de $10 y ganó la lotería. Volvió a Córdoba y compró el loteo de Villa Aurora donde en ese momento sólo había dos o tres casas y ya estaba construido el tanque que en ese momento proveía de agua a las viviendas que estaban en el barrio; tenía una red de distribución de agua chiquita.

Con el tiempo mi abuelo empezó a comercializar el loteo y para eso usó el tanque como una oficina y desarrolló la primera red de agua potable en Unquillo que fue la de Villa Aurora. En conclusión, el tanque ya estaba cuando mi abuelo compró el loteo.

EM: ¿Sabe usted en qué año se construyó el tanque? 

JN: No podría decir la fecha exacta, pero fue antes de la década del 50. No es una construcción estándar porque como fue prevista para un tanque de agua, las paredes tienen 50 cm de ancho, es una edificación monstruosa y ahora combina varios estilos. Cuando lo restauré le cambié el techo de tejas por chapa, porque la teja se rompía con el granizo y estaba en muy mal estado.

EM: ¿La rotonda siempre fue de ustedes?

JN: Esa rotonda siempre fue nuestra y estaba en los planes originales del trazado del barrio. Fue prevista como plaza, pero cuando mi abuelo la compró ya estaba construido el tanque. La propiedad es mía, tengo los papeles e impuestos al día; el tiempo va a decidir el destino final del tanque.

 

Una salida a la torre es la posibilidad a una experiencia ilusionista… Una noche 🌙 desde Babel, es un estado vital irrepetible.
Un momento ⏳un lugar… verdaderamente excepcional.
Invitados están a atreverse a un lenguaje propio 🍽.
Todos los viernes y sábados por la noche🎼.
Sábados y Domingos 🌞 al mediodía… #cantinababel Cultura de sabores, entre las sierras⛰.
#unquillo
Capacidad Limitada.
Reservas : 351 3908980 / 351 5471237

Publicado por Babel Unquillo Cantina en jueves, 10 de mayo de 2018

 

EM: ¿Cómo llegó a ser suya la edificación?

JN: Cuando se casa mi papá, mi abuelo se lo da como adelanto de herencia y se va a vivir allí. Yo tengo lindos recuerdos de mi niñez cuando vivía en el tanque. El edificio se fue adaptando como vivienda, se construyó un baño y una cocina en la parte de atrás y tenía dos plantas con habitaciones: primer y segundo piso.

EM: ¿En que benefició y en que complicó el diseño a la hora de transformarlo en vivienda?

JN: Lo que puedo decir es que era una vivienda particular -si se quiere-  el dormitorio estaba en el primer piso y para ir al baño teníamos que ir a la planta baja, era muy divertido vivir ahí.

EM: ¿Contrataron a un arquitecto para la adaptación?

JN: Esto fue hace 50 años atrás; en esa época la gente agarraba el pico, la pala y edificaba, no había mucha magia. Mi abuelo construía casas en todo el barrio y no le costó nada hablar con uno de esos albañiles y levantar la cocina y el baño. Estamos hablando de principios del siglo pasado y recién ahora estoy haciendo los planos definitivos del tanque.

EM: ¿Cómo están distribuidos los ambientes?

JN: En la planta baja hay un espacio grande que es la base del tanque desde el que accedés a la cocina y después mi viejo hizo una habitación adicional quedando una cocina más amplia y un baño. También tenés el primer piso al que se llega por una escalera que tiene cuatro ventanas que dan a los cuatro puntos cardinales (la vista desde allí hacia Cabana ahora, en otoño, es un placer). Después tenés otra escalera que sube al segundo piso y que tiene una vista mucho mejor, porque incluso se ve Córdoba; es un ambiente un poco más reducido por la fisonomía -la base es cuadrada pero arriba tiene unos esquineros- y más arriba está el tanque de agua que estoy viendo todavía si lo habilito como ático o algo así.



EM: ¿Y le gusta como quedó la modificación para transformarlo en restaurante?

JN: Sí, me gusta la onda que le dieron los chicos, es muy bohemio.

EM: ¿Y el nombre Babel?

JN: Sí también, eso es una cuestión personal, los chicos le pusieron ese nombre por la torre Babel y como referencia a un espacio multicultural.

EM: ¿Es importante el edificio para el barrio?

JN: Si te fijás, todas las casas desembocan en el tanque; es un símbolo para los vecinos.


Pablo Limarzi y su arte en la Torre de Babel

 

Ilustración de Frank Baun para El Milenio. 

EM: ¿Son del barrio Villa Aurora? ¿Qué experiencia gastronómica tienen?

PL: Somos un grupo de cuatro amigos que venimos de distintas ramas del arte, dos cocinan muy bien y había aparecido la idea de armar un restaurante. Estuvimos viendo varios lugares hasta que mi compañera nos señaló que estaba la torre en alquiler; fuimos a verla, nos encantó el edificio, nos encantó la zona por lo cercana a la ruta y al mismo tiempo algo apartada, esa torre enclavada en la plazoleta con ese patio que se generó ahí.

EM: ¿Cómo surgió la idea de poner un restaurante en ese lugar?

PL: Los integrantes de este grupo que llevamos adelante Babel somos Marcos Crapa, Julio Novillo Corbalan, Simbad Seguí y yo. Cada uno de nosotros viene de una rama del arte, Marcos está en la fotografía y la música, yo vengo del teatro, Julio y Marcos cocinan extraordinariamente bien, y de habernos juntado muchas veces a comer y disfrutar esas comidas nos surgió la idea de ampliar esa mesa que hacíamos en nuestras casas y ofrecer al resto de la comunidad, invitar a otros a comer a un lugar como si fuera nuestra casa.

EM: ¿Tiene alguna razón ese nombre?

PL: Partió de la idea de esa torre de Babel que figura en el relato histórico bíblico como un lugar de encuentro, de cultura.

EM: Con relación a lo gastronómico ¿Qué tipo de experiencia quieren ofrecer?

PL: Pensamos en una oferta gastronómica muy librada al lugar donde estamos, a lo que nos gusta comer, a la estación en la que estemos en ese momento. Cuando arrancamos en el verano nos pareció importante hacer una cocina más de tipo mediterránea. Y ahora, como viene el invierno, estamos preparando el salto del tapeo que se va reduciendo para pasar a algo más del orden de los guisos, de las sopas que acompañan un poco la estación.


Bonus track: retratos de Babel 

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