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La dulzura del eufonio

Es un instrumento prácticamente desconocido y sin muchos adeptos, pero Mariano Castro, integrante de la Banda Municipal, se animó y cuenta su historia.


Por Amira López Giménez | amiralopez@elmilenio.info

Colaboradores: Milagros Ocanto, Agustina Gallego, Lara Rodríguez. 4°A IENM.

Mariano Centeno. 4°A IMVA


¿Cómo combinar el diseño industrial y la música? Mariano Castro tiene una respuesta. Hace diecisiete años que este personaje de Sierras Chicas dedica su vida a la música y en paralelo a su profesión laboral, el diseño industrial. Allá, por el año 2000, Castro llegó a la Banda Municipal de Unquillo y en diálogo con El Milenio confesó: “La música la hago como algo del día a día, pero el diseño industrial es mi profesión. A la música no la quiero contaminar con la ostentación del trabajo, la hago porque la siento, no porque quiera generar dinero con ella”.

A la banda municipal llegó como muchos suelen hacerlo, por interés, curiosidad y porque alguien más brinda el empujón necesario para animarse. En este caso, uno de los familiares de Castro lo acercó a la banda, formación que también se encontraba dando sus primeros pasos. Obviamente que por aquel entonces Castro no habría pensado que pasaría tantos años dedicado a la música y ni hablar de que la orquesta local sería su principal influencia. “Ha sido un camino muy largo. Siempre uno aprende, conociendo gente que brinda lo bueno y lo malo, y es muy nutritivo para una persona y para un músico también”, sostuvo.

Castro forma parte de una de las primeras formaciones de la Banda Municipal a cargo del reconocido Gustavo Esteban, director de la orquesta por aquel entonces. Aunque los sueños iniciales de tocar flauta traversa no fueron concretados en su plenitud, este artista encuentra el placer de la música en el simple hecho de ejecutarla, aunque un eufonio no sea tan sencillo.

El eufonio, bombardino o bajo, es un instrumento de bronce que pertenece a la familia de los vientos de metal, pero también es uno de los elementos orquestales menos practicados y conocidos en el mundo. Sin embargo, sus válvulas rotatorias permiten uno de los sonidos más dulces antes escuchados. Así, el eufonio le ganó la carrera a la flauta traversa en la vida de Mariano Castro.

“Tengo una atracción hacia la música desde chiquito y un día, decidí tomar un camino un poco más serio y fue así como llegué a la banda municipal. Irónicamente quería aprender a tocar la flauta, pero no había más cupo, entonces me cambiaron por otros instrumentos hasta que encontré uno que me encajó perfectamente”, recordó el eufonista.


Orquesta de vida

Con un breve período de ausencia en la banda municipal, se puede decir que Mariano creció junto a la orquesta. “Hemos hecho conciertos en muchos lugares, encuentros de bandas en Córdoba, Carlos Paz, en el interior de la provincia e incluso, hemos viajado a Rafaela para participar de distintos encuentros de bandas. También hicimos conciertos muy grandes acá, como el último gran concierto que hicimos en 2001, donde fusionamos 3 bandas junto con la nuestra: la banda de Oliva, de Carlos Paz y de Cruz Alta. Ahí tocamos, fue un gran concierto en el playón del colegio Nuestra Señora de Lourdes”, recordó el músico sin dejar de aludir a las recientes participaciones de la orquesta en distintos encuentros provinciales.

En los detalles de la historia personal de este músico se encuentran sus clases con grandes maestros de los instrumentos de aire como Esteban Fernández y Martín Alasino (docente de la UNC). También forma parte de la lista Adrián Berra “el primer tubista de la sinfónica y uno de los eufonistas más grandes del país”, destacó.

“Los géneros que más frecuento son el rock y la denominada música clásica o música orquestal, son dos géneros que pueden fusionarse tranquilamente y siempre van a sonar bien, incluso uno incluye al otro”, sostuvo Castro sobre sus inclinaciones auditivas.

Entre su abanico de gustos se encuentran clásicos como Pappo, Soda Stéreo, Spinetta y Ratones Paranoicos, entre otros. Es un músico partidario de que los instrumentos pueden y deben adaptarse a cualquier tipo de formación musical, independientemente de su género. De todos modos, como ya se ha dicho, el eufonio es un instrumento extraño y pocas veces visto u oído, lo que dificulta su fusión con otros estilos musicales.

“Me gusta transmitir algo involuntario, es lo que uno siente. La música transmite lo que sentimos, eso se nota en los ensayos. Si uno tuvo un mal día, va a tocar muy fuerte y mal, pero si uno está feliz, van a salir unas notas hermosas y todo se luce. Me gusta tocar en un ambiente donde uno puede disfrutar y aprender con los demás” expresó Castro, quien afirmó que vivir en el corazón de Sierras Chicas fue favorable, pues en esta zona “siempre ha sido bien recibido tocar un instrumento”.

Para el futuro, Mariano Castro piensa seguir adelante con su peculiar instrumento, con el que ha ganado amigos, maestros como Berra, admiradores y una de las más bellas pasiones del hombre: “Quiero seguir haciendo música con la misma naturalidad, no como una carga ni como una obligación. Es algo que me nace y no me puede faltar”.

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