Deportes

Escuchar al cuerpo

El Milenio dialogó con el especialista Pablo Gaitán acerca de las diferentes variables que tejen el entramado de los ejercicios, las lesiones y la rehabilitación.

Las distintas tendencias, vinculadas al deporte y a los métodos de entrenamiento son algunas de las temáticas más recurrentes a hora de encarar una práctica física. El Milenio dialogó con el especialista Pablo Gaitán acerca de las diferentes variables que tejen el entramado de los ejercicios, las lesiones y la rehabilitación.


 Por Redacción El Milenio | periodico@elmilenio.info

[dropcap]D[/dropcap]iversos son los objetivos y las razones por las cuales cada persona comienza a practicar un deporte, o elige un programa de entrenamiento. Sin embargo, un bajo porcentaje de la población conoce a fondo los beneficios o factores a tener en cuenta, en función de las capacidades atléticas y la experiencia previa de cada deportista.

Pablo Gaitán, Profesor de Educación Física y Licenciado en Kinesiología y Fisioterapia, lleva años abordando las distintas aristas que componen la actividad y recuperación física, tanto de atletas profesionales, como aficionados al entrenamiento.  

→El kinesiólogo Pablo Gaitán, trabaja desde un enfoque de rehabilitación, que busca poner al paciente en un “lugar protagonista”, de su recuperación.

El Milenio: ¿Cuáles son las lesiones más frecuentes?

Pablo Gaitán: El grueso de las consultas en nuestro ámbito se lo lleva la columna, más específicamente la zona lumbar. De hecho, la discopatía lumbar es una de las primeras causas de ausentismo laboral a nivel mundial.

A partir de ahí, le siguen las lesiones en las rodillas y los hombros. En menor medida los tobillos y las caderas, en este último caso vemos cada vez más pacientes con prótesis de cadera que se reintegran a la actividad deportiva. A nivel muscular lo más reiterado son los desgarros.

EM: ¿Esto se puede asociar a algún entrenamiento o deporte en particular?

PG: Las lesiones que observamos en personas principiantes que inician la actividad, están ligadas una serie de factores básicos. Uno de ellos es la incorporación a la actividad en forma poco progresiva y la otra variante es el sujeto que se incorpora a un cierto ejercicio como adulto, careciendo de un historial de entrenamiento particular o deportivo previo. Eso marca una tendencia poblacional en lesiones, sobre todo en la hernia de disco. Esta lesión no es eminentemente mecánica. La hernia discal lumbar sostiene una situación anatómica muy particular, que tiene que ver con nuestro peso corporal. Es decir, el sobrepeso es un factor de riesgo, determinante para los problemas intervertebrales en la zona lumbar. A eso se le agrega los efectos mecánicos de un ejercicio ejecutado con mala técnica. No hay que generalizar, pero también existe una falta de control y monitoreo en algunos lugares.

EM: El público no apunta a un proceso paulatino, ni analiza lo que va a practicar.

PG: Muchas veces no, pero viendo lo positivo, quien se inicia y está entusiasmado en progresar rápido posee motivación. Las ganas de entrenar son un ítem cognitivo determinante, sin eso el entrenamiento caduca a corto plazo. La actividad debe ser motivacional.

Cuando uno tiene que combinar y entender cómo funcionan los distintos factores que causan una lesión, a veces culpamos en demasía a determinado método o a determinado ejercicio o volumen, cuando ese no es necesariamente el problema.

La cuestión es la combinación de factores. Llevémoslo al ámbito del gimnasio, donde se ve una población joven muy ferviente en torno al aumento de masa muscular. Tomando el caso del crossfit, el problema no es el ejercicio, ningún método está pensado para ser lesivo, el problema es que lo practicamos mal. Si yo practico en volúmenes e intensidades mal reguladas, y a eso le sumo técnicas que no domino, obtengo como resultado un ejercicio lesivo. Todos estos son factores que generados por el contexto y la experiencia.

EM: ¿Con volúmenes te referís a la cantidad de entrenamiento o al peso que se maneja en el mismo?

PG: El entrenamiento tiene algo que llamamos ‘componentes de la carga’. Estos son: el volumen, la frecuencia, la intensidad y la densidad, que es la relación entre el tiempo que trabajamos y el que descansamos.

El volumen significa cuánto hacemos de cada ejercicio. La variable intensidad, cuando se vincula a lo que llamamos ‘sobrecarga’, se refiere al peso que utilizamos en tal ejercicio, o en el caso que de que corriésemos, la intensidad sería la velocidad.

En el ámbito de los gimnasios, más intensidad es más carga de peso, mientras que, más volumen significa más series. La densidad es otro factor determinante, porque cada capacidad motora tiene lo que llamamos, ciclo de periodización biológica. Si estreso al músculo a través de un estímulo hasta ‘x’ punto, para volver a estresarlo del mismo modo necesito ‘x’ período de descanso. De lo contrario lo que se puede generar es lo que llamamos sobre entrenamiento, y eso va en deterioro de la capacidad física.

EM: ¿Existen deportes recomendables como complemento en la recuperación de una lesión? ¿Con qué se vincula a lo que llaman ejercicio físico adaptado?

PG: El ejercicio físico adaptado tiene que ver con el tratamiento de una lesión a través de movimientos que respondan a parámetros de fuerza propios de cada articulación, sectores angulares óptimos de la articulación lesionada, y niveles de flexibilidad. Todo esto responde a una función específica. Ningún deporte puede hacer eso, es decir tratar una lesión.

Al deportista se lo rehabilita para volver a un deporte, pero no se rehabilita con el deporte en sí mismo. Si es cierto que, dentro de la reinserción al deporte, para el atleta existen distintas etapas. Una de ellas es la adaptación funcional, en la cual se puede ir incorporando al entrenamiento competitivo de a poco. Sin embargo, este es un estadio en el cual ya no existen prácticamente síntomas de la lesión.

EM: ¿De qué se trata concretamente el entrenamiento funcional, que desde hace un tiempo ha tomado cierta popularidad?

PG: No es nada nuevo como concepto. Está relacionado con generar un propósito en el entrenamiento. Es decir, entrenar para algo en particular. Tiene algunos campos que lo conforman, uno es el preventivo y es muy importante. Otro es la re- funcionalización, post-lesión y por último está el eje de la armonía y la postura.

→Al deportista se lo rehabilita para volver a un deporte, pero no se rehabilita con el deporte en sí mismo.

EM: ¿La modificación de las técnicas de ejercicios ha sido positiva para la vida útil de la persona en el ambiento deportivo o en el cotidiano?

PG: Totalmente. Siempre los cambios en la gimnasia son positivos. Eso se analiza, en torno, no solo de la frecuencia de lesiones, sino en cuánto podemos prevenir la aparición de las mismas. Tomemos el caso de los abdominales, en general antes se trabajaban a través de la flexión del tronco, hoy se trabaja el núcleo desde la función estática, a través de ejercicios como los puentes o planchas, por ejemplo. Esto último, da muy buenos resultados en la función flexora del tronco, pero los abdominales que hacíamos antes no nos ayudaban a nivel estático.

EM: ¿El núcleo sería el core, al cual se le está dando cada vez más importancia?

PG: Exacto, es el core, la musculatura central profunda, que tiene cuatro paredes. El abdomen está integrado a la parte anterior de la zona media, en la parte posterior tenemos los lumbares y espinales, mientras que a los costados se encuentran los transversos y oblicuos, músculos determinantes en la prevención de lesiones, sobre todo a nivel lumbar. A esos músculos laterales hay que trabajarlos, porque nos dan solidez en la prevención y grandes resultados.

EM: ¿Existe una edad mínima para comenzar algún entrenamiento o deporte? ¿Realizan los niños la cantidad adecuada de actividad física?

PG: El tema en ese sentido es el siguiente. En la primera instancia de vida del niño, antes de incorporarse al sistema educativo, debería llevar consigo un bagaje motor importante. Eso en principio hay que sostenerlo hasta los catorce años y recién a partir de ahí, encarar una especialidad deportiva. Previo a esa edad las experiencias motoras deben ser múltiples, rotativas, de deportes en conjunto, individuales, etcétera.

Lo que sucede es que nuestro sistema de educación formal, carece de una base, fundamentalmente en términos de volumen. Debería haber mucha más carga de educación física en las escuelas, al menos hasta el final de la escuela primaria.

0 comments on “Escuchar al cuerpo

Dejá un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: