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El milenio

10 años conectando Sierras Chicas

Caballeros del siglo XXI

Albert Schwarz es vecino de Agua de Oro y capitán de un equipo de combate medieval. En entrevista con El Milenio, cuenta de qué se trata este singular deporte full contact que permite revivir, en pleno 2018, los torneos practicados hace 800 años.


Por Lucía Argüello | luciaarguello@elmilenio.info

Colaboración: Martina Zamora y Belén Alday (4to B IENM).

Candela Muntaner y Valentina Schiavelli (4to A IMVA).


El combate medieval no es algo precisamente nuevo, ya que sus orígenes se remontan al siglo XII, pero su resurgimiento en la actualidad no deja de ser una novedad. Se trata de un deporte de contacto de elevada exigencia física donde los competidores se enfrentan con armas y armaduras del Medioevo.

Llegado a la Argentina hace sólo cinco años, actualmente esta práctica cuenta con reglas estrictas, torneos oficiales, campeonato mundial y numerosas agrupaciones que se reúnen en la Federación Argentina de Clubes de Combate Medieval.

En Sierras Chicas, un gran referente de este deporte es Albert Schwarz, capitán del equipo cordobés Pecarí Wildschweine Krieger. Con 45 años, la barba poblada y el pecho de un toro, nadie diría que este vecino de Agua de Oro es Licenciado en Administración y martillero. Y es que hace casi cinco años, lo que para él empezó como una ligera curiosidad se convirtió en una pasión ineludible.

Hoy sueña con ver a su equipo campeón e instaurar un club medieval con sede propia, mientras dialoga con El Milenio sobre los detalles de este singular deporte. 

→El Combate Medieval se trata de un deporte de contacto de elevada exigencia física donde los competidores se enfrentan con armas y armaduras del Medioevo.

El Milenio: ¿De dónde proviene el combate medieval?

Albert Schwarz: Surge en la Europa Medieval, en el año 1100 aproximadamente. En ese entonces se practicaba casi igual que ahora, en torneos, pero era mucho más brutal, ya que no había reglamentos y se usaban armas con filo y punta de verdad.

En el año 1300, el Papa, viendo que morían muchos caballeros (y puesto que era difícil y costoso formar un caballero), decidió establecer ciertas reglas, que son básicamente las mismas que hay ahora: que las armas no tengan filo ni punta y que no se golpee a un combatiente caído. Así nació el deporte.

Tras muchos años de olvido, el combate medieval volvió a aparecer en su forma más deportiva en Rusia hace unos veinte o treinta años bajo la modalidad de combate a pie y de ahí se expandió globalmente.

EM: ¿Cómo empezaste a practicar este deporte?

AS: Yo venía del paintball extremo, me había retirado después de capitanear un equipo durante veinte años. Un día me encuentro con una foto de un amigo y ex compañero todo vestido de armadura. Lo primero que hice fue reírme, pero luego él me explicó que era un deporte en serio, full contact, nada simulado, entonces me interesó.

Ahí nomás viajé con cuatro amigos a Buenos Aires a ver un torneo y quedamos fascinados. Empezamos a entrenar de forma autodidacta y al poco tiempo ya estábamos compitiendo. Eso fue hace casi cinco años. Actualmente tenemos un equipo llamado Pecarí que ya tiene 30 miembros (incluyendo siete mujeres). No todos son luchadores, ya que en este deporte también hacen falta escuderos, encargados de historia, armeros, herreros, etc., hay muchas personas detrás de cada pelea.

EM: ¿Cuáles son las principales reglas? ¿Cómo se determina el ganador de cada combate?

AS: Depende de la categoría. Hay categorías individuales y grupales (o buhurt), masculino y femenino. Las grupales pueden ser 5 vs. 5, 10 vs. 10, etc. Se juega al mejor de tres rounds y la persona que cae al piso o toca el suelo con tres puntos de apoyo, no puede seguir peleando, o sea que gana el equipo que queda en pie.

Las categorías individuales son duelos de uno contra uno con espada corta y escudo, espada y rodela o espada larga y hacha. Se juega por puntos (un golpe, un punto). En nuestro equipo son famosas las duelistas mujeres, tenemos campeonas nacionales y panamericanas.

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→”Tras muchos años de olvido, el combate medieval volvió a aparecer en su forma más deportiva en Rusia hace unos veinte o treinta años bajo la modalidad de combate a pie y de ahí se expandió globalmente”.

EM: ¿Y dónde consiguen las armaduras?

AS: Cada equipo fabrica sus armaduras e indumentaria. Los domingos entrenamos en Agua de Oro (el resto de la semana practicamos en Córdoba) y hacemos lo que se llama armoreo, llevamos los moldes y herramientas y les enseñamos a las nuevos a hacer sus armaduras. Están hechas básicamente de hierro, cuero y remaches, aunque todas las piezas tienen que tener hierro obligatoriamente (lo cual nos ubica históricamente entre el siglo XII y el XVI).

Un detalle muy importante es que las armas, la armadura y hasta los adornos tienen que cumplir con ciertas normativas de rigor histórico. Es decir, todo el equipamiento de cada luchador debe corresponder a una misma región y período (con 50 años de margen). No puedo tener un yelmo de Alemania del siglo XIII y un escudo inglés del XV. En Pecarí hacemos todo de acuerdo al estilo germánico del siglo XV.

EM: ¿Cómo son las competencias?

AS: Los torneos son para mayores de 18 años. Acá tenemos nacionales y provinciales y generalmente se hacen en el marco de una feria medieval (eventos donde hay juegos, artesanías, música, comida y espectáculos alegóricos).

También está el mundial, donde compiten selecciones de cada país. Para el último (que fue este mes en Escocia) teníamos seis convocados (cinco varones y una mujer), pero solo pudo viajar uno. Así que ahora estamos juntando fondos para viajar el año que viene. También queremos participar de los campeonatos internacionales por equipos. Estamos entrenando a full y haciendo mucho esfuerzo para alcanzar estas metas y salir campeones.

→”Un detalle muy importante es que las armas, la armadura y hasta los adornos tienen que cumplir con ciertas normativas de rigor histórico”.

EM: ¿Dirías que el combate medieval es un deporte que cualquiera puede practicar?

AS: Te tiene que gustar, como cualquier deporte, pero sí es muy exigente físicamente (mi armadura pesa 30 kg), requiere mucho entrenamiento y un equipamiento difícil de conseguir. No es un simple hobby.

→”Me gusta el ambiente que lo rodea y las personas que lo practican, porque tienen un espíritu especial y defienden valores que hoy ya no se ven, como la lealtad, la amistad, el sacrificio, la perseverancia y el coraje”.

EM: Personalmente, ¿qué es lo que más te gusta de este deporte?

AS: Me gusta el ambiente que lo rodea y las personas que lo practican, porque tienen un espíritu especial y defienden valores que hoy ya no se ven, como la lealtad, la amistad, el sacrificio, la perseverancia y el coraje. Hay mucha camaradería, en las peleas nos damos masa, pero después somos todos amigos.

En el caso de Pecarí también tenemos otro valor muy importante que es la familia. Tanto mi mujer como mis hijas participan del equipo y soñamos con tener un club medieval donde no sólo haya combate, sino también otras actividades relacionadas con la época, donde todos encuentren un lugar.

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