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Una postal conocida: la falta de agua preocupa nuevamente a la región

La bajante del nivel del dique La Quebrada y la sequía complican el suministro de agua potable en el norte de Sierras Chicas.

La bajante del nivel del dique La Quebrada y la sequía complican el suministro de agua potable en el norte de Sierras Chicas. Actualmente, el embalse se encuentra a más de ocho metros por debajo del vertedero. Río Ceballos y Salsipuedes, dos de las ciudades más afectadas, adoptan medidas paliativas mientras esperan las obras de la Provincia.


Por Lucía Argüello | luciaarguello@elmilenio.info

Colaboración: Juliana Córdoba y Ana Laura Rumachella (4to IMVA).


[dropcap]E[/dropcap]n febrero del 2015, las abundantes lluvias que se habían producido durante el verano colmaron el dique La Quebrada con resultados fatídicos para Sierras Chicas. Hoy, tres años después, la moneda se dio vuelta y lo que preocupa es la terrible bajante que experimenta el embalse (actualmente a 8,62 metros por debajo del vertedero), del cual se abastecen Río Ceballos, Salsipuedes y, hasta hace poco, parte de Unquillo.

El panorama no es nuevo: en las últimas décadas, las crisis hídricas se han convertido en un problema recurrente para Sierras Chicas. A las causas naturales (la falta de lluvias y los períodos secos característicos del clima de la región) se suman otros factores no tan naturales, como los incendios, el desmonte y la urbanización (que reducen la capacidad de infiltración y retención del suelo) y el gran crecimiento poblacional (que conlleva un aumento de la demanda de agua y que no ha sido acompañado por un desarrollo equivalente en obras de infraestructura).

La situación ha derivado en un retroceso de la capacidad productiva del dique La Quebrada, que hace algunos años todavía abastecía a gran parte del corredor, incluyendo Mendiolaza, y en este momento apenas alcanza para un sector de Río Ceballos y Salsipuedes.

Por esta razón, las autoridades municipales y provinciales han adoptado medidas de contingencia para preservar la fuente hídrica. A largo plazo, se prevé la construcción del Acueducto Sierras Chicas Norte, una obra que traerá agua desde La Puerta para abastecer a la región. Sin embargo, aún falta una verdadera coordinación de acciones a nivel regional y el panorama se agrava ante un pronóstico que no anuncia lluvias para los próximos meses.

→El dique se encuentra a 8,62 metros por debajo del vertedero.


Río Ceballos en alerta roja

El pasado 18 de abril, el Concejo Deliberante de Río Ceballos declaró la emergencia hídrica. La medida llegó sin sorpresas ante la evidente gravedad de la coyuntura. Con solo 672 milímetros caídos en el último año (272 milímetros menos que el promedio) y un verano particularmente seco, el nivel del dique La Quebrada se encuentra a 8,62 metros por debajo del vertedero y, según estimaciones de la Cooperativa de Obras y Servicios, podría llegar a los -21 metros para octubre de este año, superando incluso la bajante histórica de 15 metros que se produjo en febrero del 2012.

→La declaración de la emergencia hídrica apunta a restringir el uso del recurso al consumo e higiene personal, prohibiendo actividades como riego, llenado de piletas, lavado de vehículos, limpieza de veredas, etc. La decisión se suma a otras medidas que han adoptado las autoridades con el objetivo de extraer la menor cantidad de agua posible del dique, sumando más sectores al acueducto que proviene de la planta potabilizadora de La Calera.

«La planta de La Quebrada normalmente abastece al 100% de Río Ceballos, parte de Salsipuedes y, ocasionalmente, al norte y centro de Unquillo. El plan que estamos implementando contempla, en una primera instancia, conectar el norte de Unquillo al sistema de La Calera de manera permanente, así como barrio Loza, Villa Catalina, Bella Vista y Pajas Blancas. Si fuera necesario, vamos a incorporar también Ñu Porá, El Cedro y el resto de la E-53 y, en caso de emergencia, el sistema está preparado para abastecer hasta el centro de Río Ceballos, aunque no de forma permanente», explicó Miguel Martinessi, gerente de la cooperativa de agua local.

Consultado ante la posibilidad de que este aumento en la extracción ponga en peligro la fuente de La Calera, Martinessi señaló que, en principio, la misma no corre riesgo, pero que el abastecimiento debe ser complementado con la obra del Acueducto Sierras Chicas Norte.

«En realidad, nuestro principal límite es la capacidad de transporte de la cañería, no podemos sacar más agua de la que podemos transportar. Para que llegue agua al centro de Río Ceballos desde La Calera, es necesario que otras localidades del corredor no estén consumiendo. Por eso, si se agrava la situación del dique, es probable que haya cortes rotativos en Sierras Chicas», apuntó el representante de la entidad rioceballense.

Mientras tanto, se incorporarán fuentes alternativas para ir paliando la situación: un pozo de Malvinas (Unquillo) y otro de Agua del Peñón (Río Ceballos), a los cuales se suma una toma subálvea (ubicada debajo del lecho del río). «Las fuentes que se van a incorporar son aptas para consumo. El agua de los pozos sólo se clora mientras que la del subálveo pasa directamente a través de la planta potabilizadora. Aparte, se hacen controles permanentes sobre el líquido distribuido», aseguró Martinessi.

Por último, ante las reiteradas quejas de los vecinos por la mala calidad del agua provista, Martinessi explicó que el escaso nivel de la reserva del dique y el no recambio del agua favorecen la proliferación de algas que impregnan de olor y sabor el agua, pero que no afectan su potabilidad.


Salsipuedes y una solución que no llega

Para Salsipuedes, la situación es tanto o más complicada, ya que, al no poder abastecerse de La Calera, depende del suministro del dique La Quebrada (que envía el 60% del agua que se consume en la localidad) y de sus propios pozos, los cuales tampoco están en las mejores condiciones.

→»La situación es compleja porque todas las vías de captación están deprimidas, tanto el dique como el 70% de nuestras fuentes propias, a lo cual hay que agregar la imposibilidad de captar nuevas fuentes de agua. El problema no lo tenemos en la red, sino en la captación», indicó el Secretario de Gobierno David Strasorier.

Para Salsipuedes, la escasez de agua es un mal conocido. En el año 2014, tras las grandes dificultades registradas entre 2010 y 2013, la Provincia inauguró un sistema para enviar agua potabilizada desde la planta de La Quebrada hacia esta localidad. Sin embargo, el dilema persistió. «Evidentemente, el acueducto que viene desde Río Ceballos no fue la solución total al problema, se necesitan más obras y es lo que se está trabajando con el gobierno provincial», confirmó Strasorier.

En los últimos meses, el gobierno municipal ha emprendido acciones paliativas: se incorporó un camión de bomberos para el llenado de cisternas de abastecimiento, se reforzó el reparto de agua en los barrios que aún carecen de redes y se dispusieron sanciones para quienes utilicen el agua en actividades no permitidas.

«Cuando hablamos del rol fundamental que cumple el vecino no estamos diciendo que el problema pase por el vecino, sino que es primordial tomar conciencia de la importancia que tiene el agua para esta zona. Regar las plantas, llenar las piletas, lavar la vereda, son situaciones que debemos dejar de lado. De ahí también la importancia de colocar medidores, conectarnos de manera regular, etc. Son medidas parciales a adoptar mientras trabajamos en acciones integrales para dar respuesta a esta problemática», concluyó el secretario.


Vecinos indignados

Mientras tanto, el enojo de los vecinos no se hizo esperar y muchos manifestaron su indignación en las redes sociales. “Vivo en Salsipuedes hace 24 años y siempre hubo problemas con el agua. Hoy en día estamos pagando $590 por mes por un servicio pésimo y un agua intomable. El problema no es sólo la sobrepoblación, sino la falta de obras y de interés en brindar un buen servicio a los habitantes», opinó Irene en consonancia con Juan Carlos, quien añadió que “el servicio se corta por largos períodos y el agua no sirve ni para el mate».

«El otro tema es el gran inversor de Salsipuedes que, como tiene sus propias perforaciones, derrocha agua mientras los demás nos pasamos tres días sin presión o sin servicio directamente. El control del gobierno debería ser igual para todos, no sólo para el vecino común», observó otra vecina de la localidad.

→»No se ha hecho una evaluación adecuada de la capacidad de carga del ambiente (cantidad de población que puede sostener en función de sus recursos) para definir los loteos. Según los mismos, Salsipuedes podría tener una población de 120 mil habitantes. Hoy somos 18 mil y no hay agua. ¿Estamos ante un nuevo ciclo ‘natural’ de sequía o será que estos efectos extremos de la falta de lluvia se deben a la intervención humana (desmontes, incendio, alteración de las escorrentías naturales, etc.)? Aparte, los habitantes de Sierras Chicas usan el agua como si estuvieran en la ciudad de Córdoba y la realidad geográfica-hidrológica de la zona es muy diferente», aportó Federico.

En este sentido, Sebastián, de Río Ceballos, también apuntó a la responsabilidad de los vecinos. «Que una persona tenga mucha plata no le da derecho a derrochar agua manguereando la vereda o regando el patio con la excusa de ‘yo pago'», señaló. «Creo que la emergencia hídrica va más allá de la falta de lluvias. Durante el verano muchos llenaron las piletas mientras el vecino del frente tenía agua de red sólo dos o tres veces por semana. La falta de empatía y solidaridad son las principales causas humanas de esta problemática», coincidió Melina, vecina de la misma ciudad.


A largo plazo

Para los gobiernos municipales, la esperanza está puesta en el llamado Acueducto Sierras Chicas Norte, una obra que permitirá extraer agua subterránea del paraje La Puerta (ubicado entre Colonia Caroya y Colonia Tirolesa) para abastecer a Estación General Paz, Salsipuedes, El Pueblito, El Manzano, Agua de Oro y La Granja. Por estos días, se estarán abriendo los sobres de la licitación. Los trabajos comenzarían en agosto, con un plazo de ejecución de dos años y un presupuesto aproximado de 380 millones de pesos.

Además, la obra prevé una vinculación con el acueducto que une Salsipuedes y Río Ceballos, lo cual permitiría, en caso de una bajante crítica del dique La Quebrada, enviar agua a Río Ceballos desde el sistema de La Puerta.

→»La infraestructura del servicio de agua siempre ha ido por detrás del crecimiento poblacional, en lugar de imponerle un límite. Hoy, con la oferta que tenemos, no podemos cubrir las necesidades de la población actual, ni hablar de sostener un aumento demográfico. Ahora, si hacemos obras que nos permitan aumentar la oferta de agua, seguramente sí vamos a poder acompañar el crecimiento de la región», señaló Miguel Martinessi.

Sin embargo, el gerente de la cooperativa de Río Ceballos advirtió que «no hay un trabajo en conjunto entre los prestadores del corredor”. “Mientras vas más al sur, hacia Córdoba, menos conciencia hay del problema. En Río Ceballos tenemos un consumo promedio de 10 m³ mensuales por servicio, es decir, por casa, mientras que hacia el sur el consumo promedio está entre los 16 y los 18 m³. Evidentemente, no se ha trabajado el tema del cuidado del agua de igual manera en todo el corredor», reprochó Martinessi e instó a las demás localidades a declarar la emergencia hídrica.

«El problema no lo tiene únicamente Salsipuedes, lo tiene todo el corredor de Sierras Chicas, por eso debemos elaborar un plan estratégico entre todos», coincidió Strasorier.


Cabana, otro punto crítico

→Por la sequía del arroyo, la cooperativa de Cabana no puede brindar el servicio todos los días.

En Cabana, los vecinos también levantan la vista al cielo con la esperanza de ver alguna señal de lluvia. Y es que hace más de un mes que el arroyo se secó completamente, obligando a la pequeña cooperativa del barrio unquillense a declarar la emergencia hídrica.

«Nosotros tomamos agua del arroyo que baja de Los Quebrachitos con una toma al nivel del subálveo, o sea que no estamos vinculados a un sistema más grande como el de La Calera o el de La Quebrada», explicó Federico Ávalos, vecino de Cabana, tesorero y socio de la cooperativa.

«En momentos regulares, brindamos el servicio siete horas por día. Hoy, cada cuatro o cinco días, según las posibilidades. Desde la provincia y el municipio envían camiones casi todos los días para que suba el nivel de nuestro pozo», indicó Ávalos. La entidad abastece a 350 familias que actualmente dependen de sus tanques de reserva para contar con el recurso cuando se interrumpe el suministro.

«Nuestro problema es fundamentalmente climático, tenemos años de lluvia y años de sequía. La solución para nosotros sería conectarnos a un sistema mayor para acceder a una fuente alternativa de agua en los momentos de crisis. Y es lo precisamente lo que estamos gestionando con la Provincia», apuntó el vecino y agregó que, por el momento, la única opción es la racionalización estricta del recurso.

«Cuidamos mucho el agua, en vez de dejar la canilla abierta mientras lavamos los platos, la cerramos, les ponemos detergente y después abrimos para enjuagarlos. Ni hablar de regar o esas cosas. Estamos usando el agua para lo mínimo e indispensable porque la situación es crítica», concluyó.